Crítica de KAMELOT – The Shadow Theory

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Kamelot - The Shadow Theory

Tres años han pasado desde que KAMELOT publicara “Haven”, su segundo larga duración con Tommy Karevik al frente. Siguiendo la estela de “Silverthorn”, la banda continuó con su formato de disco temático y conceptual, más sinfónico, más progresivo y más complejo. Ahora regresa con “The Shadow Theory”, un álbum que ha generado muchas expectativas entre aficionados y no tan aficionados a la banda, y que nos relata, en palabras del propio Thomas Youngblood, “las metamorfosis de la vida y lo que está pasando actualmente”.

Con un nuevo batería entre sus filas, el belga Johan Nunez, que cogió el testigo tras el abandono de Casey Grillo en febrero del presente año, nos disponemos a apreciar qué nos ofrece este nuevo álbum que, desgraciadamente, no es todo lo bueno que se esperaba, al menos desde la perspectiva de la que esto suscribe.

Aviso a navegantes: soy consciente de que la presente crítica va a levantar ciertas ampollas entre los seguidores acérrimos de la banda, que verán en “The Shadow Theory” un discazo. Pero como hasta donde sé la variedad de opiniones no se ha limitado todavía (dad un poco de tiempo), he de ser cierta y no enmascarar la realidad y, desde luego, no estamos en un paso adelante de la banda.

KAMELOT, estancado en “The Shadow Theory”

Y es que da la sensación de que la KAMELOT se ha quedado atascado en el proceso compositivo o en el modelo de álbum que pretenden ofrecer al público. “Silverthorn” supuso en cierta medida una vuelta al Power de los inicios de la banda, un soplo de aire fresco tras la marcha de Roy Khan, un nuevo comienzo después de ese “Poetry For The Poisoned” tan anodino. “Haven” siguió en el avance, introduciendo más elementos sinfónicos, y creando una atmósfera oscura, dando lugar a temazos como “Revolution”, complejos y llenos de fuerza.

Sin embargo, en “The Shadow Theory” la formación se ha quedado estancada, un pequeño bache en la carrera meteórica y exitosa de la banda. Y digo esto porque a nivel estructural, si comparamos, es practicamente igual a “Haven”, y en ocasiones da la sensación de estar escuchando ese trabajo. No obstante, quedan reminiscencias y atisbos de originalidad que, espero, sean la tendencia del próximo disco de la banda, pese a que atrás quedaron los tiempos de discazos como “Karma”.

El hecho de que “The Shadow Theory” no suponga un paso adelante no implica que el disco  sea malo, sino que, simplemente, la fórmula que plantea ya se ha visto y es algo conocido, lo que para bandas como KAMELOT, con tanto recorrido, supone una especie de parón.

El álbum se inicia con un tema instrumental, “The Mission”, para seguir con el que ha sido el primer videoclip del disco, “Phantom Divine (Shadow Empire)”, un tema Power muy del estilo de la banda, que recuerda muchísimo a “Sacrimony (Angel Of Alterlife)”, aunque más sinfónico quizás, contando con la colaboración de Lauren Hart de ONCE HUMAN en las guturales y coros. Buen tema de inicio si no fuera porque las comparaciones siempre son odiosas.

Como tercer corte de “The Shadow Theory” tenemos “Ravenlight”, un tema que la banda nos ofreció como adelanto del álbum, un tema más metalero y orquestado que su predecesor, con la típica alternancia de solos de guitarra y de piano que ya va siendo clásica en la banda. “Amnesiac” se erige como cuarto tema con más fuerza, más electrónico, y oscuro en su ejecución, sin los elementos Power de la banda.

El quinto corte es “Burns To Embrace”, en la que Tommy Karevik emplea un tono más bajo de voz y donde se alternan diferentes ritmos y melodías, constituyendo un himno a la supervivencia con ese “We Are The Last To Walk The Earth” del estribillo (coro de niños final incluido). Y como tras la tempestad llega la calma, “In Twilight Hours” llega para relajarnos a base de balada, con una conjunción perfecta entre Karevik y Jennifer Haben de BEYOND THE BLACK.

Sin embargo, el nivel vuelve a subir con “Kevlar Skin”, con un poquito de Power en la intro y en el estribillo, que ya se echaba de menos, y un Tommy Karevik más siniestro, siendo un tema que perfectamente podría constituirse como single del disco. Esto nos da paso a “Static”, el medio tiempo que faltaba al álbum, y que nos lleva a “Mindfall Remedy”, en el que los elementos de sintetizador dan lugar a un tema más electrónico, más vivo, y en el que nuevamente gozamos de las voces guturales de Lauren Hart, que dan un subidón interesante.

Y ya, para ir concluyendo, nos encontramos con “Stories Unheard”, tema que nuevamente es más un medio tiempo; “Vespertine (My Crimson Bride)”, corte bastante orquestado en defecto de las guitarras, rápido, pero que se queda sin garra; y “The Proud And The Broken”,a dos bandas, entre el Orgulloso y los Rotos, según dice el título de la canción, de nuevo con voces guturales, y resultando un tema muy al estilo “Revolution” por los cambios de ritmo y la combinación de voces. Finalmente, el disco se cierra con “Ministrium (Shadow Key)”, nuevo tema instrumental de cierre, y con un tema extra: “The Last Day Of The Sunlight”, de nuevo en la línea del álbum.

Mención aparte ha de hacerse respecto a Tommy Karevik, quien ya, por fin, parece haber superado la presión inicial de ser el sucesor de Roy Khan, erigiéndose como un gran frontman, en su estilo, con sus matices, desprendiendo una gran seguridad, como si hubiera estado en la banda toda su vida.

Desde luego, una cosa es segura. Pese a estas pequeñas apreciaciones, “The Shadow Theory” funcionará, y en directo mucho más, puesto que la banda sabe ofrecer grandes shows, llenos de fuerza y entusiasmo, y con una gran comunión con el público. En agosto los veremos en el Leyendas del Rock, y en KAMELOT pisará Barcelona y Madrid como cabeza. Desde luego, una servidora no se los va a perder, hay ganas de ver cómo defienden los nuevos temas en directo.


Discográfica: Napalm Records

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