DEEDS OF FLESH - Portals To Canaan

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Ha llovido mucho desde la publicación de aquel mítico "Path Of The Weakening", mi primer y único hasta el momento contacto con los americanos DEEDS OF FLESH. Ese paso del tiempo ha impuesto nuevas muescas en la cara del grupo. Casi quince años han llevado a la banda de Death Metal californiana a complicar su estilo, elevando el grado de técnica, manteniendo la brutalidad y añadiendo una pizca de melodía en los solos de guitarra.

El problema que veo a todo este cambio es que en determinados pasajes de "Portals To Canaan" se ha buscado el onanismo técnico, retorciendo las canciones a un punto que puede parecer, al menos de entrada, innecesario. Para aquellos que disfruten de ese grado de dificultad y finura en la habilidad musical, este trabajo está hecho para ellos. Para el resto que prefiere sacarle otro partido al Brutal Death, con florituras en ritmos, notas y estructuras abstractas pero sin pasarse, DEEDS OF FLESH estará en el límite de superar la barrera de lo apetecible, aunque sea solo en esos instantes de diabólica locura de cuerdas y percusión.

Ese Brutal Death Técnico enmarañado me parece que ha sido realizado de mejor manera por otras formaciones en su vertiente más recargada, resultando más espectaculares. Aún así, no nos engañemos, DEEDS OF FLESH sigue siendo un peso pesado de estas sonoridades en cuanto a calidad y fuerza de su propia música, y así lo han demostrado. Simplemente esa vuelta de tuerca hacia una mayor técnica ha sido un elemento que se ha fortalecido en el grupo, pero estos tipos no se han olvidado de qué va la película, y el componente de brutalidad prevalece sobre los alardes instrumentistas.

El álbum se ha aderezado con algunos arreglos a modo de voces en off en determinados temas y alguna distorsión alienígena de bajo nivel, poca cosa en la globalidad de la obra. La grandeza de los californianos es que, con sucesivas escuchas de "Portals To Canaan", los segmentos más intrincados dispuestos en la obra se van filtrando en el seno de las canciones y se disfrutan más. Cada vez que pinchas el disco, más va adquiriendo un sentido de unidad y menos parece una ida de pinza por parte de instrumentistas con la única intención de regocijarse en endiabladas partituras. Bastante de eso hay salpicado aquí y allá en sus casi tres cuartos de hora, pero la cabeza te la van a aplastar igual, tenían claro que así debía ser y así ha sido.

Esperaba sin duda un trabajo un tanto diferente, ya que mi referencia con el grupo quedó allá por 1999, pero el esqueleto de DEEDS OF FLESH sigue siendo similar, que no igual, al que gastaban los californianos en ese final de década. Recomendable.

 

Carlos Herrero

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