NEAL MORSE BAND - The Grand Experiment

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Como si de un verdadero Mozart del Rock Progresivo se tratara, Neal Morse continúa su prolífica carrera presentando “The Grand Experiment”, su (agarraos) vigesimoquinto trabajo en solitario desde que dejara SPOCK´S BEARD a comienzos de la década pasada motivado por su ferviente conversión al cristianismo. Eso sin contar sus muchos discos publicados con TRANSATLANTIC o con su reciente superbanda FLYING COLOURS. Verdaderamente produce vértigo la enorme capacidad de trabajo y la asombrosa calidad de todos y cada uno de sus trabajos, y es siempre un acontecimiento esperado por sus muchos seguidores el momento de enfrentarse a un nuevo álbum de magistral Hard Rock Progresivo de este extraordinario compositor e intérprete. “The Grand Experiment” es, como sus antecesores, un disco que hay que escuchar con calma, degustando cada nota, cada letra, cada sentimiento… Porque si de algo está lleno este disco es de pura emoción transformada en virtuosismo musical. Entremos en detalles.

En su ya habitual estilo megalómano, Morse empieza el disco con una pieza de más de diez minutos. Pareciera que su enorme talento no cabe en composiciones de menor minutaje, aunque esto es algo que luego comprobaremos que no es cierto. “Following the Call” es una canción que arranca a capella poco antes de arrancar con órgano Hammond y la siempre intrincada batería del magistral Mike Portnoy emulando el “Heart of the Sunrise” de sus muy admirados YES. La guitarra de Eric Gillette desgrana solos veloces y tremendamente melódicos abriendo una sección vocal cuidada y llena de armonía. Morse siempre ha transmitido una gran positividad en sus composiciones pero en este tema la verdad es que se supera con unas estrofas deslumbrantes apoyadas por un trabajo inconmensurable de bajo de Bill Hubauer, uno de los nuevos descubrimientos de Morse. Es increíble lo rápido que se pasa el tema de lo emotivo y bien estructurado que está; en ningún momento se hace pesado ni excesivamente recargado. Simplemente genial.

El tema que da título al disco es una pieza llena de guitarras crujientes, teclado vital y omnipresente, ritmo sincopado y contagioso y un aire Hard Rockero contundente y altamente infeccioso. Pareciera que Morse hubiera recapacitado sobre el gigantismo del que en ocasiones adolecen sus composiciones y hubiera decidido incluir en este nuevo trabajo varias piezas más cortas y directas al grano; es el caso de “The Grand Experiment”, una canción concisa, rotunda y nutrida de sus nunca negadas influencias “beatlemaniacas” trufada de grandes armonías vocales y guitarras solemnes. Y la fórmula le sale redonda porque el tema es pegadizo, vital, brillante y emotivo. Igual de emotivo, al menos, que la soberbia “Waterfall”, una sublime pieza acústica que nos muestra al Morse más sensible, cantando mejor que nunca y transmitiendo tanta emoción que no parece de este mundo. Cuesta evitar el acordarse de los magistrales PAIN OF SALVATION en esta canción, pues tal es la similitud de “Waterfall” con lo hecho por las huestes de Gildenlöw en su “Falling Home”. Cerrando la tripleta central de temas cortos y directos tenemos la gamberra “Agenda”, una composición que nos demuestra que Morse es capaz de todo y todo le sale bien. En menos de cuatro minutos (algo casi inédito en su discografía), Morse se arropa con la rotunda sonoridad de guitarras más propias del “Arena Rock” que del Rock Progresivo, pero da igual: el resultado sigue siendo deslumbrante. Lo que deberían ser las estrofas del tema tienen estructura de estribillo y el estribillo es un oasis de sonoridad cuasi-pop que puede dejar descolocado a más de uno. Pero lo dicho, todo le sale bien y todo está dotado de una elegancia y un talento verdaderamente sorprendente.

Y el disco se cierra, cómo no, con una suite de casi treinta minutos de las que suele incluir en sus discos y en los de TRANSATLANTIC. “Alive Again” es sencillamente colosal. Un enorme esfuerzo creativo en el que cada matiz, cada arreglo, cada nota son integrantes de un gigantesco tapiz sonoro que se ha de contemplar con perspectiva. Sonidos a los RUSH de “A Farewell to Kings” abren la composición con aires mayestáticos presentándonos el tema central que, como suele ser habitual en este género, va creciendo, mutando y albergando en sus múltiples subespacios infinidad de pasajes instrumentales de diferentes ambientes y tonalidades. La grandiosa introducción da paso a una pieza vibrante y compleja impulsada por el siempre deslumbrante de un Mike Portnoy, sencillamente genial. La gran musicalidad de Morse se aprecia en cada pequeño detalle y la inclusión de instrumentos de viento como soporte de la pieza más directa de la suite así lo demuestra. Nunca ha tenido el californiano miedo a experimentar y en este “Alive Again” vuelve a sorprendernos con ritmos de tango, instrumentos inopinados en el universo del Progresivo y arrebatos operísticos a lo QUEEN. Una pieza, en definitiva, que vuelve a colocar a Morse en el Olimpo del Rock Progresivo como uno de los autores más brillantes del género y una persona cuya peripecia vital bien merece ser tenida en cuenta. Magistral, como siempre, Neal Morse en este “The Grand Experiment” y magistral en sus otros trabajos con otras bandas. Que nos dure muchos años.

Carlos Fernández

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