Crónica y fotos de la segunda jornada del festival portugués de Metal Extremo
- Crónica de la primera jornada de SWR Barroselas Metalfest 2026: GRUESOME, PRIMITIVE MAN, VENEFIXION, BALMOG y más descargas extremas
- Tercera jornada: BULLDOZER, MORTIFERUM y THE OMINOUS CIRCLE ganan la partida a unos aburridos BEHERIT en SWR Barroselas 2026
Después del concurso de conocimientos metaleros programado por la mañana (al cuál no asistí, pero entiendo que se llevó a cabo) arrancaba la segunda jornada gorda de conciertos de SWR Barroselas Metalfest. Las horas de asueto habían eliminado el alcohol de los más pesados stagedivers y crowdsurfers lusitanos, insufribles a partir de determinada hora de la tarde, pero fue un remedio temporal.
Por desgracia, no tardaron mucho en volver. Así, a la tercera cerveza, el bucle de personas subiendo al escenario y arrojándose al público se había reiniciado ya el viernes. Y además, siempre son las mismas. Un abuso que acaba por descentrar al espectador y a las propias bandas, y que para bien o para mal (en mi opinión, para mal) son una de las señas de identidad de este festival.
Este 1 de mayo de 2026 nos dejó para el recuerdo el abuso de velocidad y simpatía de EXHUMED, el buen hacer veterano de PENTACLE y la devoción del público con DARVAZA, probablemente una de las bandas más deseadas de todo el festival, así como la confirmación del nivel de CENTURY en la escena del Heavy clásico.
VENTR
Más Black Metal portugués es lo que ofreció VENTR. Dentro del espectro amplio del estilo, su manera de afrontarlo era con un enfoque nórdico, crudo y blasfemo. Cuero, pinchos y un poco de corpse paint para dar la descarga más salvaje posible. Todo bien sobre el papel, pero parece que les sobrepasó la realidad del momento de salir ante Barroselas.

Los problemas de sonido les hicieron parar por completo, habiendo interpretado para entonces solo el tema “…Of Sinister Essence”, y cortaron toda la emoción negativa, en el buen sentido, para acabar siendo negativa de verdad, contraproducente, para darle continuidad y enganchar al público.

El motivo fue la guitarra de Diogo, que dejó de sonar tras los primeros acordes, teniendo que salir de escena para buscar la solución. Aún así el resto de VENTR no paró, interpretando esta primera canción por completo. ¿El fallo fue casual? Bueno, es posible, pero a pesar de que los temas eran buenos, se les notó con una cierta inexperiencia a la hora de enfrentarse a la audiencia, como algo faltos de soltura. Quizá esa inexperiencia también les llevó a ese fallo.

Trataron de remontar y reconectar con “Our Altar of Murderous Fanaticism”, pero las actuaciones en Barroselas son tan cortas que, perder un tema por completo, limita mucho tus opciones de salir airoso.

Con un álbum y un EP a sus espaldas, aún tienen mucho camino por recorrer y mejorar, no en estudio, porque el material es decente, si no en vivo. Tampoco me convenció el batería, que a veces parecía ir en un tempo raro, por debajo de lo que parece que pedía la canción y aparentemente desacoplado del resto de la banda. Pecados de juventud los de VENTR, que seguro arreglarán.
PESTIFER
Desde Oporto nos cayó encima el sonido frenético de PESTIFER, un Death Metal a toda pastilla con unos riffs que recordó a los mejores tiempos de los reyes del Death Metal de Polonia, VADER, en su esencia más pura… aunque algo más maliciosos. Incluso desde “Blood Birds Of Prey” quedó claro que hasta la voz de Pedro Silva guarda parecido con la de Peter.

Siguieron con “Incumbent Blasphemies”, también de su segundo disco “Ravaging Fury”, que justo cumplía un año desde su lanzamiento en esta edición del SWR, para saltar atrás y recuperar en “Dark Dimensions” material de su primer trabajo del 2017: “Execration Diatribes”.

La verdad es que son muchos años entre disco y disco, pero la verdad es que la uniformidad de estilo se percibió de modo total: PESTIFER no es una banda de la que vayas a esperar un cambio profundo, aunque pasen ocho años entre sus grabaciones.

