THE CROWN - Royal Destroyer

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The Crown Royal Destroyer

Escribo cuando todavía está fresco el anuncio del fallecimiento de LG Petrov. Desde luego, uno de los nuestros. Y supongo que tocara de lo que tocara escribir, tenía que empezar por él, porque cualquier lugar es bueno para el homenaje y porque muchas veces nos reconocemos especialmente en quienes se van, y por eso estas noticias nos hurgan en lo más profundo. Porque hay un puñado de tipos a los que sin conocerlos te sientes cercano y con los que tienes la sensación de haber compartido cosas. Y de estar en deuda con ellos. Para mí, LG Petrov entra en ese grupo y solo quería recordarlo como, repito, uno de los nuestros y uno de los buenos de verdad. Un tipo por el que levantar una jarra de cerveza, más bien unas cuantas. Y por el que celebrar el tapiz que algunos como él tejieron para unirnos a muchos: celebrar el Metal. Y lo cierto es que mucho de lo que podría seguir diciendo de él lo podría aplicar, es así sin necesidad de forzar el recurso narrativo, a THE CROWN. Que acaba de editar su décimo disco, "Royal Destroyer". Por los nuestros, por los buenos.

Ese sello de autenticidad que Petrov, y aquí termino con él, no necesitaba forzar lo comparte THE CROWN, otro bastión de la escena extrema sueca, uno del que pensaba (antes de abandonarme al existencialismo de las malas noticias) si no habrá sido eternamente infravalorado, considerado por debajo del peldaño que le corresponde en un movimiento en el que otros han ocupado altares más elevados (en la mayoría de casos, con justicia). O tal vez sea una percepción que emana de esa condición de verso suelto que ha tenido un grupo que es Death Metal sueco hasta el tuétano sin adscribirse de lleno ni al sonido Sunlight ni al estilo Goteborg. Pero al mismo tiempo me doy cuenta de que THE CROWN sigue en marcha más de 30 años después de nacer como CROWN OF THORNS y de que sigue editando discos en una escudería tan potente como Metal Blade y girando sin parar de lado a lado del mundo (cuando se podía girar, entiéndase). Así que probablemente, en definitiva, THE CROWN está exactamente donde quería estar. Tan feliz de la vida. Y aplastando cabezas a su paso.

“Royal Destroyer”: THE CROWN sigue en plena forma

La celebración de esas tres décadas de vida coincidió con el ciclo de un disco apabullante, excepcional: el anterior "Cobra Speed Venom", que ya tiene tres años y que era el noveno del grupo si no contamos “Crowned Unholy” (revisión de “Crowned In Terror”) y sí, por supuesto, la reedición de los dos discos editados como CROWN OF THORNS, “The Burning” y “Eternal Death”. Para mí, “Cobra Speed Venom” tuvo un valor incalculable porque me devolvió, cuando ya no la esperaba, la mejor versión de un grupo fetiche que después de un parón se había rearmado solo a medias, con el correcto “Doomsday King” y el muy, muy flojo “Death Is Not Dead”. De su peor momento discográfico a un pelotazo violento y apabullante como “Cobra Speed Venom”, un trabajo con lo mejor de un grupo que en su techo de forma es tan bueno como cualquiera. Y ahí pongo, por ejemplo, un disco perfecto como “Deathrace King”, que se permite lujos como enlazar seguiditas “I Won’t Follow”, “Blitzkrieg Witchcraft” y “Dead Man’s Song”. Un clásico tal vez, y repito reflexión, no justamente valorado.

