Crónica del concierto de DEAFHEAVEN, PORTRAYAL OF GUILT y ZERUEL en Madrid (sala Mon, 21 de noviembre de 2025)
Los estadounidenses DEAFHEAVEN siguen, disco a disco y concierto a concierto, aumentando su popularidad y ganando adeptos a su causa. Buena prueba de ello es que desde hacía semanas no quedaba una entrada para su concierto en la sala Mon, testigo también de su anterior visita, por lo que es más que probable que los veamos en su próxima gira en salas de mayor aforo.
He de decir que me alegra haber sido testigo de su evolución y crecimiento como grupo desde aquel lejano 2012 en el que me topé con ellos por primera vez y que hayan conseguido llegar a la gente practicando un estilo que, incluso hoy en día, sigue sin ser apto para las masas. Muchos otros no llegan ni a acercarse a lo que Clarke y McCoy han conseguido, por lo que sus (muchos) detractores deberían reconocerles, al menos, el mérito.
Aunque el ambiente fue realmente bueno durante la actuación del quinteto de San Francisco, no era muy larga la fila de asistentes que había minutos antes de abrirse las puertas. La noche era gélida en la capital y, personalmente, considero que los teloneros que acompañaban a DEAFHEAVEN no tenían el suficiente tirón ni gancho para movilizar a la gente a personarse en la sala a tan temprana hora. Más bien creo que la mayoría de los que estaban allí esperando para entrar fundamentalmente lo que querían era coger el mejor sitio posible para ver a Clarke y compañía.
ZERUEL

Con unos minutos de adelanto sobre el horario previsto y con un escenario donde la batería que usarían ambos grupos teloneros ocupaba la primera línea en el centro de este, apareció ZERUEL, el joven trío de Baltimore liderado por Braydon Hill para ofrecernos casi media hora de sopor. Sí, digo sopor porque por mucho que su música beba de la fuente de las nuevas corrientes del Shoegaze (Nugaze parece que se llama el estilo, pero yo ya me pierdo con las etiquetas, sinceramente) su concierto me pareció lineal, muy anodino y no terminó de despegar en ningún momento.

Es cierto que no ayudó a mejorar mi impresión de la descarga que la voz de Hill, quien también se encargó de la guitarra de siete cuerdas y de un pequeño teclado durante “Awake”, con la que arrancaron su concierto, y en los compases finales del mismo, fuera prácticamente imperceptible la mayor parte de este, sepultada por la batería. Así quedaron bastante deslucidas otros temas de su EP “Awakening” como “Blight”, “Oztroja” o “Millicent”, así como los sencillos “Vessels of Light” o el reciente “Return by Dawn”.
Musicalmente el trío puede ser disfrutable porque, sin ser la repanocha, su música es agradable de escuchar, pero, en conjunto, no lograron transmitirme nada y por la descripción que hacen de ella en su Bandcamp, debería ser todo lo contrario. Supongo que tampoco tendría yo el mejor día para enfrentarme a su arte. Tan sólo el momento final de la citada “Return by Dawn” donde Braydon adoptó un registro vocal “blackero” me sacó del letargo en el que estaba sumido. Una pena que fuera el único momento en el que usó este recurso porque fue lo más destacable de una actuación que “Limbo” y un tema denominado “A.F.F.W.W”, que no he encontrado en su escaso bagaje discográfico por lo que asumo que será nuevo, donde Hill volvió a encargarse del teclado, sirvieron para completarla.

Personalmente fue un concierto totalmente prescindible pese a los tímidos aplausos que cosecharon a su término. Ante todo hay que ser educado con cualquiera que se suba a un escenario, por supuesto que sí, pero en varios momentos casi me duermo, y eso que me había echado la siesta. Flojo arranque.
PORTRAYAL OF GUILT

Los siguientes en salir a escena eran viejos conocidos puesto que PORTRAYAL OF GUILT ya acompañó a DEAFHEAVEN en su gira de 2019. Seis años después el trío tejano volvía a acompañarlos, pero subiendo un peldaño puesto que en aquella ocasión fueron los primeros en liza abriendo la velada antes de TOUCHÉ AMORÉ.
No es un grupo al que siga, pero volví a ponerme su disco “CHRISTFUCKER” y su EP “Devil Music”, que curiosamente dura más que el supuesto LP, en los que había visto que centraban sus actuaciones por si me estuviera perdiendo “algo”. Sin embargo, corroboré que no era así y que siguen sin gustarme. Qué le vamos a hacer.

