Crítica de HEATEN - "Empire Of The Blind"

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HEATHEN - Empire Of The Blind

Para mí es un auténtico gustazo escribir sobre HEATHEN por diversos motivos. El primero de ellos: los californianos son un irrefutable paradigma del Power-Thrash norteamericano. Comenzaron a serlo con "Breaking The Silence", su inconmesurable estreno en el mercado musical allá por 1987, y lo siguen siendo en pleno 2020, con su reciente "Empire Of The Blind". El segundo: el quinteto que aún capitanean muchos años después David White y Lee Altus se pronuncia musicalmente con cuentagotas, si atendemos a que en una holgada carrera de más de tres décadas han editado tan solo cuatro plásticos. De hecho, entre el aquí presente "Empire Of The Blind" y su antecesor hay una separación de diez años, con lo que la alegría, así como las expectativas, a la hora de afrontar la escucha de nuevo material de HEATHEN se disparan.

El siglo XXI le ha sentado bien a HEATHEN. Realidad dificílmente discutible. El quinteto californiano nos sedujo en su regreso con "The Evolution Of Chaos", un disco que ya mostraba cierta conversión en el tratamiento del sonido con respecto a los dos plásticos que le precedían, editados en el 87 y en el 91. Ley de vida y evolución natural de un grupo que se incoportó a la liga de todas esas formaciones de la vieja guardia decididas a sonar más embravecidas y corpulentas desde mediados-finales de los 90 hasta el presente curso. EXODUS, TESTAMENT, OVERKILL, DEATH ANGEL... Realmente, la lista es interminable.

Con "Empire Of The Blind", la banda vuelve a apostar por un formato grueso, más de hecho que en el anteriormente citado "The Evolution Of Chaos". Los graves campan a sus anchas y el Groove marca buena parte del devenir del álbum, si bien esto no debería asustar al fan más clásico de los norteamericanos. Los desarrollos instrumentales confeccionados para el deleite, los elegantes fraseos de guitarra y la melodía vocal siguen estando más que presentes en este nuevo trabajo de HEATHEN y es que pocas bandas de su generación han sabido compensar tan adecuadamente esa dicotomía entre su rama más speedica y esencialmente thrasher con la más comedida y de tez clásica. Me vienen a la mente justo ahora sus paisanos FLOTSAM & JETSAM, otra banda que además está viviendo un gran momento de forma en esta segunda o tercera juventud de su carrera musical al igual que HEATHEN.

HEATHEN demuestra en "Breaking The Silence" que sigue siendo un irrefutable paradigma del Power-Thrash norteamericano

La simbosis, en definitiva, entre la propuesta oriunda del viejo Power-Thrash y la naturaleza del Metal actual, en líneas generales, funciona en un trabajo que, en cuanto a su dueto de guitarras, es impecable y de lo mejorcito que podrás escuchar este año. Todo ello sin pretender subestimar la labor de David White a las voces, el cual, a pesar de presentar un timbre más agravado actualmente, sigue teniendo una encomiable capacidad para enfilar los temas y manejar todo tipo de melodías a su antojo. Ni qué decir tiene la robustez de una base rítmica que vigoriza todos y cada uno de los temas del álbum, de los que pasaré a hablar a continuación.

Como ya sucediera en su penúltimo lanzamiento, los de San Francisco vuelven a tirar de intro para afrontar la génesis de su nuevo disco. "The Rotting Sphere", que me ha invocado a los METALLICA que de vez en cuando se ponían épicos en los años 80, ejerce de envoltorio de "The Blight", la primera detonación del álbum. Un corte veloz, frenético y respaldado por un ritmo cabalgante que además nos obsequia con un nítido y hábil estribillo, ideal para ayudarte a ir sumergiéndote en el disco. "Empire Of The Blind" sigue instalada en la velocidad en su arranque, aunque no tarda mucho en dejar que brote una apariencia más templada y de testosterona noventera, como si rebozaras a los PANTERA de esos primerísimos 90 con ICED EARTH, así como en trazar un estribillo rebosante de intensidad y de calidad.

"Dead And Gone" prosigue con la hinchazón sonora, aunque esa musculatura no resalta tanto en esta ocasión debido a que el acabado del tema es algo más ramplón y menos llamativo que el de la gran mayoría de cortes que proliferan en el álbum. "Sun In My Hand" es pura exquisitez a las cuerdas. Nos encontramos con un tema rudo y entrecortado que alcanza su climax en un estribillo con gran pegada, bien acompañado de las diabluras de Lum y Altus a las guitarras, los cuales conforman un dueto en dicha ocasión que logra trasladarme a la etapa de SAVATAGE de plásticos como "Edge Of Thorns". "Blood To Be Let" tiene un esqueleto más contemporáneo, siendo una suerte de Thrash moderno con mucho sustento en el riff pesado que empezaron a incorporar formaciones como PANTERA a comienzos de los 90, pero con mucha melodía vocal en el estribillo y un excepcional ejercicio de shredding guitarrero justo al final del corte para apuntalar la pieza.

Sin apenas respiro, hace acto de presencia "In Black" con un penetrante riff a contrapúa que se amolda bien a la base rítmica para crear una voluminosa bola de sonido, la cual da como resultado uno de los temas más contundentes del trabajo. "Shrine Of Apathy", por el contrario, es bastante menos hormonado. En esta ocasión, nos topamos con un medio tiempo al más puro estilo ICED EARTH que se va intensificando conforme transcurre el tiempo y que demuestra que cuando una banda está en estado de gracia es capaz de sacar adelante cortes más asequibles como el aquí presente. "Devour" arranca timbalesco pero se asocia de inmediato a una base en la que el doble pedal marca el transcurso del tema. Esta vez, la banda nos ofrece un estribillo más crudo, cercano al Thrash/Crossover y en el que se acentúa la sequedad de las líneas vocales.

"A Fine Red Mist" es un tema plenamente intrumental en el que despunta un enérgico riff que me ha recordado al que hace casi tres décadas nos dejó Dimebag Darrell en el "A New Level" de PANTERA, así como un decorativo intercambio de punteos de guitarra que lucen bastante. "The Gods Divide" retoma la senda del Thrash más combativo, siendo un corte dinámico y apresurado que sin problema alguno podrían haber firmado los actuales EXODUS, sin tener en cuenta la diferencia en el rango vocal entre Souza y White, que poco o nada tiene que ver. Finalmente, "Monument To Ruin", haciendo las veces de epílogo, nos deja poco más de treinta segundos de una tranquilidad necesaria tras el frenetismo de los anteriores cuarenta y seis minutos.

HEATHEN demuestra un gran nivel cualitativo en su nuevo disco

HEATHEN lo ha vuelto a hacer. Desconozco cuál será la metodología de los californianos para componer temas y el tiempo invertido en darle forma a los mismos hasta que estos logran materializarse en un trabajo discográfico. Pero, obviamente, detrás de un nivel cualitativo excelso desde décadas pasadas, intuyo que también ha de haber una labor concienzuda para seguir editando discos de este calibre, en el que uno se puede pasear cómodamente entre el Thrash más belicoso y atolondrado y también entre el US Metal más clásico sin que en ningún momento salten las alarmas. Todo lo que ofrece HEATHEN en esta obra se mimetiza a la perfección con lo que se puede esperar de una banda ochentera de esta índole en pleno 2020. Hay finura, y mucha, en el milimétricamente cuidado trabajo de guitarras, al igual que hay momentos abrasivos que son una verdadera mole musical, y la convivencia entre todas las ocurrencias del quinteto es impecable.


Discográfica: Nuclear Blast

Más información sobre la banda en su página de Facebook.

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