VENOM - From the Very Depths

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VENOM… Siempre habrá alguien dispuesto a defender que no conoce grupo más sobrevalorado y nunca faltará quien replique que ha sido la formación de Metal más grande que ha dado el Reino Unido por encima de IRON MAIDEN o JUDAS PRIEST. El hecho es que este es un grupo esencial para comprender el descarrilamiento del sonido metálico hacia los abismos: Thrash, Speed, Death, Black Metal… VENOM seguramente no fue nada de eso pero dejó huella en todo, una semilla que unir a aquellas que pusieron CELTIC FROST, MERCYFUL FATE, BATHORY y la vertiente más insidiosa del Thrash, de SLAYER a SODOM.

Desde luego VENOM fue un grano purulento y peligroso en la NWOBHM, uno que consiguió convertirse casi en cliché con la repulsión del Punk, la fuerza del Metal y la peligrosa oscuridad que ya había sembrado BLACK SABBATH. Como mínimo, VENOM tuvo el mérito de juntarlo todo, mezclarlos en dosis abusivas y desparramarlo con un sonido y unas letras que realmente iban más allá en los albores de los ochenta. Ir más allá: eso es el Metal Extremo y en eso fue importante VENOM por mucho que no se tomaran las cosas tan en serio como casi todos los movimientos que estaban por venir: desde luego el Death Metal, no digamos el Black Metal.

Además, qué demonios, “Welcome To Hell” y “Black Metal” (y en menor medida “At War With Satan”) son clásicos sucios, andrajosos y con un pueril pero innegable toque siniestro, al menos cuando no hablaban de adicción a los prostíbulos o de ser sorprendido masturbándose por una profesora. Las veinte mejores canciones de VENOM, puestas en fila, conforman un lote de excelsa diversión cafre. Y finalmente conviene recordar la sugerente influencia que tuvo en tantos y tantos músicos que hicieron tantas y tantas cosas. De METALLICA, a los que VENOM trajo por primera vez a Europa como teloneros, al mismísimo Tom G. Warrior, que dijo esto del trío de Newcastle: “Realmente fueron los primeros. Nos influyeron mucho en HELLHAMMER pero también influyeron mucho a MERCYFUL FATE y sobre todo a BATHORY”. Así que sí: VENOM es una leyenda

…Que sigue viva. Al menos en forma del grupo de Cronos, ya lejana la marcha tras la penúltima refundación de los otros dos miembros originales, Mantas y Abbadon. Tratando de asentar el equipo que forma ahora con Rage y Danté, el tozudo Cronos lanza disco con el emblema de VENOM treinta y cuatro años después de “Welcome To Hell”. Treinta y cuatro… casi da vértigo. Se llama “From The Very Depths”, un guiño a aquellos arranques de conciertos en aquel dorado pleistoceno en el que asustaban a tiernos incautos con aquella introducción: “Ladies and gentleman, from the very depths of hell...VENOM!!!”.

Y es un disco aceptable pero irregular, con buenas intenciones, energía, momentos divertidos… y otros que no lo son tanto. Un disco al que, además, conviene no asociar demasiado a los viejos clásicos: sólo queda Cronos, ha pasado bastante más de un cuarto de siglo y ya hemos tenido en estos años un trillón de versiones de “Black Metal”, “Countess Bathory” o “Witching Hour”. Al contrario, VENOM exhibe como mínimo confianza en un presente en el que no se esfuerzan más que lo justo en recordarnos constantemente quienes son. Lo hicieron mucho más, y con el endeble resultado que tantas veces acompaña a estos intentos, hace cuatro años en su anterior “Fallen Angels”, que no me pareció mejor que este “From The Very Depths”.

Lo que redime hasta el aprobado a este nuevo trabajo es que tiene pegada y unos cuantos momentos contagiosos. Que Cronos no ha perdido su carisma y que sus actuales acompañantes están notables con la guitarra y la batería. Esta parece la mejor formación de VENOM en mucho tiempo y seguramente por eso se atreve con un sonido básico pero lleno de guiños y detalles que jamás se hubiera permitido el grupo en el pasado. No hace falta, claro, ni arrimarse a los sonidos progresivos para darle una vuelta a la vertiente más purista de VENOM: solos, melodías, atmósferas o una producción actual y lustrosa, lejos de los viejos, destartalados e inolvidables tiempos. Lo malo es que la cosa no da ni mucho menos para sobresalir durante 51 minutos, que al disco le sobra alguna canción y a algunas canciones algo de minutaje. No es la primera vez que le sucede algo así a VENOM pero es notorio porque además el disco recurre de forma reiterada a un sonido cargado de grooves machacones y repetitivos, metálicos pero más modernos de lo que cabría esperar. Un enfoque que funciona en “Smoke” pero no en “Temptation”, por ir de lado a lado del espectro. Al final, a un disco de VENOM a estas alturas le pides buenas canciones, diversión, estribillos marca de la casa y ese barullo en el que caben el Metal, el Speed y el Punk. De eso hay, incluso a pesar del apreciable refinamiento. Pero seguramente no lo suficiente.

Entre los cortes de nuevo cuño, el mejor es el imponente “From The Very Dephts” junto a la efectista “Stigmata Satanas”, la insistente “Rise” y la oscura “Evil Law”, con su atmósfera infernal, su cadencia cavernosa y sus riffs sacados del libreto de SLAYER. Entre las de sabor añejo, resuenan sucias y galopantes “The Death Of Rock'n'Roll”, “Grinding Teeth” y “Long Haired Punks”, esta última la que mejor recoge, creo, la esencia clásica de VENOM. En total, un puñado de notables canciones que en realidad cubren poco más de medio disco. En el resto, altibajos notorios y la comentada sensación de exceso de metraje que va atacando sin piedad a partir de la cuarta o quinta escucha. Pero para el que quiera quedarse con lo bueno, este disco trata de dar un paso más allá de la nostalgia y tiene vigencia y momentos divertidos.

Desde luego no es un hito, ni un trabajo necesario o referencial al que convenga dar escuchas a toda costa. Ni siquiera es gran cosa, dicho con absoluta sinceridad. Simplemente tres músicos divirtiéndose tocando Metal. Sin mayores complicaciones. Lo dice “Long Haired Punks”: “We blast Metal, no hip hop or funk; demons from hell, long haired punks”. Ah, VENOM…

 

Juanma Rubio

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