WORK OF ART - In Progress

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Cuando WORK OF ART surgió casi de la nada, los aficionados al AOR nos preguntamos de dónde había salido este trío para regalarnos un debut tan brillante como “Artwork”. Decían los padres de la criatura, Robert Sall y Herman Furin, que llevaban gestando este proyecto desde 1992. No fue hasta muchos años después cuando encontraron en el vocalista Lars Säfsund la pieza que iba a hacer encajar el puzzle. Si nos fiamos de estos datos biográficos, podríamos pensar que en “Artwork” sonó la flauta en el sentido de que un par de tíos suecos cogen las influencias de los nombres más conocidos del género (especialmente TOTO), le dan un tamiz propio para crear canciones y facturan un disco sobresaliente. Validando esta teoría, su segunda obra marcaría definitivamente su futuro.

“In Progress” nos lleva a preguntarnos: ¿Es WORK OF ART flor de un día o lo ha vuelto a conseguir? Pongámonos en antecedentes musicales para llegar a los doce temas que componen el álbum. El trío siguió en su primera entrega y, por supuesto, continúa en la senda del AOR más ortodoxo. Todo, absolutamente todo, lleva los patrones de este estilo. Nada se sale ni un ápice. Teclados predominantes que guían melodías, guitarras que cobran protagonismo en los tiempos más cañeros, voces y coros cercanos al Pop y una capacidad innata para escribir estribillos que enganchan desde la primera escucha. Alguno puede preguntarse si esto no lo cumplen multitud de formaciones noveles que intentan abrirse camino en este complicadísimo mundo. Cierto es. Entonces, ¿qué les distingue del resto? Sé que va a quedar etéreo y poco conciso, pero como diría un radiofonista patrio venido a menos por su amistad con los placeres de Baco: “WORK OF ART lo tiene”. ¿Qué tiene? El toque, la magia, la habilidad,… llamadlo como queráis.

Una serie de aspectos colectivos te vienen a la mente según te adentras en “In Progress”. Las influencias siguen estando ahí, solo que esta vez no se decantan tanto por un grupo y lo que antes era TOTO (en cortes como “Camelia” en “Artwork” era especialmente nítido), ahora es una batería de bandas clásicas. Otra consideración es que han logrado pulir su sonido gracias a una producción más limpia que aprovecha las tecnologías actuales pero no inunda de ese envoltorio artificial del que tanto pecan algunos de sus contemporáneos. Un último asunto, pero quizá el más importante, es que WORK OF ART tira de tópicos, como venimos diciendo. Es muy complicado sobresalir de esta manera con un disco. Pues bien, los escandinavos lo han conseguido ya ¡dos veces! ¿Qué significa? Que corren un gran peligro. Como se les acabe la inspiración y la brillantez, podemos encontrarnos ante un trabajo monótono e intrascendente porque, en estilo, son lineales y unívocos.

Como afortunadamente, esto no sucede en “In Progress”, lo que tenemos que hacer es sentarnos con tranquilidad a paladear el jamón de pata negra que nos ofrecen. Y aquí cada uno puede escoger qué parte del cochino comer. Personalmente, me quedo con los temas más animados, que desde ya se convierten en himnos del Hard Melódico. El comienzo con “The Rain” y “Nature Of The Game” es apoteósico, a la altura de los mejores inicios del género. La conjunción de teclados y voz en la primera, y la contundencia de las guitarras (en los patrones AOR) de la segunda, con un Lars forzando las cuerdas vocales, es, sencillamente, genial. “Nature Of The Game”, como sucede más adelante con la no menos buenas “Call On Me” y “Emelie”, nos muestra el lado “nacional” de WORK OF ART, ya que le familiariza con el Hard sueco, algo que en el debut solo podíamos adivinar en instantes puntuales.

Después un medio tiempo notable como “Once Again”, con todos los clichés ochenteros que os podáis imaginar introducidos de forma positiva, vuelven a acelerar la marcha de la mano de “Never Love Again”, con los teclados doblando a la guitarra para crear un corte vitalista y festivo que se complementa con el riff marcado de “Eye Of The Storm” donde, de nuevo, Säfsund y los coros nos ponen la piel de gallina. Quizá la canción que menos me ha llamado la atención es la melosa “Until You Believe” que podría pasar por un retazo inédito de los SHY del “Excess All Areas”. La compañía eligió para promocionar “In Progress” montar un videoclip como “The Great Fall”. Aunque casi podría haber sido cualquier tema, supongo que se decantaron por esta debido al estribillo grandilocuente y que, casualmente, también me recuerda al “Excess All Areas”. Posee el solo más rockero, con un Robert Sall claramente influido por Kee Marcello (EASY ACTION, EUROPE).

Habíamos mencionado a “Call On Me” y “Emelie” como poseedoras de un estilo más o menos propio, de una especie de patrón WORK OF ART. En mi opinión, este debería ser el molde en el que apoyarse en el futuro inmediato. Tienen todos los parabienes del AOR y el Hard Melódico más puro, añadiendo personalidad. “Emelie” es una maravilla en su conjunto. Me parece una canción sencillamente perfecta. Curiosamente, esta dupla contrasta con los únicos cortes deudores de TOTO que encontramos en “In Progress”. El piano y la entrada de la voz en “Fall Down” canta más que las pistas que deja un mal ladrón; y “One Step Away” aporta un toque jazz y funky made in Steve Lukather y David Paich. Entre medias, la composición atípica del álbum, “Castaway”. Bluesy, con guitarras marcadas, heredera de los HOUSE OF LORDS del “Sahara”, GIANT del “Time To Burn”, solo parece WORK OF ART en el excelente estribillo. Al principio choca pero, con las rotaciones, “Castaway” te gana.

Como se deduce de la lectura, el presente de WORK OF ART es impoluto. ¡Lo ha vuelto a hacer! Tenía serias dudas. Incluso, las dos primeras veces que lo escuché pensaba que “Artwork” era superior pero ahora, como mínimo, creo que “In Progress” le iguala en calidad y le supera en esa, aunque sea mínima, búsqueda de un estilo propio, eso sí, sin salirse de los cánones del AOR. Queda por saber qué les depararán futuras ediciones pero como no tenemos una bola de cristal, por ahora nos centramos en este puñado de temas que, para mí, serán recordados como casi cualquier alabado disco de hace dos décadas. Una Obra de Arte. Sí, es un cliché y un juego de palabras previsible, pero seguro que es lo que ellos querrían porque subliman el concepto de tópico y lo dignifican.

 

Marco-Antonio Romero

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