Crónica y fotos de HITTEN y HAUNT en la sala Revi Live de Madrid (2 de octubre de 2026)
En España siempre hemos tenido cierto complejo de inferioridad en diversos temas respecto al extranjero y, obviamente, los grupos musicales tampoco escapan a esta creencia de que lo de fuera siempre es mejor que lo nuestro. Ciñéndonos al terreno musical, que es el que nos incumbe, no seré yo el que niegue que determinadas bandas patrias (antiguas y actuales) producen más sonrojo que orgullo pero, seguramente, si escudriñamos las escenas de algunos de los países de nuestro entorno descubriremos que también tienen ejemplos de los que avergonzarse. No tenemos la exclusividad ni mucho menos.
En lo que al Metal o al Rock (en cualquiera de sus vertientes) se refiere, creo que la calidad de los grupos españoles de unos años para acá (bastantes me atrevería a decir) cada vez es mayor, más allá de gustos personales, y se factura una música tan exportable a otros lugares como la que nos llega del extranjero. Cada vez son más las bandas que presentan sus trabajos fuera de nuestras fronteras y a las que se les reconoce su trabajo y buen hacer en estos lugares, incluso aunque no sean profetas en su tierra. Esto, sin duda, es algo de lo que alegrarse y, por qué no decirlo, sentirse orgulloso. Creo que HITTEN forma parte, sin duda, de ese club cada vez más amplio afortunadamente.
La banda murciana el año pasado se fue a hacer “las Américas” por primera vez acompañando a sus colegas de HAUNT (con los que parece que han creado un vínculo personal, además de profesional, muy sólido) en una gira de veinte fechas y, para dar carpetazo al ciclo de su último disco “While Passion Last”, tras tres años exprimiéndolo, este otoño se cambiaban las tornas siendo los americanos los que acompañarían a la banda murciana en las cuatro fechas españolas (finalmente Barcelona se quedó fuera por culpa del mal tiempo) y las restantes en Europa. Bonito gesto porque creo que forman un paquete atractivo para cualquier seguidor del Heavy Metal y/o el Hard´n´Heavy.
Sin embargo, cuando restaba un cuarto de hora para el arranque teórico de la velada (que se demoró, por alguna razón que desconozco, quince minutos) el aspecto de la sala dejaba mucho que desear y tan sólo una veintena de personas estábamos allí reunidos. Esta paupérrima asistencia hubiera deslucido en cualquier recinto, pero las dimensiones de la Revi hacían que la sensación de desolación fuera todavía mayor, aunque algunos asistentes más se dieran cita minutos antes de que los californianos aparecieran sobre las tablas al ritmo de “Mercenaries”, corte que abría “Windows Of Your Heart” y en la que Trevor ya pidió que diéramos palmas obteniendo una más que tímida respuesta de los allí reunidos.
HAUNT, un buen show que se torció

Ya había visto a HAUNT en directo cuando vinieron con Seven Sisters hace algo más de un lustro, pero hacerlo en la “sala” Entre Darts es como no haberlos visto porque es imposible disfrutar de un concierto en semejante lugar y mucho menos si está abarrotado como fue el caso aquella noche. Sigo pensando que los de Fresno son un grupo correcto en estudio y ya. De su palo creo que hay grupos mucho mejores actualmente y ser tan enormemente prolíficos (en 2020 llegaron a editar tres discos en un año, lo nunca visto) creo que les penaliza ya que la calidad no va de la mano de la cantidad. Sin embargo, las condiciones que ofrece la Revi, en lo que a escenario, sonido y luces se refiere, hizo que la primera parte de su actuación en la que desgranaron cortes como “It's In My Hands”, “Hearts On Fire”, cuyo estribillo nos pidió corear Trevor, “Fight The Good Fight” o “Sea of Dreams” me convenciera más de lo esperado y me gustara mucho.

No es que el líder de HAUNT me parezca el frontman definitivo pero, sin demasiados alardes, resultó bastante vistoso subiéndose a la mínima oportunidad a la máquina de humo que hizo de tarima improvisada o arengando a los presentes. Así mismo estuvo mucho más dicharachero de lo esperado dirigiéndose a nosotros entre temas ya fuera para alegrarse de volver a España tras seis años de ausencia, pedirnos mover el culo antes de “Flashback” o agradecer a sus compañeros de HITTEN que les hubieran traído para esta gira mientras les aplaudíamos tímidamente.

