RIVERSIDE - Shrine Of New Generation Slaves

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Polonia es un país de grandes contrastes y esto es algo que también puede apreciarse en la música. Su aportación a la escena metálica internacional ha estado copada durante años por grupos de metal extremo como VADER o BEHEMOTH, pero ahora, dando un salto hacia otro sector del espectro rockero nos ofrece a RIVERSIDE, un extraordinario grupo de Rock Progresivo que empieza a despuntar a nivel internacional con sus últimos lanzamientos.

Su anterior larga duración, “Anno Domini High Defintion”, fue directo al número uno de las listas de su país y logró el estatus de disco de oro en poco tiempo, algo verdaderamente meritorio para un grupo de su estilo. Regresan a la primera línea de la actualidad editorial con “Shrine of New Generation Slavesdespués de haber compartido escenario con colosos como DREAM THEATER y haber tocado en el escenario principal del mastodóntico festival “Woodstock-Polonia” ante más de medio millón de espectadores. Es su momento y lo saben.

Vaya por delante que estamos ante Rock Progresivo orgánico, telúrico y muchas veces acústico. No es pues este un disco para animar una fiesta sino más bien para la introspección, la reflexión y el sosiego de espíritu que tantas veces necesitamos en nuestras vidas. El disco habla precisamente de ese sentimiento tan humano de pérdida de control sobre la propia vida, de la creciente sensación de no tener tiempo para hacer lo que a uno más le gusta, de la moderna esclavitud de las nuevas generaciones subyugadas por cadenas invisibles hechas de frustración y tedio. Esto no quiere decir que el disco pueda generar dichas sensaciones; todo lo contrario. Estamos ante un disco de dimensiones oceánicas, de riqueza sonora abrumadora y de largos pasajes instrumentales donde el preciosismo casi artesanal hace de su escucha un auténtico deleite espiritual.

“New Generation Slave” se abre con cadencia hipnótica, a golpe de riff pétreo y voces etéreas que recuerdan lo hecho ya antes por bandas como TOOL o, más recientemente, por PORCUPINE TREE. La sugerente voz de Mariusz Duda capitanea un tema en el que el Hammond de Michal Lapaj tiene un protagonismo indudable recordándonos los orígenes del sonido del que los polacos son herederos directos. Continúan su valiente periplo musical con “The Depths of Self-Delusion”, en tesituras cercanas a las acometidas tan brillantemente por PAIN OF SALVATION en sus recientes “Road Salt”. La batería de Piotr Kozieradzki suena limpia, orgánica, llenando los amplios espacios abiertos por las guitarras de Piotr Gruzindski, un músico completo, versátil e imaginativo que aborda complejos arpegios acústicos con la misma convicción que ejecuta potentes riffs cuando la partitura lo requiere.

“Celebrity Touch” arranca con un riff de guitarra hipnótico que es seguido nota a nota por el enérgico bajo de Mariusz Duda, que aprovecha el corte más rockero del disco para demostrar que su voz también pueda alcanzar registros más agresivos. El recuerdo a grupos como DEEP PURPLE es inevitable merced al notable trabajo del Hammond de Lapaj y al gran solo de guitarra de Gruzindski, músicos de gustos clásicos y ejecución moderna que exhiben talento y originalidad a partes iguales. Más pausado y acústico es “We Got Used To Us”, un tema en el que las reminiscencias son en esta ocasión totalmente “pink floydianas” con esas guitarras estratosféricas tan del gusto de David Gilmour y la sugerente voz de Duda sonando en esta ocasión al Peter Gabriel más teatral. Un bello tema que sirve de puente hacia el más electrónico “Feel Like Falling”, un corte con un patrón rítmico casi bailable y arreglos setenteros que sorprenden por lo increíblemente bien que encaja en el tono general del disco. Eso sí, cuando entra la guitarra de Gruzindski queda claro que estamos ante un grupo de Hard Rock de raíces clásicas pero mente abierta y gran valentía. Su sabia combinación de sonoridades añejas con patrones innovadores hace que el tema sea uno de los mejores del disco y un claro ganador en directo.

Como si el disco fuera una suerte de montaña rusa toca ahora bajar a tonalidades más serenas e introspectivas en las que los sonidos “floydianos” ganan enteros, como en “Deprived (Irretreviably Lost Imagination)” gracias a los complejos sonidos de teclado de Lapaj y a las guitarras de un Gruzindski hábil en la elaboración de densos muros sonoros gracias al uso de efectos de eco y “delay”.

Llegando al final del disco “Escalator Shrine” arranca con un pequeño alarde de guitarra acústica que, perdido en la lejanía, se nos va acercando sinuoso y enigmático a golpe de riff de raíces Blues, arropado por un teclado que nos recuerda a THE DOORS de “Riders on The Storm” con una cadencia que va “in crescendo” animada por el órgano Hammond que explota en un solo muy a lo Jon Lord y que hace que de nuevo tengamos a DEEP PURPLE en mente. El corte sigue su andadura hasta alcanzar remansos de aguas pantanosas y siniestras en las que el teclado dibuja espectros amenazantes que se arremolinan en nuestros oídos al compás de la incansable guitarra de Gruzindski. Fantástico corte que puede ser considerado como un estupendo botón de muestra de lo que a día de hoy es RIVERSIDE.

El punto y final lo pone, muy apropiadamente, “Coda”, una pieza efímera de guitarra acústica y voz que recuerda poderosamente a los MARILLION de Fish por la enorme emotividad y la belleza de la melodía final. Gran disco este “Shrine Of New Generation Slaves” que pone a RIVERSIDE en la vanguardia del Rock polaco y que los va a llevar por toda Europa durante varios meses afianzando a la banda como una de las más valientes apuestas musicales de la escena actual.

 

Carlos Fernández

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