Crítica de NECROPHOBIC - Dawn Of The Damned

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Necrophobic Dawn Of The Damned

Otra vez NECROPHOBIC en nuestras vidas. "Dawn Of The Damned" viene a refrendar la buena impresión que causó el grupo tras el retorno de varios de sus miembros clásicos entre 2014 y 2016. Su halo más tradicional volvió a hacerse muy evidente a simple vista, y las cosas siguen así en esta nueva entrega. Este es su noveno disco desde que se creara la banda a finales de los 80 y nos presentara por primera vez el necrograma en los ya distantes primeros años 90. Desde esos inicios, los suecos no se han cansado de exprimir la fórmula, con variaciones aquí y allá, pero manteniendo transmitir oscuridad musical.

De entrada, y como sucedió en el anterior disco, la portada de "Dawn Of The Damned" deja en un solo vistazo dos cosas claras: el trabajo de Kristian Wåhlin (alias Necrolord) puede resultar tan seductor como repetitivo, pero apunta muy claramente lo que van a recibir tus oídos. Este arte mágico y lóbrego tiene aún más sentido tras lo explicado por el ya exbajista de NECROPHOBIC Alex Friberg hace ya un par de años en una entrevista: si “Darkside” fue el paseo custodiado por dragones hacia el templo que rezuma maldad y “Mark Of The Necrogram” era su imponente fachada, en “Dawn Of The Damned” ya tenemos una visión parcial del interior de esa enorme catedral alzada por fuerzas ocultas.

Con este nuevo arte se cierra (de momento) esa trilogía de oscuridad gráfica que funciona a modo de escena en movimiento. Observando las tres ilustraciones en su conjunto, parece la desagradable pesadilla de avance sin retorno en la que hay un inevitable movimiento hacia las entrañas de algo que no deseas ver. Paralizado y obligado por entes malignos, penetras en el blasfemo lugar, empujado por el abrazo de unas enormes manos que no ves, pero sientes.

Toda esa idea sugerida a nivel visual, se refrenda en lo musical: no escucharemos una versión distinta del grupo que todos tenemos en mente. Después de una (habitual y por lo tanto esperada) intro titulada “Aphelion” a base de guitarra con reverb, efectos de voz y arreglos orquestales que la dotan de solemnidad, el álbum se inicia con “Darkness Be My Guide” y “Mirror Black”. En este vertiginoso doble ataque de apertura las melodías ya retrotraen al habitual espíritu del grupo: riffs maliciosos y caja a piñón, dejando respirar al bajo incluso con breve espacio para su lucimiento. La voz se mantiene en el mismo plano que en el anterior trabajo, con Anders Strokirk rasgando sus cuerdas vocales como no podía ser de otro modo.

“Tartarian Winds” se revela como un enorme tema gracias a una espectacular melodía y atrás no se queda “The Infernal Dephts Of Eternity”, una pieza algo más variada (especialmente por la calma con la que se desarrolla el final) con un demencial solo de guitarra y el recuerdo constante a los tiempos de “The Nocturnal Silence”. Un deleite absoluto esta primera mitad del disco, donde ya queda claro que los solos de guitarra están más enfocados que en anteriores ocasiones al Heavy Metal clásico.

“Dawn Of The Damned” es un abuso de Black Death con un constante esquema veloz

En la mitad justo se ha colocado "Dawn Of The Damned", con una melodía que se monta como un castillo de naipes para desmoronarse y crearse de nuevo en un ciclo sin fin y que tiene categoría suficiente para nombrar el álbum. “The Shadows” y “As The Fire Burns” mantienen el listón, con estructuras similares a las ya vistas, y quizá en este punto se piensa que entre toda la abundancia de Black - Death rápido y tenebroso a expuertas un poco más de variedad no le habría venido nada mal y habría redondeado el ya buen resultado del disco.

“The Return Of A Long Lost Soul”, con un ritmo un poco más calmado, sí tiene ese punto de riqueza compositiva que unos NECROPHOBIC desatados logran sacar parcialmente en esta entrega. El cierre lo pone la colaboración con Schmier de DESTRUCTION, donde la banda ha parido una canción que rememora en los riffs y ritmos, gracias a su esencia más thrasher, a sus compatriotas y pre-pioneros de la escena sueca del Death Metal MERCILESS. Un muy buen final para un disco estupendo.

Por trabajos como este, y por cosas como ser uno de los primeros grupos en ofrecer un concierto en streaming al inicio de la pandemia (problemas técnicos a parte) NECROPHOBIC sigue teniendo mi reverencial respeto y admiración.


Discográfica: Century Media

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