"The Great Heathen Army": AMON AMARTH mira al pasado

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The Great Heathen Army: Disco de Amon Amarth
Portada de The Great Heathen Army de Amon Amarth

Bajo una horrenda portada, AMON AMARTH firma un álbum robusto

Treinta años de carrera y doce discos de estudio con este “The Great Heathen Army”. Un ejemplo claro de aquello de a Dios (a Odín, en este caso) rogando y con el mazo (pongamos la espada, el hacha tal vez) dando. Y, sin embargo, creo que es la primera vez que me ha tocado escribir, tanto tiempo después, sobre AMON AMARTH. Siempre pensé que hacerlo me daría la oportunidad de meterme en muchos juegos de palabras y chascarrillos (ya hay uno un poco más arriba, de hecho) a costa los dioses paganos, el Valhalla, el Ragnarok y todo lo demás. Pero finalmente creo que no será así, a costa de que (glups) la furia de Thor caiga sobre mí. Perdón, este sí que era el último. Prometido.

Casi todos somos, hemos sido o fuimos seguidores de AMON AMARTH, como mínimo en algún punto de una carrera dilatadísima, de (insisto) trabajo incesante y un éxito que muy pocos habrían adivinado y en el que el grupo (tozudo en sus fundamentos) siempre pareció creer.

Desde Tumba (Suecia, por supuesto) al mundo. A giras de primera magnitud, su logo muy grande en el cartel de los principales festivales y un montón ingente de discos vendidos como parte eterna y verdaderamente sustancial de un sello con tanta fuerza como Metal Blade. Como el éxito no solo es el dinero sino también los amigos que hacemos por el camino, o más nos vale creer que es así, diría también que a nadie le caen mal AMON AMARTH y sus miembros. Es un grupo al que todos hemos sentido como propio, gente de la nuestra, gente del Heavy Metal. Entrañablemente vikingos (y sin rastro de ser nazimente vikingos). Un grupo cuyas canciones hemos coreado (“fight for honour, glory, death in fire!”), con las que nos hemos abrazado enfáticamente a nuestros amigos (“war to us is holy, we bleed… for ancient gods!”) y con las que hemos sudado en unos conciertos ultrafísicos y que dejaban la reputación de AMON AMARTH a la altura de una fama que no paró de crecer entre 2000 y 2010, una década en la que su estilo encajó como un guante en los gustos de las nuevas generaciones metálicas.

Eso, el momento adecuado y el lugar oportuno, propició un salto limpio de los quehaceres más extremos al mainstream metálico. Porque AMON AMARTH, en fin, no fue nunca un grupo de Viking Metal, ni de Pagan Metal. Es un grupo de Death Metal melódico (y de ahí, los opulentos frutos) con temática frenéticamente vikinga y pagana. La distinción no es caprichosa. Sin tocar demasiado lo esencial de su sonido, pudo ir adaptándolo a un rango de público más amplio, a un espectro de consumo más general. Más que cambiando ingredientes en la receta, redistribuyendo las cantidades de los mismos. Parecido a lo que hizo, en su perfil, ARCH ENEMY. Otro grupo sueco de inicio más extremo y éxito masivo basado en la explotación de su carga más melódica y, en su caso, descaradamente comercial. Ahí, en un tramo de discos que se recreaban en una fórmula probada, incluían pocas sorpresas y tendían cada vez más al impacto fácil, AMON AMARTH hizo fortuna (con todo merecimiento) y algunos nos quedamos por el camino. Más desinteresados que decepcionados.

“The Great Heathen Army” y los trazos de tiempos pretéritos

No, la distinción no es caprichosa porque ahora, en “The Great Heathen Army”, AMON AMARTH vuelve a retocar la fórmula de un menú que cualquier fan del grupo se sabe de memoria. Y recupera, y yo bien que lo celebro, buena parte de aquella masa muscular de sus años de crecimiento hacia el esplendor. Para mí, los mejores: “The Avenger”, “The Crusher”… discos tremendos; épicos, poderosos y muy melódicos. Y cuyo rastro se hace sentir de manera muy notable en muchas partes de esta nueva obra. Dudo mucho que de forma casual y dentro de un tono más oscuro, menos efectista y más potente.

En ese sentido, es una gozada encontrarse con los viejos ritmos aplastantes y las viejas melodías soberbias, todo tan marca de la casa como el vozarrón inconfundible de Johan Hegg, ese vikingo temible al que dan ganas de abrazar. Su carisma y unas líneas vocales tan previsibles como efectivas dirigen, como siempre, un disco con un sonido tremendo (el sello Andy Sneap) y una portada horrible, una de las peores que ha parido un grupo con unas cuantas en su trayectoria verdaderamente primorosas. Esta no es una de ellas, por decirlo educadamente.