Aunque HAUNT es su criatura, Trevor William Church ha sabido rodearse de unos músicos competentes en directo donde destacaría la energía del bajista Sam Harman, también encargado del apoyo a los coros, y del recién llegado Fili Bibiano de los excelsos FORTRESS que, como curiosidad, grabó el “A Prelude To Sorrow” de los dioses Witherfall, lo que deja clara su calidad a las seis cuerdas como demostró esta noche. El cuarteto estaba sonando realmente bien y todo parecía apuntar a que mejoraría mi opinión sobre ellos, al menos en directo. Pero a veces las cosas se tuercen y eso fue lo que le pasó desgraciadamente a HAUNT.

Un contratiempo que condicionó el concierto
Hacía el final de “Mind Freeze” Trevor dejó de tocar la guitarra y sacó el micrófono de su pie cantando el final de esta sin tocar un acorde. La razón fue que había roto una cuerda y, atención, se había embarcado en esta gira sólo con una guitarra por lo que la dejó al lado de la batería y se dispuso a ejercer de frontman únicamente ante el estupor de todos. Se lo tomó con filosofía y cierto humor, lo cual está muy bien y les honra, intentando salir del paso y acabar su repertorio pero, en mi opinión, a partir de aquí mi percepción de la descarga cambió radicalmente y no logro entender por qué no cambió la cuerda alguien o, incluso, que le dejaran una guitarra ya que las canciones restantes perdieron mucha de su fuerza y, durante los solos, lógicamente, sonaban “vacías” sin la parte de la guitarra rítmica. Una pena.

Para colmo aquí sí que evidencié que, sin su instrumento, al líder de HAUNT ejercer de frontman se le hizo más cuesta arriba y en no pocos momentos de “Windows of Your Heart”, la nueva “Setting Curse”, del disco homónimo que salía ese mismo día a la venta, o la coreada por todos, puño en alto, “Burst Into Flame” de su explosivo debut, que puso el punto final a sus 50 minutos de actuación, el vocalista no sabía muy bien qué hacer y se movía errático y algo cabizbajo por las tablas. Además, creo que esta inesperada circunstancia les hizo quitar algún tema del repertorio porque estoy casi seguro de que “Soaring Through The Ages” no sonó.

Una pena porque ya digo que hasta ese desafortunado incidente me estaban gustando mucho y aún sigo intentando entender cómo una banda profesional que cruza el charco para una gira europea de 17 conciertos queda “vendida” en mitad de su actuación por un infortunio, que a cualquiera le puede pasar, sin ser capaces de remediarlo. Creo que las grandes bandas se crecen en estos momentos adversos (lo he visto en más de una ocasión) y HAUNT, o más bien su líder, me dio la impresión de que se desinfló un poco desluciendo el tramo final de la descarga empeorando desgraciadamente mi percepción de esta. Espero que la suerte los acompañe en el resto de las fechas de su gira y puedan desplegar todo su potencial, pero en Madrid la sensación que me dejaron fue agridulce.

HITTEN sale a por todas
Al igual que a los californianos, ya había tenido la oportunidad de ver a HITTEN anteriormente. Fue hace bastante tiempo y me apetecía comprobar en primera persona todos los piropos y parabienes que sus directos cosechaban allá donde tocan desde que editaron su última entrega, “While Passion Last”, hace ahora casi tres años.

Ya lo adelanto, y lo siento en el alma por sus compañeros de gira, pero fue sonar el primer minuto del corte que da título a su quinto disco tras su correspondiente intro, “Prelude to Passion”, (cuya parte final interpretaron en vivo) y olvidarme por completo de quién había tocado antes. Salieron a por todas desde el primer acorde, con una seguridad aplastante en lo que hacen y dando muestras de lo rodados que están tras todos los conciertos dados, dentro y fuera de nuestras fronteras, en estos últimos años.