Con las tablas bañadas por el rojo sangre, el color predilecto y clásico para la iluminación de ambos escenarios en Barroselas, PESTIFER dio una lección furiosa de Death Metal a cuchillo, sin medios tiempos ni pasajes lentos, salvo en “Awaken By Death”, con su amplio desarrollo instrumental durante los primeros compases de la canción. Para ello hace falta un batería sobrado como demostró ser Diogo Pereira, una banda que sabe darle el ritmo y la intensidad adecuada a este tipo de canciones…

Quizá como pega diría que los solos de guitarra sí me resultaron más flojos en algunas canciones (no así en “Enslavement Of God”, donde más brilló este apartado) pero también en este apartado con fuerte inspiración de los polacos. Los fans de grandes clásicos como “Black To The Blind” o “Litany”, pero desconocedores de PESTIFIER, gozamos como puercos hemófagos en un lodazal de sangre.
WORKS OF THE FLESH
Hay una serie de perfiles que se repiten, a lo largo de las ediciones, en SWR Barroselas Metal Fest, igual que en cualquier otro festival. Este es uno de esos casos: banda de alta influencia Punk, Crust, Hardcore en una mezcla perfecta con el Death Metal. Si en la pasada edición tuvimos a los suecos INDUSTRIAL PUKE representando esa sonoridad, este año ese nicho lo cubrían los belgas WORKS OF THE FLESH.

Y su concierto supuso un soplo de aire fresco, seguramente por no ser el estilo que sigo habitualmente. Encontrarte un grupo dándolo todo, con este sonido, energiza a cualquiera. Más allá del sonido motosierra de las guitarras de Timmy De Beukeleer y Pieter Van de Putte, el peso en los de Amberes lo toma sobre todo el cantante Tim De Meyer.

Enfundado en su gorra, y moviéndose adelante y atrás, sobreexcitado ante su propia música y el nivel de agitación que su banda estaba creando en la audiencia, el tipo se lo pasó en grande.

“Esta es una canción de mosh” o “esta es una canción para bailar” eran sus breves presentaciones de los temas, tan breves como las propias canciones, todas en el entorno de los dos minutos, seña habitual de este crossover del Metal Extremo.

Por cierto, allí nos indicaron que Johan Antonissen, bajista del grupo, celebraba su 25 aniversario de casado y que había conocido a su esposa en aquella edición del festival, dedicándole una canción a su esposa Ana. Lo que une SWR Barroselas, que no lo separe el hombre.

Con la supuración constante proveniente de los amplificadores, nos fuimos contentos esa textura arenosa y crujiente de la pedalera Boss HM2 con todos los ecualizadores al 10, cual ENTOMBED de toda la vida pasado por el filtro de DISCHARGE.
RAPTORE
Desde Buenos Aires y Barcelona aterrizaba el grupo de Heavy-Speed Metal RAPTORE en tierras de Lusitania, con unas formas y estética muy alejadas de la esencia de un festival como SWR. Sin embargo, entre la audiencia no solo hay gusto por el Metal Extremo, si no que se saben apreciar (o cuanto menos respetar) otras formas más melódicas y tradicionales, del tronco común de esta hermandad musical tan amplia.

Así, unas doscientas personas en la carpa y unos veinte entusiastas en las primeras filas recibieron con calidez al grupo. RAPTORE montó un espectáculo importante, en el que destacaron las pintas, bien cuidadas (peinados, botas, ropajes napoleónicos) y con ese carácter interpretativo con una gota de arrogancia propia de las viejas rockstar, a pesar de su juventud.

En realidad, en RAPTORE el único argentino es el chillón y algo asfixiado Nico Cattoni, al que sobre todo al inicio del concierto le costó salir con la voz al nivel exigible, pero pudo enderezar el tema a partir del tercer o cuarto tema, pero siempre al límite. El resto de músicos de la banda pertenecen a la escena del Heavy catalán, con miembros de LOANSHARK o SAVAGED a la guitarra, bajo y batería. Desde el primer instante con “Prisioner Of The Dark” y “Abbadon” ya dio cuenta de su talento solista Jamie Killhead, una especie de discípulo de Joe Stump, Malmsteen o cualquier guitarrista del estilo.

La velocidad subió unas revoluciones adicionales en “Phoenix”, en el que los coros, especialmente por parte del bajista Christian Blade, dotaron de más mala hostia al resultado final, o “Devil Ascends”. Sus melodías y estructuras me pudieron recordar los tiempos de juventud de EXCITER o ACCEPT, o los presentes de los ENFORCER o SKULL FIST de turno… de unos beben, y a otros quieren alcanzar en esta carrera por el revival bajo la bandera del buen gusto, como con “Demons Lust”, probablemente el tema que mejor encarnaba el espíritu de la banda.

