El músico recuerda su última actuación con el cantante y sus experiencias vitales
El guitarrista de BLACK SABBATH, Tony Iommi, ha compartido sus sentimientos tras el fallecimiento de su compañero de banda y amigo Ozzy Osbourne.
El músico confiesa, en una entrevista concedida a ITV News, que la noticia le dejó profundamente impactado: "Cuando me enteré ayer, no podía asimilarlo. Pensé: 'No puede ser'. Según relata, había recibido un mensaje de texto de Ozzy apenas un día antes, lo que hizo que todo le pareciera "irreal, surrealista".
"Empecé a pensar: 'Dios, ¿estoy soñando todo esto?'", recuerda Iommi, aunque reconoce que, durante los ensayos para el concierto de despedida con BLACK SABBATH en Birmingham, ya se notaba que Osbourne no se encontraba bien. El guitarrista consideró que su amigo hizo un gran esfuerzo para participar en el concierto de despedida: "Creo sinceramente que aguantó solo para hacer ese show".
El músico -uno de los primeros en expresar sus condolencias- explica que tanto él como Geezer Butler pensaban que Ozzy "aguantó hasta ese momento, se despidió de los fans y, después de eso, fue el final".
“Quería hacerlo, y lo hizo”
Respecto a aquella última actuación, Iommi afirma que el cantante parecía tener muy claro que era su final. "Debía de tener algo en la cabeza que le decía: 'Esto va a ser lo último que haga'", señala. Aunque no sabía si Osbourne presentía su muerte, tenía claro que "realmente quería hacerlo y estaba decidido". A su juicio, "hay que reconocerle el mérito: lo hizo".

El adiós de Ozzy tras el escenario
El guitarrista también relata cómo fue el encuentro posterior al concierto. Según dijo, cada uno de los miembros se fue a su camerino, pero Ozzy se acercó en silla de ruedas para despedirse. "Vino a saludarnos, charlamos un poco y parecía estar bien", comentó. Recordó que el vocalista "disfrutó del concierto y dijo: 'Ha ido bien, ¿verdad?'", a lo que Iommi le respondió afirmativamente.
Sin embargo, añade que había recibido un mensaje reciente en el que Osbourne le confesaba sentirse "cansado y sin energía", algo que le preocupó, teniendo en cuenta los problemas de salud que arrastraba. En los ensayos, decidieron no exigirle demasiado. "No queríamos que estuviera todos los días, era demasiado para él", explica. En su lugar, lo llevaban para cantar algunos temas sentado, compartir recuerdos y risas. "El concierto fue realmente su despedida, y también la nuestra, porque fue el final de BLACK SABBATH", asegura.
Para Iommi, el regreso del batería Bill Ward después de veinte años fue otro momento significativo. "No puedo creer que hayan pasado veinte años desde que tocamos con Bill", reflexionó.
“Lo fue todo para Ozzy”
Consultado sobre cómo vivió Ozzy el concierto, Iommi no duda en afirmar que "estaba emocionado y frustrado al mismo tiempo", ya que intentó en varias ocasiones levantarse, sin conseguirlo. Según el guitarrista, "lo fue todo para él": la culminación de lo que habían construido durante toda su carrera. "Ese final tan grande, donde podía ver al público y nosotros también, era lo que él deseaba", explica.
Sin embargo, reconoce que la banda no esperaba que la despedida de Ozzy llegara tan pronto. "No pensábamos que se iría tan rápido. De hecho, no pensábamos que se iría", lamenta. Pese al dolor, se mostró agradecido de haber podido compartir ese último momento. "Me alegra mucho que lo hiciéramos, porque fue algo definitivo para todos". De no haberlo hecho, considera que los fans se habrían perdido la oportunidad de ver a BLACK SABBATH con Ozzy una última vez.
“Siempre fue divertido. Era un showman”
Iommi también rememora en la entrevista su relación con Ozzy, que se remontaba a su época escolar. "Conozco a Ozzy desde antes que nadie. Íbamos al mismo colegio", apuntó. A lo largo de los años, siempre le pareció una persona especial: "Ozzy era Ozzy. Nunca habrá otro Ozzy". El guitarrista lo define como alguien genuino, espontáneo y con un gran sentido del humor: "Decía lo que pensaba. Muchas veces le decíamos: 'No digas nada', y por supuesto, lo decía".
Compartieron muchas bromas juntos, tanto fuera como dentro del escenario. Iommi recuerda cómo, durante los conciertos, Osbourne se acercaba a él para hacerle muecas que le hacían reír, aunque el público no lo notara. "Luego iba a por Geezer e igual. Era así, un showman", concluye.
Sobre BLACK SABBATH
Formada en Birmingham en 1968 y convertida en una de las bandas de Metal más exitosas de todos los tiempos, BLACK SABBATH ha vendido más de 75 millones de discos en todo el mundo a lo largo de su legendaria carrera. La influencia e importancia del grupo, que marcó el camino a seguir por el Heavy Metal, sigue siendo tan vital hoy como a principios de la década de 1970.
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