No es que la sala estuviese llena, ni mucho menos, pero por lo menos no mostraba el desolador aspecto que al inicio de sus predecesores y, finalmente, calcularía a ojo que algo más de cien personas asistimos al último concierto de los murcianos en la capital antes de que den forma a su próximo disco y dejen atrás el que, hasta el momento, ha sido su mayor hito y tantas cosas buenas les ha traído. Hay gente a la que “While Passion Last” no les has terminado de convencer y lo consideran peor que otros discos pretéritos del quinteto pero, sin lugar a duda, es este trabajo el que les ha abierto nuevas puertas y ha llevado a la banda a otro nivel en muchos aspectos. Para gustos los colores, como se suele decir, pero me dio la impresión de que los cuatro cortes que de él interpretaron esta noche fueron tanto o mejor recibidos que los antiguos.

Y es que el corte “While Passion Last”, con el que arrancaron la actuación propiamente dicha como comentaba antes, me parece acertadísimo como carta de presentación e inicio para un concierto al que sólo le puedo poner una pega, y no menor en mi opinión, la duración. Es algo de lo que me quejo amargamente en la mayor parte de las crónicas que hago pero no puedo aceptar, sin al menos reseñarlo, que un cabeza de cartel que tiene cinco discos (me da igual español que foráneo) y no toca Metal Extremo, que estos tienen otro rasero, a duras penas llegue a los 75 minutos de actuación contando intro, parones y solos de guitarra. Ni la edad lo considero un eximente, hay señores septuagenarios que tocan casi dos horas o incluso las sobrepasan, pero es que ellos encima son jóvenes con lo que más me cuesta entender por qué se suman a esa lacra que nos persigue de la “racanería”, en lo que a duración se refiere, en los conciertos de un tiempo a esta parte. Los que llevamos mucho tiempo yendo a bolos sabemos que antes no pasaba o, al menos, no era lo habitual como sí lo es ahora. Hecha la queja de siempre, pasemos a comentar lo que dio de sí la gran descarga de un grupo que nada tiene que envidiar a otros coetáneos del estilo.

La primera parte del concierto se caracterizó por la alternancia entre los temas de sus dos últimos trabajos. De este modo la vacilona “Mr. Know It All” y la cañera “Blood From Stone”, con las guitarras echando humo, dieron paso a “Meant To Be Mean”, que bajó algo las revoluciones pero que tiene un estribillo realmente adictivo, y a “Hard Intentions (Secret Dancer)”, con esas guitarras dobladas marca de la casa que tan bien les quedan. Tenían el público entregado y no es para menos porque su directo es demoledor y recuerda a las mejores bandas ochenteras del estilo. ¿Clichés? Todos los habidos y por haber de esos que hemos visto en vídeos de las bandas del estilo pero me resultaron totalmente creíbles y naturales. Se les veía disfrutar encima del escenario y esa es la mejor receta para que los que estamos debajo también lo hagamos.

Una puesta en escena cuidada al detalle
Más allá de la puesta en escena visual que, si no me equivoco, esa noche constó de dos paneles laterales con la portada del último disco, además del telón con el nombre del grupo detrás de la batería de Willy Medina (a la que le sobraron, en mi opinión, esas hojas que tenía colgadas) y los dos cañones de humo a ambos lados del escenario con el nombre del grupo en luces rojas, que también usaron HAUNT, se nota que tienen trabajado el tema de los tiempos y las pausas para que el ritmo de la actuación no decayera en ningún momento. También es de agradecer, aunque personalmente es algo a lo que cada vez doy menos importancia (aunque la pueda tener), que también cuiden su ropa de escena ya que, dado que su propuesta actual bebe de unas fuentes bastante concretas, es algo que refuerza el impacto visual que transmiten y que te retrotrae a los gloriosos ochenta. Todo está cuidado con esmero para ofrecer una gran descarga.

Por supuesto, lo dicho en el párrafo anterior no valdría para nada sin la energía, actitud, entrega y buen hacer de cada uno de los miembros del quinteto murciano. Aquí, sin querer desmerecer en absoluto a la base rítmica formada por Willy, ataviado con un sombrero para la ocasión, y Mr C. (Horacio Rodríguez), con una cazadora dorada imposible, que cumplieron con rotunda solvencia su papel pero que estuvieron más en segundo plano (uno por razones obvias y el otro porque permaneció bastante más estático que sus compañeros), hay que hablar, irremediablemente, del dúo formado por Johnny Lorca y Dani Meseguer. Sólo puedo quitarme el sombrero ante la lección, no sólo instrumental, que también, sino de actitud sobre el escenario que hace creíbles todos esos clichés de los que hablaba antes, luciéndose en cada solo, subiéndose a los cañones de humo sin descanso, cambiando sus posiciones y apoyando con buenos coros a la voz de Alex. Hacía tiempo que una dupla de guitarristas no me gustaba tanto en escena.

