WISDOM - Judas

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Bandas como WISDOM, que siguen apostando fuerte desde la calidad y la pasión por un estilo tan denostado por algunos sectores como es el Power Metal, contarán siempre con la admiración de sus seguidores. Con este “Judas”, su segundo álbum, la banda húngara es una de las grandes esperanzas de esta nueva remesa de bandas que vienen a engrosar y enriquecer las nutridas arcas del Europower.

El disco contiene diez temas, cada uno precedido por una sentencia de grandes personalidades de la historia, tales como Rousseau, Gandhi, Cicerón o Lord Byron. Originalmente fue lanzado en 2011, pero gracias a la firma con NoiseArt Records, ven reeditado su trabajo con todas las garantías que puede proporcionar un sello de mayor entidad.

Abrir el disco con una parte coral llena de poder y majestuosidad es toda una declaración de intenciones y dice mucho de lo que vamos a encontrar en su interior. “Fallin’ Away From Grace” recuerda a los EDGUY más inspirados y épicos, aquellos que hacían Power Metal del bueno y que llevan unos cuantos discos renegando de él en pos de eso que las bandas con unos cuantos de discos a sus espaldas llaman “un estilo más maduro” y que normalmente se traduce en una pérdida de potencia y calidad en las composiciones. Aquí aún no hay concesiones de ese tipo, por lo que disfrutamos de grandiosos coros llenos de belleza y a la vez energía, esa característica tan propia del Power Metal y que tanto buscamos sus seguidores. Velocidad y melodía, dos de las palabras que mejor definen el género. Hasta la propia voz recuerda por momentos al Tobias Sammet más inspirado. 

El disco discurre entre temas de corte más Heavy, de tiempos más lentos y marcados, y otros más rápidos, aunque siempre bajo unos parámetros compositivos muy marcados y definidos, aunque igualmente válidos. Eso sí, siempre buscando la melodía que encaje a la perfección y tenga capacidad para llevar el tema (y al oyente) a otro nivel. El punto fuerte de esta banda son las melodías vocales, aunque sin menospreciar, en ningún momento, el gran trabajo que llevan a cabo todos y cada uno de sus componentes. Es, por ejemplo, el caso de “Somewhere Alone”, el segundo corte del disco. Se basa en un ritmo más pesado y marcado, con unas guitarras muy potentes y dotadas con mucho cuerpo, creando buenos riffs que bien podrían haber sido compuestos por los germanos TAD MOROSE o por MYSTIC PROPHECY, con los que también tienen algunos elementos en común. Contiene un buen estribillo, muy coreable, que es la tónica general del álbum, y momentos muy inspirados por parte de su vocalista, la gran estrella de la banda. El solo está muy trabajado y casa a la perfección con el resto del corte, favorable detalle que se repite tema tras tema.

Sus composiciones discurren entre las sonoridades de un Power Metal más escandinavo, sueco para ser más exactos, y otro más a la alemana, jugando con esas dos influencias para crear su propio sonido. La tercera canción, “Age Of Lies”, es una muestra de su vertiente más sueca, con momentos muy HAMMERFALL y un solo melódico y técnico a la vez, que viene como anillo al dedo al tema. Aquí vuelven a sorprendernos con su capacidad para facturar estribillos muy pegadizos y con el buen trabajo de Gábor Nagy, su excelente cantante, quién nos deleita con melodías muy contagiosas que culminan en grandes estribillos llenos de grandes coros. Vamos, lo que viene siendo el Power Metal Melódico europeo de excelsas melodías y grandes arreglos.

Con “Live Forevermore” se adaptan a la perfección a esta definición: rapidez, elegancia, buenos arreglos, una gran línea vocal y un estribillo pomposo. Antes de afrontar la parte final, hacen un breve parón en el que solamente quedan la voz y la guitarra acústica, realzando mucho más las bondades de ese último gran estribillo.

Ese sentido de verticalidad y la grandilocuencia que posee su música continúa en temas como el melódico y desenfadado “Wander The World”, con un toque más épico y festivo que lo hace tremendamente disfrutable y perfecto para cantar puño en alto.

En “Heaven And Hell” WISDOM viene a mostrarnos su faceta más melódica y otro ejercicio de buen gusto por parte de su vocalista, al que no me canso de alabar. Comienza con su voz en un estado muy natural, lejos de todo el tono épico e hinchado que envuelve la mayor parte de sus líneas vocales. Es una prueba más de la calidez y personalidad de su voz, todo un acierto la inclusión de este nuevo vocalista y un gran tema para volver a demostrarlo.

“Silent Hill” es otra composición repleta de melodía y bastante deudora de la escuela alemana de bandas como los ya mencionados EDGUY. El siguiente corte, “At The Gates” es de los más rápidos y potentes de todo el disco, comandado por unos potentes riffs y un doble bombo omnipresente. Como no podía ser de otra manera, culmina con un gran estribillo. Tanto en este, como el siguiente corte, “The Prodigal Son”, me recuerdan a los suecos THE STORYTELLER en la época de su grandioso debut, aunque puedo decir que flota en el ambiente de todo el disco un cierto halo que consigue traerme a la cabeza a esta banda una y otra vez, algo positivo, sin duda.

Para finalizar, tenemos “Judas”, el tema más largo del disco (se va casi a los siete minutos) y cuenta con la inestimable presencia del gran Mats Levén (YNGWIE MALMSTEEM, THERION, AT VANCE) encarnando al histórico traidor que da título al tema y que le sirve al maestro sueco para demostrar la garra y calidez de su voz, a la vez que da la réplica a Gábor Nagy. Es una buena muestra del estilo de la banda y una pieza bien escogida para cerrar el álbum, dejando para el final esta colaboración estelar que conseguirá que algún despistado se acerque a escucharla y les dé una oportunidad.

Entre los aspectos negativos que deben ser comentados, se encuentra una cierta repetición de esquemas y redundancia a la hora enfocar los estribillos. Aún siendo todos del más alto nivel, y de la colocación estratégica de los temas, de acuerdo a su forma, dentro del conjunto del álbum; llega un determinado momento de la escucha en que pueden pecar de cierta linealidad y redundancia. Pero bueno, es sólo un pequeño matiz, pues ha quedado un disco bastante ameno, sólido y equilibrado, creando una buena cohabitación entre los temas más rápidos y los que juegan otras bazas, como la melodía y la contundencia. Un hecho notorio es que no hay ninguna pista que baje el nivel de forma reseñable, por lo que todas y cada una cuentan con gancho para el oyente y pueden ser disfrutadas perfectamente sin tener la sensación de que se esté ante minutaje de relleno.

El disco rezuma por los cuatro costados la actitud triunfante propia de las composiciones del estilo que tanto gusta a sus seguidores, constituyendo todo un ejercicio de Power Metal bien hecho y un motivo más para seguir aguardando grandes obras dentro de estos parámetros. WISDOM no hace nada nuevo pero, está fantásticamente bien hecho, mezclando todos sus elementos preferidos y dando lugar a obras tan recomendables y disfrutables como este “Judas”. Aquí no se rinde nadie, este es el camino.

 

Pedro J. Cuadrado Redondo

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