Crítica de JUDAS PRIEST – Firepower

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Judas Priest - Firepower

Cuando todavía nos hayamos sobrecogidos por la dramática noticia de la retirada de los escenarios de Glenn Tipton, afectado por la cruel enfermedad de Parkinson, JUDAS PRIEST retorna a la actualidad discográfica con “Firepower”, cuatro años después de la edición de su anterior disco, “Redeemer Of Souls”.

Como ya hicieran sus paisanos BLACK SABBATH al editar “13”, JUDAS PRIEST retorna a la palestra dando un solemne golpe de autoridad musical. Y es que el nuevo trabajo de la banda de Halford y compañía, es exactamente eso: una lección magistral de auténtico Heavy Metal. Como ellos mismos dicen “The Priest is back!” y lo hacen con un trabajo que va a ir directo al top 5 de mejor disco del año para casi todos nosotros. Han venido a defender la fe metálica una vez más y lo hacen de manera aplastante.

Lo primero que llama la atención del disco, aparte de su portada con claras reminiscencias a “Screaming For Vengeance”, es la nítida contundencia del sonido logrado por el productor Andy Sneap. Los instrumentos respiran y vibran con intensidad pudiéndose disfrutar de todos ellos con verdadero placer y la voz de Rob Halford suena con un brillo y una fuerza que hacía años que no percibíamos. Este deslumbrante sonido nos atrapa desde el primer acorde de “Firepower”, el tema que abre el disco. Se trata de un tema que aúna clasicismo y modernidad, algo que veremos a lo largo de todo el disco y que atesora unas bellísimas melodías de guitarra tan “de la casa” que en menos de dos minutos ya estamos metidos dentro del universo PRIEST de manera irremediable.

Sin solución de continuidad casi nos sale al paso “Lightning Strikes”, tema que ha servido de adelanto del disco y que ya en su momento nos demostró que nos hallamos ante uno de los mejores de la banda de los últimos 25 años. Puro metal rampante con guitarras épicas, estribillos adictivos y una base rítmica demoledora que pondrá en peligro nuestra salud cervical sin ninguna duda. El tercer corte del disco es, de nuevo, otro cañonazo de genuino Metal: pulido afilado y letal. Hacía tiempo que no se oían tan “crujientes” las guitarras de Tipton y Faulkner y tan bombástico el bajo de Ian Hill. Si a todo ello le añadimos el gran estado de forma de Halford, que ha sabido envejecer más que dignamente, estamos ante un tema que se mete en las venas de manera irremediable. Los cambios de ritmo, las transiciones, los puentes y el estribillo de “Evil Never Dies” construyen un tema impecable que vuelve a poner a la banda en la punta de lanza del Metal contemporáneo.

JUDAS PRIEST siempre ha tenido un gusto excelente a la hora de tejer medios tiempos colosales, repletos de riffs pétreos y ritmos densos y cadenciosos sobre los que planea majestuosa la voz de Rob Halford. “Never The Heroes” es uno de esos temas. Una canción soberbia que tiene todo para convertirse en un himno imperecedero en el repertorio de la banda. El estribillo del tema es de lo mejorcito que han hecho en los últimos años y los arreglos vocales y de guitarra hacen de la canción un verdadero punto álgido dentro de “Firepower”.

Más afilada y siniestra es “Necromancer”, un corte menos complejo, tal vez, pero más efectivo y directo. Parece una mezcla perfecta entre lo hecho por la banda en “Painkiller” y “Jugulator” al conjugar perfectamente brutalidad sonora con el preciosismo de unas melodías vocales y de guitarra verdaderamente sorprendentes. Más añejo y clásico es “Children of the Sun”, un corte intenso aunque pausado en el que la banda se regocija en un estribillo muy acertado, de esos que cantas a voz en grito en los directos de la banda. El interludio acústico, en el que Halford nos vuelve a dar una lección de elegancia y buen gusto, abre paso a un solo salvaje y rápido muy del estilo de Faulkner, quien deberá tomar el relevo de Tipton en el coliderazgo musical de la banda.

La breve introducción orquestal “Guardians” abre paso a “Rising From Ruins”, uno de los mejores temas de “Firepower”. Se trata de una canción poderosa aunque sutil; candente y seductora a partes iguales. Recuerda, por su estructura y desarrollos melódicos a “A Touch of Evil”, con riffs explosivos, guitarras acústicas sobre las que canta limpio y lleno de emoción un Halford mayestático que pone la piel de gallina con unos arreglos vocales que sientan cátedra. Si a todo lo dicho añadimos unos solos de guitarra melódicos y pirotécnicos a partes iguales nos encontramos ante un tema que entra en el top 10 de lo mejor que ha hecho la banda en toda su carrera. Y os lo dice un fan rendido de la banda desde 1984.

Después de tocar el cielo con la épica “Rising from Ruins” toca bajar al duro asfalto de la carretera y el macarreo con “Flame Thower” un abrasivo corte de alto octanaje que atesora un riff hipnótico muy Tipton, que le da a la canción un aire salvaje y festivo. Reminiscencias de “Heading out to the Highway” vienen a la cabeza en el estribillo y en el puente previo a un solo de guitarra salvaje, trufado de wha-wha y hasta con slide, lo que le da al tema un toque exótico.

