Una nueva ley amenaza con hasta ocho años de cárcel a quienes exhiban simbología asociada al satanismo
Los aficionados al Heavy Metal y la música gótica en Rusia viven momentos de incertidumbre después de que el Tribunal Supremo del país haya declarado ilegal al llamado “Movimiento Internacional de Satanistas”, considerado ahora un grupo extremista y terrorista.
La resolución, que entrará en vigor el próximo mes, permite aplicar la ley de forma retroactiva y contempla penas de hasta ocho años de prisión para quienes sean señalados como miembros, a pesar de que no existe un grupo organizado de estas características.
Presión política y religiosa
La decisión llega tras la presión de diputados rusos y de la Iglesia Ortodoxa, que vinculan el satanismo con la decadencia moral y la influencia de Occidente. El Patriarca Kirill aseguró en enero que esta ideología “destruye nuestra identidad nacional y debilita a nuestro pueblo”, mientras que el diputado Andrei Kartapolov llegó a describirla como una “amenaza directa para la estatalidad rusa”.
Riesgo para los fans de Heavy Metal
Para los seguidores del Heavy Metal, acostumbrados a usar símbolos como pentagramas, cabezas de cabra o ilustraciones de seres diabólicos en camisetas, pósters y discos, la medida genera preocupación sobre posibles detenciones arbitrarias. El abogado de derechos humanos Ivan Pavlov ha advertido a GB News: “¿Meterán a la gente en la cárcel por camisetas con pentagramas y cabezas de cabra? No nos arriesgamos a asegurarlo, pero la experiencia con otros ‘extremistas’ ficticios nos dice mucho”.
Un historial de prohibiciones
Rusia lleva años endureciendo su persecución de lo que califica como “movimientos ideológicos peligrosos”, incluyendo al “movimiento internacional LGBT” y a los Testigos de Jehová, mientras que ha eliminado a los talibanes de su lista oficial de grupos terroristas. En este contexto, las autoridades ya han asociado al satanismo con fenómenos tan dispares como orgías clandestinas o incluso la guerra en Ucrania, que el Kremlin presenta como un enfrentamiento contra la “decadencia moral de Occidente”.
Retroactividad y criminalización
La aplicación retroactiva de la ley preocupa especialmente a los músicos y seguidores del Heavy Metal, que temen que publicaciones antiguas en redes sociales, fotos de conciertos o la simple estética de sus bandas favoritas puedan ser interpretadas como apoyo a un movimiento extremista inexistente. La escena metalera rusa, que ya ha sufrido cancelaciones de conciertos en los últimos años, afronta ahora el riesgo de pasar de la marginalidad a la criminalización abierta.
Precedentes
En mayo de 2014, los músicos banda polaca de Black-Death Metal BEHEMOTH fueron detenidos en Rusia y posteriormente deportados cuando se disponían a realizar la gira "Russian Satanist" por un problema de visados.
En 2016, Helmuth Lehner, frontman de BELPHEGOR, fue asaltado por un activista cristiano ortodoxo ruso a la llegada de la formación al aeropuerto de San Petersburgo. La banda se vio posteriormente obligada a cancelar todos sus conciertos en Rusia por la censura y las presiones de las organizaciones cristianas ortodoxas.
Otras bandas como CRADLE OF FILTH, CANNIBAL CORPSE o MARILYN MANSON también se han enfrentado a protestas religiosas y otros problemas con las autoridades del país.











