La guitarrista relata episodios durante su relación con el bajista del grupo
La guitarrista Jara Solís ha publicado un comunicado en el que relata lo acontecido durante su etapa en la banda británica de Heavy Metal TAILGUNNER. La música explica que rompe su silencio tras meses en los que la situación se abordó a través de los canales correspondientes, después de observar que públicamente circulaban versiones que, según su experiencia, "no reflejaban con exactitud lo que había sucedido".
Solís deja claro que su intención no es promover ataques contra ninguna de las personas implicadas. "No publico este documento para fomentar el acoso, las amenazas o el abuso hacia nadie de los implicados", señala, antes de defender su "derecho a hablar sobre mis propias experiencias" y la necesidad de que quienes trabajan en la industria musical puedan "reconocer conductas dañinas y tomar decisiones informadas sobre su propia seguridad".
El inicio de la relación en 2025
Según el relato de Jara, en marzo de 2025 comenzó a recibir mensajes del bajista de TAILGUNNER, Thomas Hewson, que entonces tenía 29 años frente a los 21 de la guitarrista. Explica que él "se presentó como alguien amable, paciente y cariñoso, ganándose gradualmente mi confianza", pese a que inicialmente ella no estaba interesada en mantener una relación.
En junio de ese año, Solís se incorporó a una gira de la banda como fotógrafa. Afirma que al cuarto día de viaje tuvo lugar lo que identifica como "el primer episodio de abuso sexual". "Me quedé completamente congelada y parte de la experiencia sigue siendo borrosa en mi memoria hoy", relata.
La guitarrista sostiene que durante aquella gira sus "límites fueron ignorados repetidamente, dejándome profundamente asustada, confundida e increíblemente desconectada". También afirma que, cuando lloraba, la reacción del músico era enfadarse y recriminarle que era "demasiado molesta", mientras que al día siguiente actuaba como si nada hubiera sucedido.
Los documentos redactados después de la primera gira
Tras regresar a casa, Jara asegura que puso por escrito lo que había vivido y envió el relato al propio músico. Según explica, "esos dos documentos, junto con nuestras conversaciones, se han convertido desde entonces en pruebas contemporáneas importantes que respaldan mi relato".
La segunda gira y el aumento de la presión
Entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, Solís afirma que la situación experimentó una escalada. "Lo que había comenzado con presión se convirtió gradualmente en gritos, intimidación y un comportamiento cada vez más agresivo", sostiene.
La guitarrista explica que comenzó a sufrir erupciones rojas en la cara como consecuencia del estrés y que, sintiéndose atrapada, aceptó tocar la guitarra durante una gira de dos meses de TAILGUNNER. Durante ese periodo, asegura que padecía ataques de pánico diarios y lloraba de forma constante.
En uno de esos episodios, Solís afirma que explicó a Thomas que "la forma en que me trataba era tan dolorosa que, a veces, sentía que quería desaparecer". Según su relato, él respondió "no sé qué quieres que diga" y abandonó el lugar. Al finalizar la gira, Jara puso fin a la relación.
La comunicación con TAILGUNNER
Posteriormente, Solís envió a los integrantes de TAILGUNNER una carta detallada y les proporcionó los documentos que había elaborado en 2025. Explica que inicialmente sintió que estaban dispuestos a escucharla, pero que "una vez que quedó claro que se esperaba que la persona en cuestión permaneciera en la banda, la comunicación conmigo cesó gradualmente".
La guitarrista también señala que la persona del grupo que finalmente le ofreció apoyo terminó fuera del grupo: "La única persona dentro de la banda que me apoyó fue finalmente despedida".
La situación legal en España y Reino Unido
El comunicado también aborda las declaraciones realizadas públicamente por TAILGUNNER en julio de 2026, cuando la banda afirmó que Thomas era "completamente inocente" y que el asunto legal había quedado satisfactoriamente cerrado.
Solís sostiene que el caso no fue archivado en España por una declaración de inocencia. Según explica, el 14 de mayo de 2026 "se archivó en España porque las autoridades españolas no tenían jurisdicción sobre los hechos ocurridos en el Reino Unido".
Para abordar esta cuestión de jurisdicción, Jara viajó posteriormente al Reino Unido para presentar una denuncia formal ante la policía británica. La guitarrista afirma que Thomas "sigue registrado como sospechoso".
La decisión de no continuar con el proceso
Solís decidió finalmente no continuar con el procedimiento judicial británico debido al desgaste que le estaba provocando. "Los procedimientos judiciales son profundamente traumatizantes", explica.
La guitarrista añade: "Elegir no continuar con ningún proceso legal es una decisión personal basada en lo que soy capaz de soportar actualmente. No cambia lo que pasó, ni borra mi experiencia".
También rechaza que lo sucedido pueda presentarse únicamente como un conflicto privado entre dos personas. "Lo que experimenté involucró acusaciones de abuso sexual y comportamiento abusivo repetido, y no creo que estas experiencias puedan reducirse simplemente a un asunto de 'relación' privado", afirma.
Las consecuencias de lo ocurrido
Jara Solís explica que las experiencias que relata tuvieron consecuencias sobre su salud y que llegó a sufrir "síntomas graves de TEPT, que incluyeron vómitos después de las comidas, ansiedad intensa y una pérdida significativa de peso".
La guitarrista señala que perdió aproximadamente seis kilos y que su estado llegó a requerir hospitalización y terapia intravenosa: "Perdí unos 6 kg a pesar de que ya era muy delgada; en una ocasión tuve que pasar toda la tarde en el hospital con un suero porque no podía dejar de vomitar, y tuve que esforzarme mucho para recuperar mi identidad".
El mensaje final de Jara Solís
En la parte final de su comunicado, Solís se dirige a quienes hayan vivido situaciones similares y recalca: "Quedarse congelada no es consentimiento. Ser manipulada no es consentimiento. Ser coaccionada no es consentimiento. Ser presionada hasta ceder no es consentimiento".
La guitarrista explica que decidió hacer pública su experiencia pese al posible impacto sobre su carrera profesional. "Elegí hablar porque prefiero arriesgarme a ser incomprendida, criticada o culpada por generar conciencia, que permanecer en silencio...", afirma.
Solís concluye su comunicado con una declaración sobre su posición ante este tipo de situaciones: "no seré parte de un entorno donde el silencio es el precio de la pertenencia".
Podéis leer el extenso comunicado completo de Jara Solís en este enlace de Google Drive.
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