Así que, de vuelta al presente, la pregunta era obvia: ¿mantendría THE CROWN el nivel de “Cobra Speed Venom” o este quedaría como relámpago tardío y aislado en una discografía abundante y en general excelente? Y la respuesta es obvia desde la primera escucha: no hay nada que temer, lo mantiene. Vaya que sí. Creado tras la gira y el refuerzo energético de ese tremendo trabajo anterior, “Royal Destroyer” llega con el retraso casi obligado de la pandemia y tras paso por los Fredman Studios de Goteborg para pulir un sonido salvaje y vibrante, actual pero peligroso y metálico. Con algo de mirada atrás por aquellos del treinta aniversario, que se dice pronto, es posible que este nuevo disco picotee más por las distintas etapas del grupo, sea más completo y al mismo tiempo más afilado y preciso. ¿Mejor? No sé qué opinaré en el futuro, cuando tenga todo más absorbido y ponderado, pero por ahora creo que no. “Royal Destroyer” es buenísimo, “Cobra Speed Venom” era superior, un clásico de nueva generación.

THE CROWN pisa a fondo

Con el armazón de una formación estable desde hace más de un lustro y tres fundadores a bordo (la voz de Johan Lindstrand, la guitarra de Marko Tervonen y el bajo de Magnus Olsfelt), THE CROWN no levanta el pie del acelerador mientras se recrea en un ejercicio de complacencia bien entendida, una inmersión que viene a ser como un máster en sonido THE CROWN: desde luego Death Metal de vieja escuela y Deathrash pero también ramalazos de Grindcore, Punk, Heavy Metal, Death’n’Roll y más Melodeath que en “Cobra Speed Venom” (y con muy buen resultado, por cierto). El espíritu macarra, infernal y salvaje de un grupo que puede hacer básicamente lo que quiera porque coloque como coloque los ingredientes el resultado siempre sabe a Metal auténtico y febril. Puro Metal. Por eso, vuelvo al principio, estos tíos son de los nuestros.

La amalgama de texturas extremas, riffs como cuchillas, melodías envolventes, ritmos crujientes y descargas frenéticas surca los mares de un disco divertidísimo, físico, que retrata a un grupo en bulliciosa inercia creativa y con la confianza por las nubes. Un grupo que se lo está pasando de maravilla de la forma, para que se entienda, en que el hombre del saco se lo pasaría de maravilla robando niños. Y que presume en la hoja promocional hasta de haber grabado una balada, ¡una balada! La canción es cuestión, “We Drift On” no es evidentemente una balada al uso, pero sí lo más parecido a una que puede parir THE CROWN, un medio tiempo emocional e intenso, con partes lo suficientemente delicadas y emotivas (no es broma) y unas cuantas herramientas sacadas del armario del Death Melódico de los 90, de la versión inicial y brillante de un estilo que luego… degeneró, digamos. Un recurso que comparten “Beyond The Frail” o la excelente “Glorious Hades”, con una cadencia envolvente y recuerdos que van de los primeros AMON AMARTH a DARK TRANQUILLITY o los tiempos en los que IN FLAMES no era una broma pesada (¿te acuerdas? Buenos tiempos). La máquina del tiempo no para ahí y lleva en camarote de primera clase el regusto a “Deathrace King” de la apabullante “Devoid Of Ligth”, el sabor macarra a lo “Possessed 13” de “Scandinavian Satan”, el espíritu añejo de la rockera “Motordeath” y la brutalidad de vieja escuela Death de las imponentes “Let The Hammering Begin” y “Ultra Faust”.

Sobrecarga de energía con "Royal Destroyer"

Los seguidores de THE CROWN van a disfrutar mucho con este "Royal Destroyer". Pero ellos, claro, no necesitaban leer toda esta reseña para ir de cabeza a por este disco. Después de tantos años de carrera, de tanta buena música, no sé quién sigue por ahí despistado sin saber que se está perdiendo algo muy bueno con este bastión del Death Metal sueco que ha entrado en su tercera década de vida en una forma espléndida y con las mismas ganas que siempre de reventar todo lo que pille a su paso. Este disco es una sobrecarga de energía, una bestia con motores de F-16 y espíritu de asfaltadora. Bravo.


 

Más información sobre THE CROWN en su Facebook.

Discográfica: Metal Blade Records

Reseña
Nota
8
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.

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