GOD DETHRONED – Under The Sign Of The Iron Cross

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Dijo Camus que para la mayoría de los hombres la guerra es el fin de la soledad. Para Henri Sattler La Primera Guerra Mundial, la guerra con mayúsculas que olía a barro, trincheras y gas venenoso, ha significado un reencuentro, un cambio de dirección a tiempo y una fuente incontestable de inspiración en un momento improbable de las agitadas casi dos décadas de trayectoria de GOD DETHRONED, que pasa seguramente por su mejor momento siempre bajo el mando de Sattler y siempre sometido a cambios de formación y pendientes ascendentes y descendentes en lo evolutivo.

Ahora no. Instalado en la revisión de aquel horrendo trance, Sattler se ha hecho fuerte con dos discos en apenas diecisiete meses, “Under The Sign Of The Iron Cross” una profundización y radicalización de lo mucho que supuso “Passsiondale”. Mucho porque significó el regreso a una senda más extrema e intensa tras el vaivén expansivo que trajo “The Toxic Touch”, un disco correcto pero poco excitante y bajo la sospecha de una forzada pretensión mainstream. Y quizá la hoja de ruta de todo esto se encuentre en las últimas transfusiones de sangre que ha vivido el grupo a pesar de que Sattler es la variante constante y dominante de la ecuación. Los momentos más flácidos (inclinados hacia una suerte de sonido melódico a la sueca) coincidieron con la presencia del académico guitarrista Isaac Delahaye, que ahora está en EPICA. Por entonces GOD DETHRONED declaró que renunciaba a los blastbeats porque resultaban aburridos para ellos y para su audiencia. Si la teoría es correcta y los ajustes de formación han acompañado al reajuste de sonido, no sorprende que debuten dos miembros de PROSTITUTE DISFIGUREMENT en el disco más intenso y abrasivo quizá de toda la carrera de GOD DETHRONED. Y eso es algo que celebro y que era impensable hace apenas tres años.

Pero, así son las cosas, si la salida de Delahaye ha facilitado (creo) la reubicación estilística de Sattler, su paso por el grupo engendró lo que ha venido después. La razón es mundana y fortuita: vivía cerca de Ypres, la tierra que regó de sangre y bautizó para la historia negra de de la humanidad la batalla de Paschendale, una de las más crueles de la Primera Guerra Mundial, de toda la historia del hombre. Sattler, en visitas periódicas para someterse a sesiones alcohólicas junto a su por entonces guitarrista, comenzó a profundizar en esa historia que pobló su mente y pasó a centrar su universo musical. A aquella batalla cantó en “Passiondale”. A la maquinaria de la muerte y el alfa y omega del horror. Y en aquella latitud crucial para entender el significado del infierno en la tierra, el infierno real creado por y para el hombre, sigue anclada la mirada de un músico que esta vez parte de “Tormenta de Acero”, libro en el que Ernst Jünger recorre sus vivencias entre dolor y trincheras. Todo esto es por supuesto un campo semántico idoneo para el  Death Metal y por eso el que disfrutó con “Passiondale” sólo tiene que saber que “Under The Sign…” es una continuación coherente y de una retorcida lógica: más brutal, más oscuro, más intenso. Con menos espacio para respirar y convirtiendo los hitos más salvajes de su predecesor en norma. Lo (poco) que podría perder en inspiración compositiva lo compensa con una profundidad metálica excelsa. Juntos, estos dos discos forman una unidad perfectamente integrada, un matrimonio de tema y estilo que es, creo, el punto culminante de la carrera de GOD DETHRONED. Palabra de defensor acérrimo de “Ravenous”, “The Grand Grimoire”, “Bloody Blasphemy” o “The Liar Of The White Worm”.

Todo en este nuevo disco transmite una sensación de saludable continuidad, una clara intención de aprovechar la actual vibración de las sutiles y caprichosas cuerdas de la inspiración. Otra vez producido de forma magistral en los Soundlodge bajo el mando de Joerg Uken. Otra vez un sonido brutal y oscuro pero impecable, nítido pero pulido sólo en su punto justo: afilado. Otra vez letras inteligentes y un trabajo vocal imponente de Sattler. Otra vez su capacidad compositiva para llenar de gancho y personalidad unas canciones guiadas por la métrica de la brutalidad y hacerlo sin artificio, gracias a los recursos más elementales: riffs, líneas vocales, ritmos, melodías… Su Death Metal accesible (en el mejor sentido del término), tan basado en el Thrash y con ráfagas de influjo Black, alcanza nuevas cotas de intensidad en plena narración de la barbarie primordial. En perfecto equilibrio, el nivel técnico es impecable pero no hay artificio ni lucimiento gratuito. Y aplaudo aquí a los nuevos: Mile van der Plitch por su apabullante ejercicio de precisión en un trabajo de batería cargado de blastbeats y metralla, y el guitarrista Danny Tunker por una exhibición inconmensurable en el trabajo solista, cruciales y emocionales unos solos a veces épicos y envolventes y a veces caóticos y amenazadores.

En una primera impresión la sensación es que este nuevo disco queda un paso por detrás de “Passiondale”, su tonelaje a ritmo de himnos como “Under A Darkening Sky” o “Poison Fog” y su capacidad evocadora en piezas como la maravillosa instrumental “Artifacts Of The Great War”. Todo es más contundente pero de apariencia menos grandiosa, con las voces limpias de Marco v.d. Vende limitando ahora su aparición al tema título. Pero después todo crece y encaja: los riffs anidan en el cerebro, los ritmos se descubren adictivos y las melodías aunque algo más subterráneas vuelven a resultan esenciales, una artillería atmosférica cuya finalidad en un disco como este es puramente narrativa. Cuando todo esto cobra forma, estás atrapado en una pesadilla bélica sangrienta y cobriza. Ahí revela su magnificencia un disco que te noquea de salida a base de torbellinos como “Storm Of Steel” (casi una segunda parte de “Under A Darkening Sky”), “Fire Storm” o “The Killing Is Faceless” y que alcanza a partir de ahí cotas excelsas en la apabullante “Chaos Reigns At Dawn”, la envolvente “The Red Baron” y la intensidad suprema y la épica rotunda de “Under The Sign Of The Iron Cross” y sobre todo “On Fields Of Death And Desolation”, cierre y seguramente gran joya del disco: más de siete minutos de Death Metal atmosférico y magnificente, llena de pasajes salvajes pero dirigida por melodías entre triunfales y melancólicas, en carne viva.

La guerra, como paradigma del dolor y la crueldad extrema y sobre todo real, ha sido y es eterno fertilizante para el Metal Extremo. Gracias a eso ha construido una carrera extraordinaria, por ejemplo, un mito de la talla de BOLT THROWER. Y gracias a eso tenemos alumnos aventajados como HAIL OF BULLETS, BATTALION o, por una serie de circunstancias y en una veta sutilmente diferente, ahora también GOD DETHRONED. Su posicionamiento como narrador del terror y la grandiosidad miserable de la Primera Guerra Mundial ha dado, por ahora, dos discos excepcionales. En 2010, después de cambios, giros y pasos a veces en firme y a veces en falso, GOD DETHRONED es una referencia dentro del Death Metal europeo. “Passiondale” fue un disco excepcional y “Under The Sing Of the Iron Cross” está, creo y a la espera del definitivo test del tiempo, perfectamente a la altura.

Juanma Rubio

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