El cierre con “Death”, otro tema también muy movido y que anticipaba lo que venía después con la bestialidad de PENTACLE. Buena suerte en el futuro, RAPTORE, esperemos que para la próxima con un público más próximo a la propuesta hispanoargentina.
PENTACLE
Lo que salió en los primeros años 90 de Países Bajos no tiene nombre: referencias totales como ASPHYX, PESTILENCE, THANATOS, SOULBURN, GOREFEST, OCCULT, GOD DETHRONED… una escena poderosa aunque endogámica y pequeña (por la extensión del propio país) que parió un conjunto de bandas a cada cuál mejor.

A este grupo de destacados habría que añadir a PENTACLE, un clásico del Death Metal europeo, quizá de segunda fila comparado con otros nombres de nuestro continente, pero con complejo absolutamente nulo, de ningún tipo. Por su carácter o por su calidad, se nota que Wannes Gubbels y Mike Verhoeven (una especie de candidato a Santa Claus a estas alturas de la vida) creen sobradamente en su manera de entender y hacer el ruido, y así lo transmiten a sus audiencias desde 1989. La de Barroselas se vio ávida de retroalimentar al grupo, demostrando pasión por este producto maléfico de la vieja escuela que tanto placer proporciona.

Este par de veteranos adoradores de las raíces puras del género dejaron claro que bandas como BATHORY y CELTIC FROST son referencias importantes para su sonido, destilaron un brebaje musical perfecto para injerir previo a una invocación: me emponzoñé a gusto del sonido pútrido y pasado de PENTACLE. Dejándome llevar por su vieja receta, algo me abrazó con fuerza desde el escenario principal: la esencia del mal encerrada en el pentagrama, tanto el musical como el mágico que la formación representa.
Junto a estos dos curtidos, como segundo guitarra estaba otro Verhoeven, Alex, que es hermano de sangre (pero también de Metal) de Mike, y Jan Verdonk a la batería, las más recientes incorporaciones al interior del círculo de invocación de PENTAGRAM. Y vaya que si se entienden los hermanos, menudo dueto de guitarras tiene ahora el grupo, que si además le sumas un percusionista bien preparado… todo va rodado. Una máquina de muerte muy bien engrasada la de estos “jovenzuelos” del Death holandés.

Obligado a cambiar su micrófono por una avería durante el show, un agradecido Gubbels nos recordaba lo escasas que son sus apariciones en vivo: “Nunca hemos estado en Portugal, queremos daros las gracias a todos los involucrados en el festival: encargados de la comida, merch, sonido, luces… esta es para vosotros, una nueva…’ Touched By The Nothingness’”, canción de su último compartido con los italianos DEATHFUCKER (que tuvimos en Madrid en la Feria Del Disco de Metal Extremo de Madrid en 2024 con CANCER). De ese último split también cayó “Our Second Coming… In Wrath”, pero evidentemente no olvidaron clásicos como “Adoring An Endless Dawn”, “…Rides The Moonstorm” o “Awaiting The Blast Of Death”.

PENTACLE estuvo a la altura de su leyenda, aunque sea puramente underground, en el mundo del Death Metal, ofreciendo un concierto de libro y salvaje. Y por cierto, también con el control justo, porque si Gubbels demostró ser un animal líder desde su bajo y voz, se denotó que tenía muy poca precisión en la vocalización, priorizando la brutalidad por encima de seguir las estrofas al pie de la letra.
Claramente, PENTACLE defendió el pabellón neerlandés de maravilla: un motivo más para hacerme con “Streams Of Ancient Wisdom”, el libro publicado sobre esta escena y que tengo pendiente de leer. De lo mejor de esta jornada.
ALUK TODOLO
¿Os sabéis el chiste de cuántos franceses hacen falta para encender una bombilla? Tres: un bajista, un guitarrista y un batería, siempre que sean ALUK TODOLO. Esta formación francesa, bajo la luz de una única bombilla, nos trajo una música instrumental pesada y oscura, demostrando además en Barroselas que ambos adjetivos se les pueden aplicar sin miramientos.

Por un lado, pesada: estos guerreros del IKEA fueron capaces de absorber nuestras miradas en un concierto que resultó, mentalmente, el doble de largo que sus minutos reales sobre el escenario. Esto viene por la densidad de su sonido, seguro. Y por otro, oscura, también debido a lo denso de sus composiciones, pero especialmente por la propuesta minimalista bajo una única luminaria.

