ASARU - From The Chasms Of Oblivion

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Tratar de mantener una banda no es fácil, sobre todo cuando no resulta una prioridad evidente desde el principio. ASARU se formó a mediados de los noventa como un grupo alemán de Black Metal que grabó un par de demos y un EP como debut antes del cambio de milenio. El problema vino cuando su principal componente, Frank Nordmann, tuvo que compaginar ASARU con el éxito relativo de su otra banda, AGATHODAIMON. Esto no impidió que en 2006 Nordmann volviese a entrar en el estudio con ASARU para dar vida al primer disco larga duración del grupo, y el sucesor de su primer EP, casi una década después de que saliera. Sin embargo, el trabajo no terminó de salir a tiempo y Nordmann “emigró” mientras tanto a Noruega, con lo que ASARU se disolvió.

Afortunadamente los avatares del destino hicieron que el debut, “Dead Eyes Still See”, fuera lanzado en 2009 y aprovechando la coyuntura, Nordmann reformó ASARU, esta vez desde Oslo y con nuevos componentes. Casi cuatro años después de este resurgir, aparece el segundo trabajo de ASARU, “From The Chasms Of Oblivion”, con los mismos patrones que en sus orígenes (Black Metal afilado y sin concesiones), pero contagiado del entorno en el que la banda se recolocó, con mayor dosis de melodía nórdica y ciertos toques Death que en un primer momento pueden recordar a ABSU, pero pronto te hacen rememorar a DARK FUNERAL, MARDUK y sobre todo DISSECTION y demás grupos suecos, mezclados con la frialdad y el halo épico de SATYRICON, IMMORTAL y la sanguinolencia pagana de KAMPFAR o TSJUDER.

Todo esto hay que unirlo a un sonido envolvente y bien producido, huyendo de la pulcritud de ciertos grupos, pero sin anclarse en la producción descuidada de muchas formaciones que confunden la frialdad con la dejadez en los medios de grabación, dando como resultado un trabajo que se mueve bien dentro de la media del género. No hay hueco para novedades y cualquiera que disfrute del Black y del Death, se lo pasará bien, pero no quedará deslumbrado. Hay que tener en cuenta que en la tarta del Metal en su más amplia concepción, no todos los ingredientes resaltarán, pero no por ello significa que sean secundarios o debas dejarlos pasar. La masa hay que hacerla con algo y para eso tenemos a bandas como ASARU: dicen lo que uno espera escuchar, ni más ni menos

Funcionan mejor aquellas composiciones que tienen algún elemento Death más evidente, como el corte de apertura, uno de los mejores del trabajo, “The Eyes Of The Dead” o “At Night They Fly”, este segundo con un aire épico y guerrero más acusado, al igual que el cierre del disco, “World On Fire”, conformando entre los tres temas los momentos más elaborados del trabajo, pero tampoco uno se asombrará por el devenir de las canciones, cuyos patrones estilísticos tan definidos dejan poco espacio para la innovación. Sirva de prueba temas como “Fortapt I Dødens Favn”, donde Nordmann acoge con los brazos abiertos su hogar noruego, basados en la velocidad y la melodía heladora, pero que no dicen nada especialmente llamativo.

En definitiva: ASARU es Black Metal nórdico, trabajado, bien producido y sin resquicios, que no resalta por nada en especial ni tiene una magia particular que te haga retener el nombre de este grupo más allá de la escucha ocasional del trabajo, pero que se disfruta, especialmente si eres amante de este tipo de sonidos o quieres tener un buen ejemplo de cómo debe hacerse un disco de Black Metal de estas características. A lo mejor con una continuidad mayor en su formación y resultados ASARU hubiera seguido una evolución más variada o hubiera conseguido un sonido más particular, mientras tanto “From The Chasms Of Oblivion” es un lanzamiento “tipo”, bien hecho pero no destinado para el recuerdo imperecedero.

Raúl Ureña

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