SOREPTION - Engineering The Void

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Cada estilo sus cosas y sus riesgos, que aumentan cuando ya se ha labrado su nicho de mercado y se suman los grupos en catarata. Un proceso que acaba muchas veces en la mímesis y la sobreexplotación. El Death Metal técnico no es ajeno a este fenómeno que ha amenazado de hecho con crujirle cuando han pasado, recuerdo, ya quince años desde que NECROPHAGIST puso en circulación "Onset Of Putrefaction”. Glups. Desde luego ha sobrevivido a sus propias miserias y convive, que no es poco, con el auge del Death Metal más purista y primitivo, un reverso casi exacto de la misma moneda original. El movimiento avanza, bien liderado y representado por OBSCURA o nuestros WORMED, al menos hasta que regresó GORGUTS y recuperó el trono que por derecho le pertenece. Además, algunos grupos empujan fuerte en un lote en el que podríamos entrar desde ALLEGAEON a SOREPTION, nueve años de vida y dos discos con este “Engineering The Void” que acaba de salir del horno.

Uno le pide a ese Death Metal técnico que no se quede en el medio y piense también en el mensaje. A un nivel más de andar por casa, que no se enrede en las formas y tenga en cuenta el fondo: básicamente, que origine buenas composiciones y no simplemente canciones formadas por un millón de partes más o menos brillantes. A partir de ahí se acepta casi todo: un sonido más melódico o más brutal, más alienígena o más urbano, más expansivo y moderno o más clásico. Y creo que el mérito de SOREPTION es precisamente abrazar un sonido con instinto de totalidad, en el que un montón de cosas no sólo caben sino que conviven. Eso y hacer que su música sea refinada pero tenga vida y que sus canciones enseñen repertorio hiperténico pero tengan sentido y gancho. Repito: la base de exigencia que, yo al menos, le pongo a los grupos de este estilo.

La música de SOREPTION tiene ese aroma a ciencia ficción y revolución cibernética que suele encajar como un guante con el Tehch-Death Metal. Y tiene una producción limpia y precisa que abre espacio todos los instrumentos y canaliza cada detalle con una pulcritud que sacará de quicio a los puristas. Tranquilos, compañeros: 2014 es año de disco de INCANTATION (se llama “Dirges Of Elysium” y es una maravilla, por cierto). Y tiene la capacidad de no perderse en su propia turbina de dinámicas cambiantes ni enredarse en despliegues huecos. Las canciones son compactas, no demasiado largas y con una arrolladora energía metálica. Digamos que el envoltorio toca en un extremo con el Djent neuronal de MESHUGGAH y en el otro con el Agrro Melodeath de THE BLACK DAHLIA MURDER.

Entre esos límites se mueven influencias más directas como PSYCROPTIC, los nunca suficientemente reivindicados ANATA (¿Dónde demonios estáis?) o DECAPITATED, cuya alargada sombra ejerce de evidente maestra de ceremonias. El estilo de las guitarras, sobre todo, recuerda especialmente al Vogg post “Nihility” y su notable capacidad para enhebrar lo técnico y lo groovie. Son desde luego referencias nobles y prometedoras. El reverso tenebroso es que, claro, SOREPTION está todavía por debajo de todos los grupos citados.

La base de ritmo es un exceso apabullante que propulsa al batería Tony Westermark e ilumina un sonido de bajo que hace mucho más que rellenar y reta en sus mejores momentos al verdadero motor del disco, las guitarras de Anton Svedin. Su trabajo es un lujo que recorre un millón de escuelas y de vetas del sonido metálico y genera riffs técnicos pero afilados y apasionantes, conatos melódicos y espasmos de máxima brutalidad. Variadas y carismáticas, las guitarras disparan la nota de fin de curso de unas canciones rematadas por la voz de Fredrik Söderberg, una mezcla de Frank Mullen y Randy Blythe que no le separa demasiado de la camada de cantantes agresivos de nueva generación.

En la final “Engineering The Void”, por cierto, le echa un cable Trevor Strnad, de THE BLACK DAHLIA MURDER. Se trata de una pieza llena de energía y empujada hacia el infierno por unas buenas raciones de blastbeats que pierde efecto cuando se cuela un pasaje atmosférico/sinfónico que parece fuera de lugar y que tiene hermanos casi gemelos en “Monumental Burden”, en la que resulta especialmente anticlimático, y en “Breaking The Great Narcissist”, una epopeya por lo demás excelente en la que el devaneo paisajístico tiene algo más de sentido. En cualquier caso, no parece un recurso que haga demasiado bien a este disco ni algo que haya que introducir casi con calzador ni de forma necesaria. Para calmar ciertos apetitos ya tenemos a FLESHGOD APOCALYPSE.

“Engineering The Void” es desde luego un muy buen disco, una recomendación incuestionable para los más enamorados de la veta más técnica del Death Metal. Tiene energía y dirección, potencia y un montón de recursos bien expresados y que van enriqueciendo el resultado final a medida que se suceden las escuchas. Sorteando algunos de los agujeros negros de su propio género y abrazando sus virtudes, SOREPTION se ha quedado cerca de firmar un disco verdaderamente definitivo. Veremos el próximo.

 

Juanma Rubio

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