SYMPTOM – Opulent Atrocity

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Tan cierto es que este sonido que se ha venido a llamar Occult Death Metal ha repuntado hasta la moda como que no deja de ser una de las formas más originarias y necesarias del género, al fin y al cabo una rendición a un sonido con varios referentes pero un padre principal y primigenio: INCANTATION. La saturación que implica dicha moda acaba llevando a la desconfianza y el escepticismo cuando todos los sellos buscan su trozo de la tarta, por muy underground y por lo tanto minoritaria que esta sea. Y así sucede también que el recorrido de algunos está impulsado por la pertenencia a un sello potente o limitado a las vías del subsuelo.

No se es siempre justo y no hay estilo ni subgénero que se libre de ello pero al fin y al cabo la moraleja es que cuando no se puede escuchar todo hay que seleccionar bien. Y este “Opulent Atrocity” de SYMPTOM está en el pelotón de los buenos. Es un muy buen disco debut y aunque no sé qué suerte le deparará el actual mercado y sus circunstancias sí afirmo que se merece una oportunidad por parte de todos aquellos paladares aficionados a, micro definiciones y particiones al margen, el Death Metal bien hecho: oscuro, grave, denso y terrorífico. Como tiene que ser, al fin y al cabo.

“Opulent Atrocity” vadea silbando casi todas las aguas turbulentas que podrían arrastrarle: ni se le ven las costuras por ser un disco debut, ni le pesa la monotonía que a veces plaga a los discos creados por un solo músico, en este caso JT Gilmore, que se encarga de todo  y que en todo convence. Incluso el sonido es óptimo, rugoso e infernal, añejo y opresivo pero bien equilibrado y bien apoyado en un sonido de guitarras de un grosor triturador. Y masterizado en España, en los Moontower Studios y con un excelente trabajo de Javi Félez.

Como el buen Death Metal es terror hecho música, una buena historia de terror siempre encaja como un guante en un género que desayuna arquetipos de pesadilla. Afincado en Oregón, Gilmore recupera para este disco la mezcla de historia y leyenda que rodea al Hot Lake Hotel de La Grande, uno de esos lugares que pueblan las obsesiones de la mística de la América más supersticiosa, un hotel construido durante la fiebre del oro que pasó a ser hospital y en el que sucedieron todas esas cosas que barnizan la leyenda negra de estos lugares: extraña muerte del director y suicidio del hijo de este, incendio y reaperturas como hotel, manicomio y hasta nightclub. Y, claro, historias truculentas sobre un jardinero que se suicidó, música de piano que suena en la tercera planta… donde ya no hay ningún piano, o gritos de mujer que emanan de lo que antaño fueron los quirófanos. El paradigma de esas historias de las que nunca nos cansamos, musicado en piezas que relatan los recovecos de ese maldito edificio: “The Hanging Gardener”, “The Third Floor”…

La portada anticipa la temática y es metáfora de la música: absorbe la luz y abraza las sombras que flirtean entre ésta y la oscuridad absoluta. La instrumental de apertura “The Town Under One Roof” abre la puerta del  Hot Lake Hotel con la vieja advertencia del infierno de Dante: “si entras, abandona toda esperanza”. El resto es Death Metal asfixiante e infernal con una pátina Doom y un aura de maldición lovecraftiana. Riffs monstruosos, pasajes pesados y de atmósferas susurrantes y aterradoras y brutalidad descoyuntada. Guitarras excelentes, una base de ritmo de la vieja escuela y una buena voz, cavernosa y opaca. Las sucesivas escuchas descubren un trabajo ambicioso y profundo, que bebe de diferentes fuentes del Death y que no se limita a parafrasear la oscuridad corrupta de INCANTATION.

Hay un toque europeo, reminiscencias a SLUGATHOR o ASPHYX, porque al fin y al cabo el Death Metal Clásico tiene su propio lenguaje más allá de acentos. Pero sobre todo hay una influencia masiva de INCANTATION e IMMOLATION, un toque de AUTOPSY y hasta una veta aún más purista que apunta a DEATH o MORPHEUS DESCENDS. Y ya se sabe: DEAD CONGREGATION, DISMA, FUNEBRARUM, ENCOFFINATION, DECREPITAPH, ECTOVOID, FATHER BEFOULED… y el aura obsesiva e imperial del Doom / Death de THERGOTON o DISEMBOWELMENT. La familia, que ya es amplia, crece con SYMPTOM. Siempre hay sitio para uno más.

Canciones de arquitectura ciclópea, casi todas por encima de los cinco minutos. Cambios de ritmo infames entre las cadencias más pesadas y retumbantes y la velocidad depredadora. Buenas líneas vocales y riffs expresivos con algún escape melódico que apenas redime la negrura de su espíritu. Y buenas canciones: “Into The Scalding Spring” es una exhibición primitiva y poderosa, entre el tremendismo del Doom / Death y la disciplina extrema y feroz de los primeros IMMOLATION. A “Soulfurous Mist” le rodea un aura ritualista y una pureza old school que nunca se va demasiado lejos. Y mientras que “The Hanging Gardener” da miedo y “The Third Floor” sobrecoge entre crescendos aterradores, la final “Desecrated By Modernity” pasa de seguir el retorcido rastro de EVOKEN a descerrajar Death Metal de muy principios de los 90, puro pedigrí clásico.

Muy buen disco: historia de terror clásica, argamasa de Death Metal Clásico. “Opulent Atrocity” es obsesivo, oscuro hasta la nausea, reptante y salvaje. Es terrorífico, genuino y robusto. Es buen Death Metal, así que los fans del género tienen, si quieren, una cita con los fantasmas que pueblan el Hot Lake Hotel y que se han mudado a este disco de la mano de JT Gilmore. Abandonad toda esperanza…

Juanma Rubio

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