Crítica de PAIN OF SALVATION - "Panther"

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Pain Of Salvation Panther

PAIN OF SALVATION, encarnados en la figura de Daniel Gildenlöw, han representado como pocos el Metal Progresivo durante más de veinte años. Y no por circunscribirse a los patrones de un género, sino por utilizar la palabra progresivo más como actitud que como etiqueta: cada disco de los suecos es diferente y explora nuevos territorios en cuanto a sonido, composición y concepto. "Panther" es su décimo disco de estudio, su décimo salto al vacío.

Los últimos años del grupo han sido complicados entre cambios de formación y de sonido: los dos "Road Salt" y su mezcla de Folk, Rock Setentero y Metal Progresivo no sentaron muy bien a muchos de sus seguidores. Por no hablar de la terrible enfermedad que sufrió Gildenlöw y que desembocó en esa tormenta de sensaciones que es su último "In the Passing Light Of Day". Superados los escollos, y con la vuelta del hijo pródigo Johan Hallgren a la guitarra, tocaba decidir nuevo camino, y Daniel Gildenlöw, dueño y señor de todo lo que pasa en la banda, eligió la senda menos transitada.

"Panther", lo nuevo de PAIN OF SALVATION, un disco de elementos Folk y sintetizadores y guitarras ultraprocesadas

"Panther" arranca con "Accelerator", que fue el primer single. Desde los primeros segundos se nota que la tónica general va a ser distinta. El sonido de guitarras es muy diferente a cualquiera que se pueda oír en la mayoría de grupos de Metal: muy comprimidas y cargadas de efectos, llegan a confundirse con los sintetizadores. Hay elementos electrónicos inundando cada hueco y voces pasadas por un Vocoder. En cambio, bajo y batería suenan realmente orgánicos. No debería funcionar, pero funciona, aunque a muchos, incluyendo al que escribe, les pueda generar cierto rechazo a la primera escucha.

Compositivamente tiene casi todos los elementos de PAIN OF SALVATION: equilibrio entre agresividad y sutileza, patrones rítmicos complejos y muy buenas líneas vocales, aunque se ha notado la salida del guitarrista Ragnar Zolberg, ya que su buen gusto para las melodías encajaba a la perfección con las extravagancias compositivas de Gildenlöw. A lo largo de todo el disco se nota que se ha perdido parte de ese gancho en favor de cierta complejidad.

Le sigue "Unfuture", conducida por una steel guitar maravillosa. Éste es otro elemento que estará presente a lo largo del disco: instrumentos y riffs muy Folk que se mezclan con el maremágnum de sintetizadores y guitarras ultraprocesadas. Abandonan ese lado más añejo en "Restless Boy", segundo single del disco. A medio camino entre un medio tiempo y una balada, con mucha electrónica y con Gildenlöw abusando del Vocoder. Destaca aquí Leo Magerit, que demuestra durante todo el trabajo que es uno de los baterías más técnicos e imaginativos del Metal.

"Wait" es una pieza preciosa más cercana a los PAIN OF SALVATION clásicos, si es que existe tal cosa. Podría haber entrado, con otra producción, en "The Remedy Lane" o "The Perfect Element". El estribillo, de esos para cantar en un acantilado cara al viento, es de los mejores momentos de "Panther". "Keen To A Fault", en cambio, representa el lado más progresivo y electrónico de los suecos, con las guitarras del Hallgren y Gildenlöw sonando muy parecidas a los teclados de Daniel Karlsson. Es una canción oscura y poco accesible, pero con muchos detalles que se van apreciando con las sucesivas escuchas.

La recta final del disco arranca con "Fur", una intro folkie que da paso a "Panther". El tema título insiste en las bases electrónicas, los efectos y, ¡oh Dios mío!, escuchamos a Daniel Gildenlöw rapeando. No es algo que no hayamos escuchado antes en PAIN OF SALVATION, pero la manera de hacerlo, con esos sintes rítmicos de fondo, recuerda a lo más infame del Nu Metal del cambio de siglo. El bonito estribillo consigue que la canción remonte un poco, pero en general es un tema que rompe completamente con la ambientación oscura del disco. Curiosamente, después de una intro acústica y una canción muy electrónica y machacona nos encontramos con el momento más orgánico y setentero: "Species" podría haber estado en cualquier de los "Road Salt", pero en este contexto suena desconectada de todo lo demás.

"Panther" cierra con "Icon", un tema largo que podría ser un puente perfecto entre "Road Salt Pt.2" y "The Passing Light of Day". Reúne algunos de los momentos más emotivos del disco y Gildenlöw está como siempre, soberbio a las voces.

"Panther" se queda lejos de los mejores discos de los suecos

Como todos los discos del quinteto sueco, "Panther" de PAIN OF SALVATION gana con las escuchas, y suena distinto a cualquier otro trabajo que circule por el mercado. Hay melodías maravillosas y la garganta de oro de Daniel Gildenlöw sigue en buena forma. Ese sonido tan extraño y, por momentos, artificial, curiosamente queda bien y la mayoría de las canciones son muy buenas. No obstante, es un disco algo más irregular que sus inmediatos predecesores y no tiene la tremenda carga emocional que tenía "In The Passing Light Of Day". Muy por encima de la media de lo que sale últimamente, pero lejos de los mejores discos de estos genios.


Discográfica: Inside Out Music

Más información sobre la banda en su página de Facebook.

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