De todas formas, al césar lo que es del césar ya que una cosa es que no me gusten y otra bien distinta es que no ofrecieran un concierto más que digno con algunos momentos bastante interesantes cortesía, sobre todo, de su baterista James Beveridge que, como su predecesor, tocó en su misma posición al borde de las tablas. Su sonido fue mejor que el de ZERUEL, pero al estar tan cerca del escenario no fue todo lo bueno que sí fue en otras partes de la sala según me comentaron posteriormente.
Como comentaba antes, centraron su descarga en cortes de “CHRISTFUCKER”, del cual han sacado una segunda versión con colaboraciones el año pasado, totalmente infumable para mí, que fueron desgranando a través de las iniciales “Possession” y “The Sixth Circle”, “Sadist” o el triplete formado por “...Where the Suffering Never Ends”, “Fall From Grace” y “The Crucifixion” que le sirvió para finiquitar sus casi tres cuartos de hora de actuación. Además, fueron los únicos que contaron con proyecciones en blanco y negro, cortesía de la pantalla trasera de la sala, para complementar su puesta en escena.

Por mucha intensidad que desplegaran Matt King y sus compañeros, que así fue llegando incluso Alexander Standfield a romper una cuerda de su bajo pasado el ecuador del concierto, su mezcla de Black Metal (Matt llevaba una camiseta de DARKTHRONE para disipar dudas sobre sus gustos), Hardcore y algo de Noise y Screamo no obtuvo del respetable la respuesta deseada. La gente apenas se movió de su sitio permaneciendo expectante o, simplemente, esperando que se fueran sucediendo más temas como “One Last Taste of Heaven”, “Burning Hand”, “Where Angels Come to Die” o “Devil Music”, todas ellas de su último EP homónimo publicado hace un par de años.
Por mucho que Matt se desgañitó, incluso lo hizo en un momento del concierto a pleno pulmón micrófono en mano despojado de su guitarra, la reacción del público hacia ellos no fue correspondida y tampoco “Heaven´s Gate”, la nueva “Ostraca Split” ni “Sacrificial Rites”, del compartido con Soft Kill, lograron mover a una audiencia cada vez más numerosa pero igualmente pasota con los tejanos. Quedó claro que para la mayor parte de los asistentes siguen siendo un grupo desconocido. Mi impresión es que sus composiciones mejoraron en directo respecto a la versión de estudio, pero, lo siento, no son para mí. Aún con todo, fueron despedidos con una considerable ovación.
DEAFHEAVEN

Ahora sí, con la Mon luciendo en todo su esplendor, aunque tuve la impresión de que con THE OCEAN estuvo aún más rebosante, comenzaron los preparativos para que DEAFHEAVEN desatara la locura. Aunque la batería de Daniel Tracy llevaba montada desde el inicio, el cambio se hizo un poco largo mientras se quitaba la anterior batería, ponían tres tarimas (hay que ver el juego que dieron…) y se hicieron las últimas comprobaciones de sonido hasta que todo estuvo listo, se apagaron las luces y empezó el griterío mientras “Incidental I” comenzó a sonar por los altavoces de la sala mientras los músicos aparecían en escena.
“Doberman” fue la primera representante de su flamante trabajo “Lonely People With Power”. La respuesta a este primer tema ya dejó patente que ha calado fuertemente entre sus seguidores y es un nuevo peldaño en la carrera de los americanos. La fe que el quinteto tiene depositada en él está fuera de toda duda y es por ello que lo están presentando casi en su totalidad en esta gira. Atrás quedó el “experimento” perpetrado en “Infinite Granite” y parece que han aplicado el dicho de rectificar es de sabios, volviendo a las composiciones que mejor y más les representan.

Con toda la banda enchufadísima desde el primer acorde, ese animal de escenario que es George Clarke se fue haciendo con todos y cada uno de los presentes nada más aparecer sobre las tablas. Bien es cierto que ya tenía comiendo de la mano al respetable antes de salir, pero creo que la evolución del vocalista como frontman ha sido espectacular. Ya me pareció una bestia parda cuando los vi por primera vez en 2012 abriendo para Russian Circles, pero ese aire de psicópata (entiéndase el calificativo) inmóvil agarrado al micro ha dado paso a una fiera que no para de moverse de lado a lado del escenario, increpa a las primeras filas mientras no para de saltar y animar a hacerlo logrando una comunión con el público tremenda. Era la tercera vez que le veía y, en mi opinión, su actuación me pareció la mejor ya que, por supuesto, su voz también estuvo a la altura de las circunstancias pese a lo complicado que es reproducir en vivo sus registros vocales.
Una cañera “Magnolia” dejó entrever que la dupla de guitarristas formada por Ian Waters, en sustitución de Shiv Mehra, y Kerry McCoy iba a ser muy protagonista tanto en los riffs más pesados como en las partes más melancólicas de las canciones.

