RUNNING WILD - Shadowmaker

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Las aguas son agitadas en los mares que surca Rolf Kasparek. Desde hace muchos años RUNNING WILD no cuenta con la plena confianza de muchos de sus fieles seguidores. Cambios sorpresivos de una formación que tampoco se considera como tal, actividad en directo casi nula y floja en cuanto a calidad cuando la ha habido, unido a su despedida y súbita resurrección han dañado la línea de flotación de su barco pirata. Y "Shadowmaker", por las reacciones que ha provocado, no es la llegada con calma a buen puerto, es otra tormenta más que se añade a las tempestades que sufre esta nave desde hace más de una década.

Hay muchas formas de abordar esta crítica para entender el halo de negatividad que rodea a este lanzamiento, hay mucho veneno que escupir. Debería comenzar por la portada que es en gran parte la culpable de ese ambiente enrarecido que rodea a la obra, ya que se define a si misma por el pésimo gusto en el diseño. Puede parecer un detalle, pero ha desencadenado una detonación en cadena que ha dejado tocada la obra antes incluso de poder escucharla.

He empezado mencionando el horrible arte que adorna el disco, pero intentando realizar un análisis más profundo, hubiera iniciado esta disertación de otros modos. Podría, por ejemplo, empezar diciendo que fueron poco más de 40 conciertos en la década del 2000 (y muy pocos fuera de Alemania) los que generaron bastante desapego entre los seguidores. Una cifra irrisoria para una banda histórica, una losa más encima.

También podría comenzar comentando que la gente no disfrutó demasiado de "Rogues En Vogue", porque aunque era un álbum con buenas canciones pecaba de tener un sonido que no estaba a la altura, un querer mandar tanto en todo (los mandos de la producción fueron su perdición) que sobrepasó a Kasparek. Y aún tenemos en la mente ese fiasco en el sonido, que no en la composición. Segundo toque.

Pero también podría intentar explicar de inicio, si es que tuviera una ligera idea, como de la noche a la mañana la tripulación de Rock´n´Rolf desaparecía del viejo cascarón, aún no tengo claro si ahorcados del mástil, arrojados por la borda o apeados de forma cortés, y otros ajenos a la historia del grupo surgían de la nada, incluso para dar conciertos de teórica importancia histórica en la carrera de la banda, como el show de Wacken de 2009, hipotética despedida del grupo. Luego vas, sacas a la venta el DVD de tu último concierto y al rato anuncias la reunión. Tercer toque, o cuarto.

Desinformación, improvisación, discontinuidad. ¿Tocado y hundido? Casi, casi. Desde luego, pérdida de confianza importante, de ser una leyenda viva a rozar el ridículo en ocasiones, incluso en tu anunciada desaparición.

Esa mala gestión patológica que se arrastra desde hace más de una década, potenció caída de popularidad, seguidores y lo más gracioso de todo, pérdida de dinero por su cerradísima política de contratación. Me parece muy bien que en los festivales se acerque una masa enorme a ver al grupo, pero si no giras y no eres actualidad año tras año, estás muerto. GRAVE DIGGER seguro que no es un grupo de más calidad (tampoco de menos) pero su popularidad es superior por el simple hecho de tocar (y grabar) con regularidad. En unos confías porque ya sabes la garantía de diversión que ofrece, a los otros (o mejor dicho, al otro) los deseas ver porque son rara avis, aunque no tienes ni idea de qué vas a encontrarte encima del escenario.

Y después de esta merecida carga frontal, que explicaría buena parte de lo que es este grupo a día de hoy, hay que atenerse a otro factor, y es su enorme peso en los corazones de sus seguidores. RUNNING WILD es muy grande, es el primer y más increíble estandarte pirata del Heavy Metal, y ha compuesto tantos himnos que hasta se puede perdonar esos patinazos, aunque Kasparek arrastre su propia creación por los suelos y hace que dudemos. Así es Rock'n'Rolf, genio y figura, para lo bueno y para lo malo. ¿Y qué es pues "Shadowmaker"? ¿Muerte o gloria? No alcanza la gloria, pero ni de lejos es la muerte.

Musicalmente, y tratando de separarnos de esas pasiones enfrentadas, amor y odio al rojo vivo, estamos ante un disco que sigue el sonido de su anterior obra, en aquel lejano 2005. Sin haber tenido el más mínimo interés en su proyecto paralelo TOXIC TASTE (¿qué sería de aquel rumor sobre Under Jolly Roger II: Return To Port Royal?), no veo demasiada separación entre el material nuevo y lo que se venía grabando desde "The Brotherhood" o incluso antes, con riffs de Rock bastante elementales apareciendo continuamente, mezclados con piezas más épicas y las canciones que sí pretenden sonar a las décadas de los 80 y 90, pero todo hecho ya una amalgama de lo que venía siendo el grupo desde hace mucho.

