REPULSIVE AGGRESSION - Conflagration

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El tópico más o menos demagógico: has comido pasta un millón de veces y te sigue encantando. El contrario: si esto ya lo han hecho mejor otros hace tres milenios no tiene sentido escuchar a los que se limitan a seguir pautas ya establecidas. Objetivamente la virtud, supongo y como en tantas cosas, es el término medio. Pero a veces lo mejor es enemigo de lo bueno y la virtud puede esperar un rato sentada mientras te pegas una buena sesión de headbanging y Metal cafre y energético. Y ese credo que algunos profesamos a pies juntillas bendice discos como este “Conflagration”. De esos que no pasa nada si te vas a la tumba sin escucharlo pero que te divertirá y te tendrá tres cuartitos de hora con el cuello en movimiento si lo haces.

El contexto es Noruega y tres músicos de la escena local, el ascendente más destacado la banda de Black Metal SVARTTJERN, poniendo en marcha REPULSIVE AGGRESSION, que es una máquina recién estrenada pero bien engrasada (músicos nuevos pero no novatos) de Death Metal con una enorme dosis Thrash bien agarrada a su esencia. Y un ligero toque de Black en algunos riffs, melodías y atmósferas, francamente ligero, heredado del citado arraigo en SVARTTJERN de Sather, encargado del bajo y todas las guitarras.

La cosa apesta, en el mejor sentido, a Thrash y Deathrash a lo SLAYER, DEW SCENTED, GOD DETHRONED o CALLENISH CIRCLE, con un notable componente brutal cuya herencia va de ASPHYX o BOLT THROWER a GRAVE, BATTALION o sus ilustres compatriotas BLOOD RED THRONE. La fórmula es conocida y recia, clásica pero perfectamente gestionada. De hecho el éxito de este grupo es por un lado mantener siempre los niveles e energía al máximo y por otro trabajar las composiciones para que no resulten ni planas ni previsibles en el peor sentido de la palabra. Al contrario: las canciones, que no suelen ir más allá de los cuatro minutos, están llenas de buenos cambios de ritmo y sorpresas con minúscula pero agradecidas.

Un montón de riffs entre el Thrash y el Death, solos entre lo bueno y lo olvidable, melodías heredadas del Melodeath de verdad, del bueno, y pasajes que basculan entre los más cercanos al Thrash puro y los que tocan el Brutal Death, con toda la gama intermedia bien representada: grooves crujientes y marciales, galopadas explosivas y pasajes más envolventes y melódicos. Está todo en un disco que no despunta demasiado pero que apenas tiene fisuras.

El artwork, mejor de lo que parece a primera vista, es una oda de destrucción y conflagración (el título del disco, claro) que marca la pauta de la frenética danza de diez canciones que no dan tregua, no todas sobresalientes pero sí todas musculosas y fanáticas. Todas con un par de buenos detalles y unas cuantas invitaciones irrechazables a levantar el puño y hacer headbanging. En eso consiste el juego aunque no por ello hay que menospreciar el notable sabor compositivo que dejan las partes melódicas que sazonan los grooves viciosos de “Plaguebringer” o “Breaking Wheel”, la brutalidad primitiva de “Sub Human Destruction”, el sabor Thrash de “Reborn Throught Annihilation”, la pureza metálica “Leave Her To Rot” o la rotundidad Death de la final “Conflagration”. Un buen disco.

Es lo que hay. Este es uno de esos trabajos que no es ni extraordinario ni malo y que a partir de ahí depende de las orejas que se interesen por él. Hay discos mejores y peores pero sobre todo hay tipos de oyentes. Si buscan la excitación de lo aventurero e identificas materia gris con vanguardia, “Conflagration” no tiene nada para ti. Si simplemente quieres dejarte llevar por un puñado de canciones cargadas de energía, pedigrí metálico, una producción retumbante y sabor a Metal Extremo de siempre, REPULSIVE AGGRESSION no es ni mucho menos una mala elección. Ya se sabe, si has comido pasta mil veces y te sigue encantando… buen provecho.

 

Juanma Rubio

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