Este minimalismo me hace pensar si intentan que no les veamos, reflejando que ellos son secundarios respecto a las canciones, como si lo único valioso fuera la música y ellos no pintaran nada… o quizá que nosotros no merecíamos verlo más que en penumbra. Un concierto, en lo visual, realmente extraño.

Para aquellos que gustamos de formaciones de Doom Metal instrumental como los extintos BASALTO, por ejemplo, pues la verdad es que lo de ALUK TODOLO se llegaba a disfrutar, a pesar de ser mucho más diluidos y repetitivos en su propuesta. Costó llegar a detectar y disfrutar los pequeños matices de cada composición, pero una vez nos enganchamos a sus repeticiones, pudimos saber que había mucho más bajo la superficie: los cambios de intensidad con crescendos alteraban el supuesto sopor al que nos inducían.
Así, entrando y saliendo del trance, jugaron con nosotros como quisieron, y se fueron como vinieron: sin decir ni una palabra, y con una bombilla solitaria que lo dominó todo, como si fuera un astro solar moribundo.
DARVAZA
Desde luego, si había una banda de esta segunda jornada realmente deseada por el público, esa era DARVAZA. Un gran poder de convocatoria el suyo, todos congregados minutos antes delante del escenario principal para que nos dieran un poco de dosis, cual turba yonki esperando la apertura del metabús: queríamos Black Metal despiadado y nos lo dieron aderezado por muñequeras de pinchos, cuero y corpsepaint para parar un tren.
Un ataque frontal, con una energía avasalladora, que comenzó con “Holy Blood”, y se mantuvo hasta el final, bañado por una luz roja impertérrita y el repugnante revoloteo de moscas que se escuchaba en las pausas entre cada interpretación.
DARVAZA acabó pasando por “This Hungry Triumphant Darkness”, “Blood Of No-One” o “Mother Of Harlots”, temas inhóspitos pero no faltos de melodías ennegrecidas y quejumbrosas, con un toque de majestuosidad decadente.
El desasosiego de los insectos voladores, que recordaba a cadáveres en descomposición, acompañó al combo italonoruego. Los movimientos por el escenario de sus guitarristas y una sensación desafiante de todos sus miembros (especialmente Wraath con sus escupitajos al aire y su envergadura) hicieron que DARVAZA alzara el cáliz del triunfo en un memorable concierto de Black Metal.
DARVAZA convenció, quedando a la altura de las altas expectativas que ellos mismos habían generado y que el público lusitano había depositado en su presencia en el festival.
CENTURY
Si INDIAN NIGHMARE había puesto el acento más próximo al Metal tradicional el primer día, lo de CENTURY ya era dar en el clavo del Heavy tradicional por excelencia en la segunda jornada. Totalmente desacompasados y fuera de juego respecto a lo que implica meter ruido del bueno, los suecos se mostraron como una formación con una clase espectacular, que maneja de maravilla las melodías y los ganchos, ofreciendo al público de Barroselas uno de esos respiros.

Tras una introducción más propia de un videojuego de Nintendo, CENTURY encadenó “Sacrifice” y “Children Of The Past” de su último trabajo, para volver acto seguido ni más ni menos que hasta su primera demo en el temazo “Neon Warrior”. De algún modo la tendrán fresca, aunque hayan pasado seis años de su lanzamiento, dado que recientemente han publicado una recopilación que la incluía.

El futuro de CENTURY es glorioso, viendo lo visto en esta noche: letras de fantasía, temas construidos con una soltura y gracia raramente vistas, un desempeño en directo magnífico, una voz bonita y sencilla… ni un pero. Muy mal se les tiene que dar para que, si mantienen una ética de trabajo adecuada, no sean una de las mejores bandas de Heavy Metal tradicional de esta década a nivel mundial.

Canciones como “Master Of Hell”, “Stronghold”, “Distant Mirror” o “Possessed By The Night” encarnan la esencia de lo mejor del género y son la envidia de cualquier banda del “nuevo viejo” Heavy Metal. Una aportación dorada la de estos chicos al revival constante del género. Una sorpresa del copón su aparición en el SWR, así que felicito al que les pusiera el ojo encima.