El álbum se abre con "Piece Of The Action", un corte movido, con una sencilla entrada de bajo y con ese sentido más rockero, como lo tuvieron antaño canciones como "Dr. Horror" o "Skeleton Dance", y que ya es también sello del grupo. La temática pirata la podemos encontrar en "Riding On The Tide", un tema saltarín con estribillo pegadizo y con un esquema más tradicional, en la vena de su etapa de finales de los 80.

Bien rápido es "I Am Who I Am", uno de los mejores cortes, también con un estribillo rompedor y que te sorprenderás cantando una y otra vez, con guitarras y solos de sabor añejo. El medio tiempo "Black Shadow" también recuerda a otros riffs que hemos escuchado, por desgracia, muchas veces en RUNNING WILD. No es una mala canción, es solo que los riffs tan sencillos me resultan repetitivos en su catálogo y no aportan mucho brillo, aunque las melodías vocales están bastante bien.

"Locomotive" sigue esa onda de riff y ritmo manoseado, pero contundente y eficiente. Una oda a una locomotora, curioso tema a tratar desde luego. La broma pesada y auténtico punto negro es "Me & The Boys", más falsa que los duros a peseta. Hubiera sido más creíble titularla "Me & Me", dado que los chicos simplemente no existen. Es pegajosa y tarareable, pero no encaja bien con el resto del álbum y la encuentro un poco desplazada respecto a lo que debe ser este grupo, aunque lo más sangrante desde luego es, como digo, el título y la letra, ¿a quién pretendes convencer, bribón?

Llegamos a "Shadowmaker", que a pesar de dar título al álbum, no es la canción más emblemática del trabajo, y podría definir sus guitarras rítmicas igual que lo he hecho en con temas anteriores. Efectivo, suficiente, pero carente de brillo. Más graciosa resulta "Sailing Fire", con un bajo muy marcado, dominando desde el fondo toda la canción y que le ofrece ese tono pirata, también gracias a esas melodías en los punteos que entran aquí y allá. El cierre se acerca con "Into The Black". Por mencionar más similitudes del pasado reciente del grupo: "Detonator", "Born Bad Dying Worse"... y no sé cuántas más habrá parecidas. Funciona, pero no rompe por encima de la media.

Si has llegado a este punto del disco, te vas a encontrar con el final más terrorífico en la historia del grupo, "Dracula". Una pieza de siete minutos y medio, que con arreglos de campana y sonido de lluvia, te transporta a Transilvania. El riff de presentación tiene un puntito misterioso, así como el enfoque que Rolf le ha dado a las voces. Es una de las mejores canciones del disco, original y diferente por ese ambiente de horror que roza.

Al final, por lo que he podido contrastar en cuanto a otras opiniones y a mi debate interno, parece que lo que tenemos es un motín en proa, unos con él y otros en su contra. Al menos ha desatado pasiones, odio o amor llevados al extremo. Ya es algo, pero yo prefiero eso de que la virtud se encuentra en el término medio. Un buen disco, un poco justo para ser un regreso tan ansiado, pero menos es nada.

Por ahora, nos queda como poco respetar al grupo por las horas de gloria que nos ha dado su música y disfrutar de este nuevo álbum. Si toda esa carga negativa que sobrevuela a este disco, a Rock´n´Rolf y a RUNNING WILD, eres capaz de borrarla, es un trabajo muy disfrutable. Dicen que después de cualquier tormenta escampa y para mí, ciñéndome exclusivamente a la calidad del disco, se puede decir que ha escampado. No ha quedado mal día, y aunque tampoco me siento en el Caribe, sí me ha contagiado unas cuantas de sus melodías, varios puentes y estribillos.

Ya veremos donde acaba este nuevo abordaje, está claro que aquí no se enrola nadie por mucho tiempo. Hay un pirata que manda mucho, con decisiones descabelladas, y el resto son puros y simples mercenarios a verlas venir con los que no te puedes encariñar. Respecto a esto, habrá que ver lo que dura Peter Jordan, y ya veremos si volvemos a ver a Matthias Lieberuth sentado a la batería o si la aparición del que fuera bajista de MASTERPLAN, Jan-Sören Eckert, fue algo puntual o tendremos ocasión de verle otra vez con RUNNING WILD. La estabilidad en la formación y el grado de coherencia en cuanto a presentaciones en directo serán las claves que harán de este regreso algo que haya valido realmente la pena o que sea solo un acontecimiento puntual y poco destacable.

 

Carlos Herrero

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Empecé a escuchar Heavy Metal en 1995 y con el paso de los años fui ampliando el espectro ahondado en el Metal extremo, pero nunca olvidando esas raíces. Llegado el momento, sentí que aquello no era suficiente, empezando a involucrarme más en la escena con el periodismo musical desde 2005.

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