Por último tenemos a Alex Panza, al que sólo puedo alabar también porque creo que es tan buen vocalista como frontman. No sólo clavó sus registros sino que, además, supo aportar dinamismo junto a sus compañeros en todo momento. Estuvo comunicativo, pero sin cansar, jugando a la perfección con los tiempos para que el ritmo siempre fuera el adecuado y derrochó carisma durante todo el concierto. Creo que su fichaje en 2017 fue todo un acierto y una de las razones por las que HITTEN han subido en calidad tanto en estudio como en directo. Su Hard´n´Heavy necesita un frontman a la altura y creo que el italiano lo está, con creces.

Un repaso a toda su trayectoria
Volviendo a las canciones, el ecuador del concierto vino marcado por el tema más nuevo que tienen los murcianos seguido por el más antiguo que sonó esta noche y que, realmente, no esperaba. “Synthetic Paradise” salió como sencillo el año pasado y forma parte, como comentó Alex en su presentación, de un compartido con HAUNT por lo que veían muy apropiado tocarlo esa noche mientras nos recordaba que lo tenían en el puesto de merchandise. Por su parte “Ladykiller” fue rescatada de su primer disco, “First Strike With The Devil”, para alegría de sus seguidores más antiguos y la verdad es que ganó enteros en la garganta del italiano. Esta parte del concierto fue como una especie de cara y cruz de esa misma moneda llamada HITTEN donde pudimos ver de dónde vienen y a dónde se dirigen, así como la clara evolución que ha sufrido la banda a lo largo del tiempo.

“Flight To Freedom” fue su primera incursión en “Twist of Fate”, pero no la última ya que la que le da título también fue interpretada justo después de la balada “Something To Hide”, que demostró lo bien que se desenvuelven también en esos derroteros más calmados derrochando el vocalista sentimiento en su interpretación. Ahondaron en “Triumph & Tragedy” un poco más con la variada “Eyes Never Lie”, que fue presentada por Johnny, y que les quedó realmente bien a la que unieron sin pausa con “Hold Up The Night”, el último tema que sonó de “While Passion Last” esa noche. Sin pausa, se quedaron tocando únicamente en el escenario la base rítmica mientras Alex descansaba unos instantes y Dani y Johnny bajaban al foso para hacer una especie de duelo de guitarras que han bautizado como “The Twin´s Solo”. Más allá de la sorpresa del respetable de verlos en medio de la pista lo vi un poco innecesario, pero quedó simpático el gesto y fue un nuevo momento de lucimiento de los dos guitarristas.

Un bis para cerrar la noche
Johnny volvió a acaparar el protagonismo en la recta final al ser el encargado de presentar “In The Heat Of The Night”, para lo que nos pidió hacerle caso y repetir el título del tema varias veces hasta que, finalmente, arrancaron con ella poniendo la sala patas arriba ya que es una de sus mejores canciones o, al menos, de las más queridas por su público.

Tras ella abandonaron el escenario mientras eran ovacionados por el respetable pareciendo que el concierto había llegado a su fin cuando no llevaban ni 70 minutos tocando. Sin embargo, el quinteto volvió a aparecer sobre las tablas para ofrecer “Unchain The Night” a modo de bis finiquitando de este modo una velada muy disfrutable a la que le hubiera venido genial algún tema más del tipo “On The Run”, “Ride Out The Storm” o “Built To Rock” para redondearla y alargarla un poquito.

De cualquier manera, es innegable la calidad de los murcianos y el tremendo directo que, una vez más, demostraron tener. Veremos qué les depara su próximo trabajo, para el que ya tienen, al parecer, bastantes ideas y que abordarán al volver de esta gira europea. También me intriga la dirección que tomarán, puesto que han comentado en entrevistas que quieren seguir evolucionando, en su próximo trabajo discográfico, pero para eso habrá que esperar al año que viene. Por el momento, que les vaya genial en su periplo europeo y disfruten de lo conseguido a base de trabajo y esfuerzo, que no es poco.
Crónica: David Ortego
Fotos: Jorge Riquelme
Promotora: Madness Live!