Más oscura y sinuosa es “Spectre”, tema elegido como segundo videoclip de adelanto del álbum y corte lleno de oscuridad y belleza a partes iguales. El tema guarda similitudes con muchas cosas hechas por la banda anteriormente, pero la combinación es original y el recitado a lo “The Sentinel” abre paso a unos solos de guitarra espectaculares, de los mejores del disco. En ellos se demuestra la frescura de unos músicos que, pese a su veteranía, no se acomodan en fórmulas de éxito contrastado sino que son capaces de experimentar con escalas y sonidos novedosos. Toca volver a territorios legendarios y en eso los británicos son maestros.

“Traitor´s Gate” es, de nuevo, un verdadero himno de puro metal dotado de un ritmo cabalgante y un estribillo de combate cuerpo a cuerpo arropado por el fuego de cobertura permanente que es la incansable batería de Scott Travis. Es imposible no acordarse de “Hell Patrol” por la estructura de la canción y por sus abrumadores solos de guitarra y por los elegantes arreglos de voz Halford. Llegando al tramo final nos encontramos con “No Surrender”, el tema más corto, directo y gamberro de todo el plástico. Una verdadera bocanada de aire fresco tras tanto acero fundido que posee uno de los mejores estribillos de todo este trabajo y un solo breve pero de una belleza inusitada. Sorprende que hayan dejado un tema tan pegadizo y directo para casi el final del disco, aunque también se agradece, porque le da un nuevo impulso al remate del álbum que, por poner un “pero”,  puede ser el de tener demasiados temas.

Esto es una apreciación absolutamente personal y puede que me equivoque, pero creo que si hubieran reservado tres temas para el siguiente trabajo y hubieran sacado este “Firepower” con 11 canciones en vez de con 14 habría sido aún más redondo. No quiero decir con esto que sobre ningún tema, sino que la excesiva duración de esta obra, para los parámetros actuales, tal vez sea un leve hándicap para el mismo.

El cierre de este demoledor “Firepower” arranca con el cadencioso y sabbathico “Lone Wolf”. Aquí Halford vuelve a tirar de repertorio clásico para embrujarnos con sus viejos y efectivos trucos y su maestría melódica. Es uno de los absolutos triunfadores de este disco y alegra sobre manera comprobar que, pese al paso del tiempo, el “Metal God” sigue siendo uno de los mejores cantantes de metal sobre la Tierra. Como perros viejos que son, los miembros de JUDAS PRIEST saben que la última canción del disco debe ser, si no la mejor, una de las que resuenen en la memoria de manera rutilante una vez que la música se acaba. Y con “Sea Of Red” lo consiguen plenamente. Tras un arranque acústico memorable en el que Halford vuelve a bordarlo con su maestría vocal, el tema se viste con ropajes épicos e, impulsado por un estribillo de los que hacen época, avanza con arreglos corales de mayor complejidad hacia una sección de solos de guitarra llenos de melodía y elegancia y un final épico que te deja con ganas de más.

“Firepower” es un retorno por todo lo alto

“Firepower” es un disco impecable que los fans de la banda van a colocar en lo más alto de su discografía. No tenían ninguna necesidad de hacerlo, porque JUDAS PRIEST hace décadas que tienen un asiento propio en el Valhalla del Metal, pero han bajado del Olimpo a demostrarnos a los pobres mortales que sigue habiendo esperanza. Los Defensores de la Fe han vuelto y “Firepower” es su nueva obra maestra. Qué afortunados somos.

Este verano podremos ver a JUDAS PRIEST en los festivales Rock Fest Barcelona y Download Madrid y en Barakaldo.


Discográfica: Sony Music

Reseña Panorama
NOTA
9.5
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Desde los 15 años enredo con las letras y las palabras para intentar describir la inmensa sensación de felicidad que me provoca el Rock. He hecho radio, fanzines en papel (sí, viejuno que es uno...) y desde hace unos años colaboro en esta apasionante aventura llamada HELLPRESS. El Hard Rock y el Heavy Metal clásico son mis pasiones aunque también me emociona el Progresivo y algunos sonidos extremos. Desde hace tres años canto en Electric Funeral-Black Sabbath Tribute y ahora también en Black Mamba. La Música es el Latido del Universo.
Madness Live!

4 Comentarios

  1. el nuevo disco de los priest me ha decepcionado aunque con la edad que tienen era de esperar y los solos y composiciones del nuevo guitarra son repetitivas y no aportan emoción.
    Quizás el primer ,segundo y ultimo tema se salven pero no llegan mas que a pasables.
    Lastima , otro disco que no durará mucho en las escuchas,se olvidará pronto.

    • Que en la lista de temas mejores del disco ni siquiera incluyas Rising From Ruins ya indica bastante acerca de tus gustos musicales.

      Y hablas de los solos y composiciones sin emoción…. Acaso te parecieron mejores los de Redeemer? El de necromancer o Spectre te parecen malos? Pues vale.

  2. Respecto a la crítica solo decir que aunque en tu análisis de cada canción puedo estar bastante de acuerdo, la nota se me antoja definitivamente exagerada.

    En general creo que es un buen disco (algo largo quizás) que contiene 5 o 6 temas muy buenos y otros que aunque mantienen el tipo no son tan redondos. Por otro lado tampoco hay ninguna canción que me parezca mala o de relleno como ocurría y mucho en su anterior Redeemer (en mi caso quizá las que más se me atragantan son Flame Thrower y Lone Wolfe), lo cual es definitivamente una buena señal.

    Fácilmente le daría un 7,5 por todo lo anteriormente indicado.

  3. Estoy fascinado con el nuevo álbum, muy honesto y con temas que hacen un genial sincretismo entre el heavy de la vieja escuela y el metal del siglo XXI. Una joya.

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