AMON AMARTH acoge a luchadores de la WWE y cabras míticas

La temática es obviamente vikinga salvo en la inicial (y exhortativa) “Get In The Ring”, creada para el luchador de la WWE (y reconocido metalhead, acabo de descubrir) Erick ‘Redbeard’ Rowan. Una llamada a la pelea con una fuerza rotunda y unas melodías que son un placentero reencuentro con AMON AMARTH y la efectiva apertura de un buen disco. Sólido.

El resto, lo esperado: batallas, dioses… y la aparición estelar de una cabra mitológica a la que va dedicada “Heidrun”. La encargada de suministrar leche y carne a los einherjar, los guerreros del Valhalla. Bailando con espíritu Folk peligrosamente cerca de lo relamido, descarga tramos en los que retumban los mejores AMON AMARTH de “The Avenger” antes de un final hímnico (balido incluido) en el que Hegg pregunta quién es la cabra y los coros le responden que es, claro, Heidrun. Pero esto es Heavy Metal, el lugar en el que puedes beber cerveza y darte golpes en el pecho mientras vociferas en homenaje a una cabra legendaria. Y tomártelo, además, todo lo en serio que te lo quieras tomar. Faltaba más. Y larga vida al Metal, coño.

“The Great Heathen Army”, cuyo tema título parece un nuevo hit garantizado para los directos, es un disco sin muchas sorpresas en cuanto le pillas el tono: algo más pesado, más duro, incluso más oscuro que los anteriores. La mayor es la aparición del incombustible Biff Byford, que devuelve la visita que Hegg hizo a SAXON en “Predator” para el disco “Thunderbolt” (2018). En una canción titulada (porque no podía ser de otra forma, claro) “Saxons And Vikings”, Hegg y Byford cruzan voces con un efecto extraño pero de buen resultado. Un toque clásico que se alarga en los solos y que emparenta con el riff muy ochentero y de aire heavymetalero de “Find A Way Or Make One”.

Skagul Rides With Me” es otra de las que empaqueta la esencia de los AMON AMARTH del pasado, no tan distinta en todo caso a la de los de antes de ayer. La final “The Serpent’s Trail” tiene una atmósfera dramática que aceptaría una descarga sinfónica que nunca llega en un buen cierre para un buen disco en el que el grupo, como siempre, está impecable por mucho que Jocke Wallgren no haga olvidar a Fredrik Andersson, el motor que durante casi 20 años empujó desde la batería a esos compañeros con los que tan mal terminó.

Para mí hay algo, porque llevaba algunos años sin prestar demasiada atención a sus andanzas, ciertamente entrañable en el reencuentro con un grupo como AMON AMARTH al que, insisto, casi todos apreciamos o hemos apreciado. En mayor o menor grado, durante mucho tiempo o en un lapso más breve. Hay algo innegablemente valioso en que un duodécimo disco en la tercera década de vida tenga tanta energía y tanta convicción. Y por mi parte siempre será admirable que unos músicos apuesten por su forma de hacer música y no la traicionen. Y más unos como estos suecos que, a estas alturas, no tienen que demostrar a nadie que son, por encima de todo, de los nuestros.

¿Es “The Great Heathen Army” uno de mis discos favoritos de AMON AMARTH? No. En absoluto. Pero es bueno, mejor de lo que esperaba y el que más me ha gustado si se agrupa lo que conozco de la última producción del grupo. Tiene momentos para levantar el puño y dejarse las cervicales, coros vibrantes y la actitud recia de siempre. Y también una portada francamente horrible, pero qué le vamos a hacer.

Listado de canciones de "The Great Heathen Army"

  1. Get in the Ring
  2. The Great Heathen Army
  3. Heidrun
  4. Oden Owns You All
  5. Find a Way or Make One
  6. Dawn of Norsemen
  7. Saxons and Vikings
  8. Skagul Rides with Me
  9. The Serpent's Trail

Más información sobre AMON AMARTH y "The Great Heathen Army" en su página de Facebook.

Reseña
Nota
7.5
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.
amon-amarth-the-great-heathen-army-disco-criticaCon menos efectismo y un sonido más pesado y cercano a lo que ya se puede considerar su etapa clásica, AMON AMARTH no decepcionará a su legión de seguidores.

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