Crítica de LIQUID GRAVEYARD - By Nature So Perverse

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En la escena de Birmingham a finales de los ochenta y principios de los noventa, el epicentro europeo del Metal Extremo se concentraba entre los grupos que partiendo del Punk y el Crust evolucionaron al Grind y los que partiendo del Thrash evolucionaron hacia el Death. Al final ambas cosas se acabaron por fusionar dando pie a una escuela bastante fructífera aunque efímera, salvo por los que continuaron como adalides de los distintos géneros. En medio de esa escena surgió CANCER de John Walker, como alternativa a BENEDICTION. Con dos discos míticos como “To The Gory End” y “Death Shall Rise”, la banda se acabó diluyendo a mediados de los noventa. Al mismo tiempo, las apetencias del grupo variaban hacia otros derroteros. A mediados del nuevo milenio Walker hizo resurgir a CANCER de las cenizas (hasta los pudimos ver en España como teloneros de NAPALM DEATH), con un “Spirit In Flames” que era agua de borrajas y que supuso el final de la banda. Pero a la vez surgió LIQUID GRAVEYARD, cuyo tercer trabajo, “By Nature So Perverse” es la causa de estas líneas.

John Walker unió inquietudes musicales, al mismo tiempo que sentimentales con su esposa española Raquel de ABYFS y daban lugar a LIQUID GRAVEYARD. Su debut “On Evil Days” hace ya siete años mostraba una banda difícil de clasificar. Tenía un sonido extremo, pero pasajes clasicistas y Raquel utilizaba un tono operístico unas veces y limpio otras más que gutural. Esto dio lugar a un trabajo extraño que recogía la influencia de la última etapa de CANCER, de las bandas a lo “bella-bestia” con THEATRE OF TRAGEDY a la cabeza y un toque Dark-Death a lo ATROCITY evolucionado. Aquel trabajo tuvo continuidad con “The Fifth Time I Died” hace un lustro. No lo llegué a catar en su momento. Cuando puse el nuevo disco “By Nature So Perverse” en el reproductor, sin referencias, tuve que mirar varias veces el nombre del grupo para ser consciente de que lo que escuchaba seguía siendo LIQUID GRAVEYARD.

O bien me he perdido algo o este es otro grupo distinto. Lo primero es que en su formación John Walker y Raquel comparten protagonismo con dos británicos de pedigrí. Sane Embury de NAPALM DEATH (aunque su labor como bajista de la banda va a ser suplida por el madrileño Daniel Maganto de ETERNAL STORM) y Nicholas Baker, el mercenario de la batería al que algunos recordarán en CRADLE OF FILTH, DIMMU BORGIR y BRUJERÍA.

Con esta premisa uno podría ya pensar que el sonido del grupo (recogido en los madrileños estudios Sadman de Carlos Santos) ha mutado hacia algo más contundente. Pero cuando suena “By Nature So Perverse” las sospechas se confirman. Han desaparecido los experimentos y la voz de Raquel es totalmente gutural, apoyada por su marido en coros y alguna estrofa con carácter puntual. Por cierto, tremenda la voz conseguida. Y los propios riffs y estructuras de los temas recuperan el sonido groovie y Death de CANCER (ni siquiera los devaneos Death ‘n’ Roll del último trabajo) con algún toquecillo más Grind en algún momento.

El resultado es como tener delante a otra banda. Casi podría decirse que una reencarnación de CANCER en espíritu, con el nombre de LIQUID GRAVEYARD en forma, aunque sólo se aprecie algún eco aislado de oscuridad no sanguinaria en “The Opportunist”, en la que la estructura deja espacio para un pasaje de punteos atmosféricos y voces habladas por parte de Raquel. El resto es todo afinación en el subsuelo, ritmos cabeceantes y voces guturales de todo tipo. Además, y unas líneas de bajo muy llamativas, pues Shane Embury aporta algo más que las mismas líneas de guitarra una octava por debajo. La labor de Baker por su parte es algo más discreta detrás de los parches.

Desde la apertura al más puro estilo BENEDICTION / BOLT THROWER “Opengrinder” y hasta el cierre de “Outrophy”, uno de los momentos más pesados y oscuros, tenemos delante un puñado de cortes de puro Death Metal de vieja escuela. No dice nada nuevo o diferente, pero se lleva a cabo con convicción y frescura. Se nota que la evolución de LIQUID GRAVEYARD no es forzada sino que es lo que la banda quería hacer.

El disco combina temas más extensos y elaborados con otros más rápidos o directos. A mí particularmente me gustan más los veloces. Dan mucho juego con su duración controlada, como es el caso de “Mother Hate”, corte brutalmente adictivo de inspiración Grind; el más groovie “Mechanism” o el pegadizo “All Bile All Vile”, con una estructura y unos ritmos muy Thrash. Ahí el apoyo de John Walker a la voz es mayor y se aprecia en la tonalidad de las voces. Los temas más extensos por su parte tienen un esqueleto más dinámico y detallista, como el ya citado “The Opportunist” o “Influence Corrupt”, que recuerda a CARCASS en su etapa media. Más adelante suena “Sour Conspiracy”, corte más pausado y atmosférico inicialmente, que se torna en un pesado ataque de Doom Death para acabar nuevamente de manera etérea.

No estamos ante una pieza esencial, ni ante un disco rompedor, pero “By Nature So Perverse” es un trabajo interesante y adictivo, bien hecho y con buenos resultados. LIQUID GRAVEYARD ha mutado y ha encontrado en el bagaje pasado de John Walker la horma de su zapato. Este disco a principios de los noventa y con el sello Earache en una esquina nos parecería hasta normal. Eso dice mucho del espíritu reproducido aquí. Para los fans del Metal muerto, un trabajo a tener en cuenta.

Raúl Ureña

 

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