El álbum "Forbidden" es el mejor del grupo en 36 años
FORBIDDEN todavía no había gastado la bala del disco homónimo, que ya tiene mérito después de 41 años de carrera. O en realidad no tanto: esas más de cuatro décadas corresponden a la fecha de nacimiento (todavía y durante un par de años como FORBIDDEN EVIL) de una banda que ha estado en activo, en realidad, menos de la mitad de ese tiempo. Y que había editado hasta ahora solo cinco discos, y para el sexto, ahora sí, han decidido echar mano del consabido título autorreferencial que a veces es una declaración de intenciones y, otras, solo un título en el que se busca, desde fuera, más de lo que hay. Sea como sea, que tanto da, lo importante es que FORBIDDEN regresa con un trabajo de una perfecta vigencia, intachable en lo musical y con una visión que atraviesa la carrera del grupo, no pierde nunca el contacto con su identidad, pero ni mucho menos abraza la simple nostalgia. Es una de las mejores cosas que se pueden decir de "Forbidden". Por encima de otros apellidos y consideraciones, un muy buen disco de Metal.
Hablamos, tengámoslo en cuenta, de una banda de verdad ilustre. Un nombre histórico en el Thrash Metal de la Bay Area. Y eso es mucho decir, claro. Un grupo que siempre tuvo, además, una personalidad definida, un estilo fácil de reconocer en el que entraba el de muchos de sus coetáneos (METALLICA y compañía, eran esos tiempos) y era, en esas calderas, manipulado y reconfigurado con un sello personal que siempre cubrió más campo que otros de su generación: un sonido más técnico y elaborado, también con escapadas más melódicas y cercanas al Heavy Metal clásico… una gozada que dejó, en su primer impulso (1988 y 1990, los buenos tiempos), dos discos de primerísima magnitud en la historia del Thrash estadounidense, "Forbidden Evil" y "Twisted Into Form". Excepcionales y, ley de vida, en el habitual tránsito entre un sonido más juvenil y uno más elaborado. Después, FORBIDDEN sucumbió a aquellas cosas de los años 90, la fijación con el Groove Metal y todo lo demás, editó dos discos de un nivel mucho más bajo, se separó y comenzó el ciclo de regresos y nuevos abandonos con otro disco en el camino, mucho más cercano a su sonido original: "Omega Wave" en 2010.
Ahora la banda vuelve a estar en marcha con una nueva formación que conserva pilares de la original. Todo esto, dicho así, es el ciclo vital de muchas, muchísimas bandas de su generación. Casi calcado. El mérito de FORBIDDEN, además de seguir ahí de una manera u otra, es que opera con una convicción fascinante, una determinación que salta a la yugular escuchando este nuevo disco, el mejor desde "Twisted Into Form". El mejor, por lo tanto, en 36 años. Glups.
Thrash Metal y mucho más en "Forbidden"
No hay más clave que lo dicho. Por un lado, FORBIDDEN no sigue en el negocio para exprimir el (merecido) peso de su nombre, estar activo en el circuito de festivales y hacerse de cuando en cuando un homenaje a sí mismo con algún disco en plan regreso al futuro, lo de ayer regurgitado. Hay una voluntad de ser un colectivo de constantes vitales fuertes. Eso se nota, y se agradece. Por otro, y esto acaba siendo siempre lo más importante aunque sea una obviedad, hay una calidad musical incuestionable. Una inspiración compositiva un tanto irregular (no todo el disco mantiene el mismo tono de notable alto), pero destacable y disfrutable; y, sobre todo, un nivel interpretativo incuestionable, excelente, con el remate de una producción fabulosa, moderna pero no artificial, de Zack Ohren con algo más que una mano del propio grupo, en el que sigue al frente un histórico del Thrash, el excepcional (e infravalorado, creo) guitarrista Craig Locicero. Y en el que ayuda a conservar la esencia el bajista, un Matt Camacho que es uno de los pocos de su estilo que puede presumir de que su trabajo se nota, de verdad, en los discos clásicos.
En esta iteración de FORBIDDEN no están otros históricos como el guitarrista Glen Alvelais, el batería Paul Bostaph (que después de los dos primeros discos dio el salto a SLAYER, pero después ha dicho que su banda siempre fue FORBIDDEN) o el cantante Russ Anderson con su registro entre Dave Mustaine y el primer Tom Araya. En todo caso, los sustitutos son de primera categoría: Jeremy Von Epp como guitarrista, el excelente Chris Kontos en la batería y Norman Skinner con un registro vocal convincente. Aunque, y quizá no guste a todo el mundo, tiende a saltar de los registros más puramente Thrash a un estilo mucho más US Power Metal, con recuerdos, en algunos momentos muy evidentes, al Warrel Dane (NEVERMORE) de "The Politics of Ecstasy".
En realidad, el propio disco, y es algo muy FORBIDDEN si se quiere ver así, sabe, y no es fácil, echar el ancla en el núcleo duro de su propio sonido y abrir el abanico estilístico, a partir de ahí, sin miedo y con cohesión. Hay Thrash a piñón, por supuesto ("Single Point Failure", "Mutually Assured Dysfunction", "Divided By Zero"), siempre con esa voluntad del grupo de ir un poco más allá, salirse de lo básico y complicar las composiciones sin cruzar demasiadas calles.
Pero también hay elementos Groove y Prog, atmósferas más pronunciadas y oscuras de lo que seguramente se podría esperar y el citado influjo del Metal Clásico y el Power Clásico. Lo primero funciona muy bien en "Psyclops", lo segundo en "Burning The Lungs Of Earth", "DCLXVI" o "Sycophantasy", en la que ayuda en las voces Brann Dailor, de MASTODON.
También, aunque menos, en "Flower of Life (Chaos By Design)", un ambicioso cierre de casi 10 minutos que incluye piano e instrumentos de cuerda y que deja detalles excelentes en un resultado final al que le cuesta llegar, creo, al techo de su propia ambición. El último tercio del disco, de hecho, no se hunde, pero sí tiene un nivel más irregular, con momentos que rozan lo prescindible. Dentro, eso sí, del citado tono general alto.

La producción echa chispas y las guitarras son realmente excelentes, de una brillante catarata de riffs a unos solos con ese cuidado con el que se trataban en la vieja escuela. Creo que "Forbidden" es un disco muy notable si se considera que su predecesor llegó hace 16 años y que, hasta hace tres, parecía que nunca más volveríamos a saber de este grupo, un histórico del Thrash que ha inyectado a su nueva propuesta más vida, precisión y energía, y seguramente mejores ideas, que algunos de los gigantes del género que han editado nueva música en los últimos meses. No se trata de medir con sus dos primeros discos, dos clásicos incuestionables, como baremo. FORBIDDEN no iba a llegar a eso. Pero sí ha conseguido que la magia de esos tiempos se mantenga viva sin pegarse demasiado a su sombra y demostrando ganas de contar cosas. De avanzar, todavía en 2026. Y eso se merece mi reconocimiento, desde luego, en lo que finalmente es, nada más y nada menos, un buen disco de Metal.
Discográfica: BLKIIBLK Records
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