Además, me gustó mucho lo animados que estuvieron, al igual que el bajista Chris Johnson, sin parar de moverse por el escenario y tomando la tarima central para acaparar todas las miradas a la mínima ocasión haciendo muy vistosa la actuación. Lástima que, desde la parte delantera en los primeros cortes, no se escucharan al volumen adecuado en la mezcla hecho que, afortunadamente, fue mejorando con el paso de los minutos. Eso sí, me sorprendió que el volumen no fuera excesivamente alto y, ya en la parte de atrás, incluso era innecesario usar tapones para evitar los molestos pitidos al día siguiente.
Aunque los temas de su último disco fueron los absolutos protagonistas, también tuvieron cabida canciones de discos pretéritos. La primera de ellas fue “Brought To The Water”, única representante de “New Bermuda”, que fue estupendamente recibida y testigo del primer gran momento de comunión entre público y banda al corear la sala el puente de esta. Seguidamente la extensa “Sunbather” nos transportó más de una década atrás dejando claro que este disco ha aguantado la prueba del paso del tiempo siendo uno de los pilares fundamentales del estilo. A estas alturas Clarke ya sudaba la gota gorda por el esfuerzo físico que estaba realizando, pero consiguió defenderla muy dignamente.

Ya no había vuelta atrás y la audiencia estaba entregada por completo a los de San Francisco por lo que incluso una “relajada” “The Garden Route” vino hasta bien para coger aire antes de que el vocalista presentara “Body Behaviour”, su tema favorito según comentó, invitando o, incluso ordenando, por vez primera (pero no última) que la gente se subiera al escenario para hacer stage diving. Fue la chispa que faltaba para hacer explotar a los más tímidos y unos cuantos le tomaron la palabra al vocalista de Florida.
No abandonaron “Lonely People With Power” y “Amethyst” volvió a traer la calma a nuestros oídos con sus evocadoras melodías, muy Shoegaze, sobre las que la desgarradora voz de George sobresalía hasta que la canción “explota” pasado su ecuador volviendo a relajarse en su parte final. Seguramente una buena forma de abandonar el escenario, cosa que hicieron, cuando apenas llevaban 55 minutos sobre las tablas mientras recibían una cerrada ovación y dejándome con el ceño fruncido.
Tras unos minutos para recobrar el aliento, volvieron a escena para interpretar “Incidental II”, posiblemente el tema que menos me gusta del último trabajo que unieron sin pausa con “Revelator” tal y como sucede en el disco sacándonos del letargo. En ella, y aprovechando que tiene una parte lenta, dividió Clarke con su mano la sala en dos para formar el consabido wall of death que, cuando la tralla del tema volvió, se consumó derivando en un gran pogo ante la mirada de satisfacción del vocalista. Hace lo que quiere con el público y todos encantados.
Llegábamos a la recta final del concierto, quisiéramos o no, de la mano de uno de los temas más icónicos de su cada vez más amplia discografía y que define por sí solo un estilo entero. ¿Alguien concibe una descarga de DEAFHEAVEN sin “Dream House”? Yo no y ellos, por supuesto, tampoco. De esta manera, y tras los agradecimientos a sus compañeros de gira para los que pidió un aplauso presentó “Winona”, el último tema de la noche, cuyo inicio fue coreado de nuevo por la sala y con el que se despidieron definitivamente tras algo más de hora y veinte minutos de concierto.

No negaré que uno o dos temas más hubieran redondeado aún más su soberbia actuación empañada, si acaso, por la mala ecualización inicial, pero, desde luego, el quinteto se dejó el alma en la Mon como, estoy seguro, pasó y pasará en el resto de las ciudades de su gira.
DEAFHEAVEN volvieron a demostrar en Madrid que, tras ese pequeño desliz con “Infinite Granite”, están de vuelta con su mejor versión y en un estado de forma absolutamente increíble. Tengo claro que sus detractores no se van a bajar del burro, pero que sus seguidores (en su mayor parte gente bastante joven por lo que pude comprobar) vayan en aumento, es siempre una buena señal de que algo estás haciendo bien. Sobre todo, cuando tu música no es precisamente de fácil digestión. Siguen siendo infalibles y recomendables en directo y eso no lo puede negar nadie.
Promotora: Primavera Tours.
Más sobre DEAFHEAVEN en su web oficial.






