BLUT AUS NORD – 777 Sect(s)

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Siete pecados capitales, siete mares, siete virtudes y siete sacramentos, siete días de la semana o siete notas musicales. Dios creó el mundo en siete días y Noé salvó siete parejas de cada especie en el arca en el que navegó siete meses. Los muros de Jericó cayeron después de que siete sacerdotes tocarán siete bocinas de cuernos después de dar siete vueltas a la ciudad. El Padre Nuestro se compone se siete súplicas y el Apocalipsis habla de siete espíritus ante el trono de Dios y de una bestia escarlata de siete cabezas. Los hindúes reconocen siete ramas del saber y siete centros de energía en el cuerpo humano. El siete ha sido símbolo de perfección y misterio de magia y armonía y el tres ha sido representación de la Sagrada Trinidad y del ser supremo platónico y constitución del universo pitagórico, eje de la Cábala y escalón de Fibonacci.

Así que no es casual que el siete y el tres sean ejes horizontal y vertical del nuevo viaje iniciático de BLUT AUS NORD, titulado “777 – Sect(s)” y dividido en tres capítulos: ahora “Sect(s)”, en septiembre “The Desanctification” y antes de fin de año “Cosmosophy”. 2011 puede por lo tanto ser el año de BLUS AUS NORD en lo que a Black Metal se refiere, una sobredosis precedida por un 2010 en el que ya tuvimos el EP “What Once Was… Liber I” y la reedición de “The Mystical Beast Of Rebellion” con 38 nuevos minutos de música repartidos en tres canciones de nuevo cuño tituladas, otra vez nada casual, “The Fall 7.7”, “The Fall 7.77” y “The Fall 7.777”. El siete y el tres.

La gran sorpresa de “Sects” es que no hay grandes sorpresas. No es una quiebra radical como “MoRT” ni una regresión más aparente que real como “Memoria Vetusta II”. Es un disco que no resulta demasiado rompedor con respecto a “What Once Was I” y en el que el grupo de Vindsval mira hacia delante y hacia atrás, hacia dentro y hacia fuera. Tiene cosas de “The Mystical Beast…”, de “The WorkWhich Transforms God” y de “Odinist”. Hay novedades pero en una línea homogeneizadora y hasta cierto punto tradicional si nos atenemos a la máxima de que con BLUT AUS NORD la innovación es tradición. En buena medida esté es un de los trabajos con más cohesión y mejor acabado de la historia del grupo y cuenta también con algunas de las más brillantes composiciones que jamás hayan salido de la mente de uno de los comandos más peligrosos, audaces y personales que ha dado el Black Metal. Casi siempre emparentado de una u otra manera con DEATHSPELL OMEGA, es obvia la distancia que hay entre lo que el otro maestro galo de la revolución Black quiso plasmar en “Paracletus” y lo que BAN ha generado con “Sect(s)”, un disco bipolar articulado en torno a pasajes de una brutalidad inhumana y otros de atmósfera especialmente evasiva. Los matices, los arreglos y los guiños de ojo del demonio, aparecen en el camino de forma casi subrepticia.

“Sects” es obsesivo, hermético cuando se pliega y sideral cuando se expande. Los efectos post industriales recuerdan a “The Work Which…” pero con una concreción cementosa. La voz es animal, amenazadora y mínima y el sonido de batería resulta especialmente orgánico, pulsante en un sentido casi espiritual. El nivel técnico es apabullante y el uso de la melodía desconcertante porque la verdadera metralla de este trabajo está en los efectos cacofónicos y las disonancias del trabajo de guitarras. El resultado es una turbina malsana, un disco gélido y aterrador que parece volver una y otra vez sobre los mismos traumas y las mismas fobias. Es el ruido del pánico y las campanas de la miseria, un aura pesimista en la que el ser humano parece el error de un sistema superior. En su más pura y trastornada brillantez, “Sect(s)” lleva a cuestionarse si así es la locura, si así será el universo perceptivo de la mente desquiciada. Es Black Metal llevado a sus límites exógenos pero sobre todo es Black Metal rascado hasta su propia síntesis. Recuerda al lugar del que proviene BLUS AUS NORD y a su manera también al sonido de sus primeros discos. Por esa magia corrupta y esa capacidad para reciclar en una nueva forma cada arista de la historia del grupo, “Sects” es un trabajo trascendente y apasionante, un reto que drena al oyente pero que resulta reconfortante de una manera macabra.

Las descargas Black alcanzan una grandeza monolítica y las cadencias más épicas tienen una densidad plúmbea. Lo maquinal resulta paradójicamente orgánico y la música pinta naturalezas muertas, bocetos de visiones del alma y panoramas yermos y desolados, alienígenas. “Sect(s)” es un disco difícil, puro BLUT AUS NORD, y su capacidad para pinzar el sistema nervioso y tomar vuelo a partir de una realidad distorsionada es tan eficaz que asusta. Como si el grupo conociera tus pensamientos más íntimos y tus miedos más ocultos, sugiere formas de terror proverbial y arquetípico y deja que jueguen en tu mente como sonidos fugaces en mitad de la oscuridad.

Los arreglos mecánicos e industriales resultan quiméricos y vuelan muchas veces bajo radar, florecen con cada nueva escucha y convierten lo monocromático en un vergel de tonalidades oscuras y plásticas. Es el caso de “Epitome III”, un viaje esquizoide y nihilista que empieza en la ira carnívora y acaba en un escapismo ambiental que simula un paseo por la superficie lunar en mitad de una tormenta. Tan imposible como resulta ese pensamiento, así de improbable es la música de BLUT AUS NORD y por eso cuesta entender cómo resulta tan terriblemente enervante una canción de maldad tan sibilina como “Epitome IV”, que avanza entre gruñidos, ritmos calculados y atmósferas agorafóbicas, como si MESHUGGAH tocara Black Metal y hubiera cambiado las matemáticas por la magia negra. Es el quid de BLUT AUS NORD perfectamente explicado y quizá no entiendas nada o quizá todas esas verdades se revelen ante ti con forma de nudo en el estómago.

“Epitome I” es una especie de homenaje del grupo a sí mismo, un trance disonante y obsesivo, un viraje minimalista cuya atroz destrucción argéntea parece explicar y anticipar toda la grandeza de “Epitome II”, ejercicio de belleza post apocalíptica preñado de melodías sobrecogedoras. Hay algo en esta canción de aquella magia bizarra de “Procession Of The Dead Clowns”, una especie de amorfa proximidad que explicar y afirma cómo BLUT AUS NORD ha reorganizado su universo musical a partir de sus reglas ya escritas y de su propia materia prima. Ahí reside, creo, gran parte de la magia de “Sect(s)”, un disco que deja sin aliento y agota la mente. Apenas hay para el Black Metal fronteras más allá de este disco, no hasta que BLUT AUS NORD traiga sus anunciados próximos capítulos. Este grupo está tan lejos de la estética original del Black Metal pero tan cerca de su verdadero núcleo cosmológico que resulta único, arrebatador y, para quien consigue penetrar en la densidad de su universo de espejos convexos y cóncavos, absolutamente genial. “777 – Sect (s)” es una prueba de ello, prácticamente una iluminación.

Juanma Rubio

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