Crítica de SODOM - "Genesis XIX"

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Sodom Genesis XIX

Metal, niños y niñas. Metal del puto infierno. Podría no escribir nada más y dejar ahí toda mi valoración de "Genesis XIX", el nuevo disco de SODOM. El retoño de Tom Angelripper, nacido Thomas Such en Gelsenkirchen, tierra dura de la Alemania industrial, llamada en su día la ciudad de los mil fuegos por las incontables columnas de humo que las minas de carbón elevaban hacia su opaco cielo. Exactamente el lugar donde uno se imagina que se podría forjar un espíritu como el de Angelripper y una banda como SODOM. En esencia, un grupo trascendental en la historia del Metal: no hay muchas obras más influyentes en la gestación del Metal Extremo que "In The Sign Of Evil" (1985), pura historia maldita de nuestra música. No hay muchos trances de Thrash Metal más inspirados y peligrosos que la conjunción de "Persecution Mania" y "Agent Orange" en un tramo de tres años (1987-89). No hay en nuestro lado del Atlántico grupo de Thrash Metal más grande que SODOM, líder de la legendaria escena alemana. Y este punto ni lo discuto, con todo el respeto a los demás (KREATOR por delante de DESTRUCTION y el resto).

"Genesis XIX" no es solo un muy buen disco de SODOM. Es uno colosal, tremebundo, seguramente su gran clásico de última generación y desde luego lo mejor que ha grabado en décadas, incluyendo el excepcional "M-16". No es un trabajo que se conforma con mantener viva la llama, es la llama abrasándote el alma con la esencia de los buenos tiempos, que contra muchos pronósticos vuelven a ser estos para un grupo que no se limita a seguir en marcha sino que ha pisado el acelerador a fondo y ha sacado un disco grande dentro de una discografía gigantesca, un monstruo que será recordado entre lo mejor de su producción. Y eso es mucho decir, claro. Estamos a meses de que SODOM cumpla 40 años y Angelripper tiene 57. Que siga al pie del cañón es una cosa (y bien que lo agradecemos agradecemos). Que haya sido capaz de hacer un disco como este es otra muy distinta. Es algo especial. "Sodom" o "Decision Day", si hablamos solo de los últimos tres lustros, eran muy buenos discos. "Genesis XIX" es otra cosa. Es algo distinto, algo que celebrar.

"Genesis XIX", el regreso de la versión más pura de SODOM

En los últimos tiempos, Angelripper despidió a sus acompañantes por Whatsapp (o servicio de mensajería similar) y refundó SODOM. En virtud de aquello de que a veces hay que cambiar todo para que nada cambie, llamó a Frank Blackfire, el guitarrista entre 1987 y 1989. Es decir, y esta es una de las claves del asunto, el guitarrista de "Persecution Mania" y "Agent Orange". Por primera vez en cuarteto y no en trío, se sumaron también otro guitarrista, Yorck Segatz, y el batería Toni Merkel. Y esa nueva amenaza, una enésima versión de SODOM que era en realidad la reunión de Angelripper y Blackfire, empezó a mandar avisos en forma de EPs y a dejar que calara la idea de que se cocía algo gordo, una especie de cierre de trilogía 30 años después: "Persecution Mania", "Agent Orange"… y "Genesis XIX". Suena ambición, y de hecho lo es. Pero no hay una pizca de exageración en esa afirmación. Nada, cero: este nuevo disco es así de bueno. Creedme.

El artwork de Joe Petagno es excelente y el sonido, estratosférico. Cálido y nítido pero afilado y macarra, moderno pero con la vibración de la vieja escuela intacta; netamente metálico pero actual, sin nostalgia mal entendida. Un combo casi imposible de conseguir y un resultado arrollador para un disco que, sí, tiene mucho que ver (Blackfire ha metido mano) con los riffs y el estilo de los bastiones Thrash de SODOM, con "Persecution Mania" y "Agent Orange"; también con los últimos trabajos del grupo y con una visión del Thrash como eje vertebrador de una amalgama metálica que conecta con el Speed, el Death… Este es un trabajo frenético pero variado, con la adrenalina disparada pero con el cerebro al frente de las operación. Corazón y sesos: Metal. Los riffs son contagiosos, añejos pero frescos, excelentes. Los grooves son masivos, las atmósferas temibles, las partes lentas tocan el Doom y las más aceleradas se lanzan de lleno al terreno del Metal Extremo, blastbeats incluidos… Por "Genesis XIX" (el decimosexto disco de SODOM) circulan versículos de la Biblia, asesinos en serie, héroes caídos en Vietnam y hasta el Capitán Ahab en su eterna persecución de Moby Dick. Este disco es una celebración del Metal como género, como hecho cultural, como forma de vida y, no hay que olvidarlo, como el mejor entretenimiento jamás creado por el hombre.

Ni siquiera veo demasiado sentido a señalar canciones, pero hay un bloque mastodóntico que va de himnos kamikazes como "Sodom & Gomorrah", "Euthanasia", "Glock’n’Roll", "Dehumanized", "Waldo & Pigpen" y "Friendly Fire" a piezas más extensas y épicas como las monumentales "Genesis XIX" y "The Harpooneer". He citado ocho composiciones, todas sobresalientes, capaces de codearse con la producción legendaria de un grupo legendario: ocho, no sé si hay forma más clara de insistir en que este no es un disco más, no es otro buen disco de SODOM y no es solo un trabajo válido que mantiene la vigencia de un nombre clásico y lo impulsa a salir (cuando lo permite el maldito virus) a la carretera. No, no y no. Nada de tópicos, por última vez: "Genesis XIX" es otra cosa, es mucho más que todo eso. Es un disco forjado en la historia y la genética de un grupo mítico que ha parido, después de casi cuatro décadas de vida, una de sus mejores obras. Sé que parece mucho decir, pero es que "Genesis XIX" es así de bueno. De verdad. Comprobadlo.


Discográfica: Steamhammer

"Genesis XIX" de SODOM fue elegido por la redacción de HELLPRESS como uno de los mejores discos de 2020.

Más información sobre la banda en su página de Facebook.

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