JORN - Traveller

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El vocalista noruego JORN vuelve a la actualidad mediática con otra pequeña joya entre sus manos, esta vez bajo el nombre de "Traveller", su último disco de estudio, con el que el duque escandinavo plasma una vez más su ya inconfundible sello: melodías clásicas y elegantes con puro sabor a Hard Rock melódico, no sin cierto olor a agua estancada

Y es que no deja de ser sorprendente la rapidez de edición de Jorn Lande, quien en poco más de trece meses ha publicado ni más ni menos que tres trabajos “Bring Heavy Rock to the Land”, “Symphonic” (cuya crítica podéis leer en esta Web pinchando en el enlace) y éste “Traveller”. Una capacidad de creación extraordinaria que a sus fans más fieles debe parecerles como agua caída del cielo, aunque para otros ese líquido elemento empieza a tener tono pantanoso. Pues a pesar de la indudable calidad musical de JORN, el rubio debería aplicarse al peligro que planea sobre el famoso refrán de “lo poco gusta y lo mucho cansa”.

Aún así nos encontramos, como suele ser habitual, con otro impecable álbum del nórdico en el que los temas componen un inmaculado cuadro de melodías pegadizas, guitarras perfectas y voces repletas de feeling. Un feeling que sólo puede recrear JORN en temas como el que abre el disco “Overload” o el single “Cancer Demon”, un tema muy rockero con claras reminiscencias a Ronnie James Dio tanto en los ritmos de batería -que suenan puramente a Hard Rock clásico en todas las piezas del álbum- como en las guitarras por parte del nuevo miembro del club Jorn Lande, Trond Holter. Un estilo de guitarra con el que no se pierde en absoluto la esencia dura y espesa que Tore Moren otorgaba al grupo con sus seis cuerdas en trabajos anteriores.

La homónima “Traveller” se revela más densa y con más peso aunque quizá con menos gancho. Algo que viene ocurriendo también con “Make Your Engine Scream” que peca de lineal y monótona o “Window Maker”, un corte en el que JORN casi recita más que canta. Sin duda, tres de las maletas con el equipaje más vacío y flojo en este “Traveller” de JORN.

Sin embargo, el ritmo parece levantar el vuelo con piezas como “Legend Man”, una de mis favoritas del álbum, con riffs de guitarra más duros a la par que cortantes y muchísimo más brío y ardor en la voz de JORN que en las anteriormente citadas. Como si el tono apagado desapareciera para brillar con luz propia– tal cual reza la canción- al igual que la leyenda que Jorn Lande es ya para muchos.

De todos modos, si hay algo que queda claro en este “Traveller”, amén del gran estilo compositivo de Jorn, sus melodías con clase y voz de infarto, es que el de Noruega sabe muy bien lo que quiere y cómo lo quiere. No arriesga y eso le funciona, a sus fans les gusta y él se siente muy cómodo. Cómo pez en el agua, que se diría. Un agua un poco turbia sí, es lo que tiene usar siempre la misma fórmula, pero JORN navega gustoso, viajero entre sus melodías clásicas infalibles de tono distinguido, como marcan los últimos coletazos del disco en el que la influencia del que fuera vocalista de BLACK SABBATH o RAINBOW se manifiesta sin tapujos.

Nunca  ha negado JORN la influencia de DIO. Es más, sus declaraciones y disco tributo (“Dio”, 2010) dejan bien claro su admiración por el de New Hampshire; así que es innegable la huella que el fallecido músico ha dejado en Jorn Lande y temas en este “Traveller” como “Rev On”, “Monsoon” y la canción homenaje, última del disco, “The Man Who Was King” con empiece de guitarra acústica y posterior arranque fuerte y guitarrero dan fe de ello. Realmente emotiva, especialmente su letra, con melodías de sabor a Hard Rock y golpes de percusión puramente DIO.

Un disco rubricado con pluma de oro y distinguida firma, como siempre por parte de JORN o podríamos decir el hombre que no arriesga, el que pisaba sobre seguro. Aunque ya se sabe que a veces más vale -digamos- "bueno" conocido...

Jessica Tornos-Ybes

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