Ahora solamente nos falta que reediten sus discos, cuya tirada tengo la impresión ha sido ridículamente corta, porque es ahora mismo imperativo añadirlos a mi colección. CENTURY encandilaron, y desde el mismísimo final de su actuación (que fue un tema en sueco, “Nosferatu”) lograron conmigo un nuevo seguidor.
EXHUMED
Matt Harvey, otra noche más, hizo acto de presencia sobre el escenario principal de SWR Barroselas Metal Fest. Con mayor desenfreno respecto a lo visto la noche previa con GRUESOME, dada la vena grinder de EXHUMED, Harvey volvió a darlo todo, junto a un simpático Ross Sewage. Allí estaban pues las almas fundadoras del grupo, dispuestos a machacarnos los huesos y disolvernos los músculos y tendones.

Junto a ellos, el batería Adam Houmam y el guitarrista Sebastian Phillips, ofrecieron un concierto de Death Grind tremendo. Además, estaban rodeados por una escenografía adaptada a la temática de su último disco, “Red Asphalt”, aunque con más buenas intenciones que otra cosa: unos conos de señalización, sirenas, un telón y unas pantallas trataron de adornar y dotarle de más sentido en vivo a la temática que encierra su último disco.

Pero eso supo a poco, y aunque se agradeció el esfuerzo, en ese sentido fue una pena: las pantallas eran minúsculas. Podría haber sido glorioso, porque la selección de imágenes que se emplearon para las pantallas era de lo más divertido, loco y aberrante: un collage en movimiento que mostraba desde documentales de coches de los años 60 hasta cualquier otra cosa relacionada con la temática del álbum, ya fueran vehículos abandonados, los propios accidentes, intervenciones policiales… y que cambiaban según la canción. Por ejemplo, imágenes rosáceas palpitantes, que hacían las veces de vísceras, o la silueta del Doctor Philthy motosierra en mano recorriendo un cementerio, o mostrando el logo del grupo en los mínimos descansos entre temas.

Ya que estás de gira mundial, habría que haber ampliado mínimamente el presupuesto y haber tirado la casa por la ventana con pantallas más grandes para aprovechar dignamente estos visuales. Añadir cinta de señalización de accidentes y un par de sirenas más grandes, que eso vale dos duros y llena mucho el ojo, también habría ayudado a estos escenarios con más metros a llenar como el de Barroselas.
Igualmente, su esfuerzo fue digno de alabar y respetar, porque por muy grandes que sean en nuestros corazones, hay que tener en cuenta que su capacidad económica es limitada. Bueno, y en lo más relevante, que es la música, la cosa fue sobre ruedas, nunca mejor dicho. Empezaron con “Unsafe At Any Speed” y “Red Asphalt”, con un público exaltado que devolvía con entusiastas pogos la energía ofrecida por EXHUMED.
“The Matter Of Splatter”, “Necromaniac”, “Vacant Grave”, “Enucleation”, “Playing With Fear”, “Limb From Limb” y “Decrepit Crescendo”… aquello fue una vibrante sucesión de canciones entre clásicas entremezcladas con muchas canciones de su más reciente disco. Así, además de las dos piezas iniciales añadieron “Shovelhead”, “Shock Trauma”, “The Iron Graveyard” y “Symphorophilia” al ritmo de blast beats salpicando sangre, solos afiladísimos… y unos riffs que demostraron su querencia por los CARCASS de todas las épocas. Le dieron pues mucha cancha al nuevo disco, síntoma del grado de satisfacción que les ha dejado su grabación.

Mención aparte mereció un momento singular de su actuación, dado su compromiso sociopolítico. Por un lado, “Necrocracy”, que fue presentado por la propia banda de un modo contundente, siendo “relevante aún a día de hoy, nuestro himno antifascista: ¡que le follen a la guerra de oriente medio, que liberen a Palestina y que le follen a Donald Trump!”, a lo que Ross Sewage añadió “¡Que le den a cada transfóbico, intolerante, racista e intento de nazi, y lo seguiré gritando hasta que estén dos metros bajo tierra!”.
El único contrapunto a esta carnicería fue una festiva y desenfadada (pero al estilo Death Grind) versión de “Detroit Rock City” de KISS, que quedó realmente bien. Aquí, como poco fan de las versiones, no me cuadró por completo, aunque tuvo su gracia.

En definitiva, si ya había sido tremendo lo de GRUESOME el día anterior, el doblete de Harvey con EXHUMED remató la faena (y casi su gira) gracias a una de las mejores actuaciones de todo el festival. Ojala podamos repetir pronto de otro festín así.
-16-
Desde Los Ángeles llegó -16- hasta Portugal, aprovechando su gira europea. Una banda de amplia trayectoria en el Sludge Metal, contagiando desde 1991 a bastantes seguidores, por lo que pude intuir entre el público, y que fueron invitados como colofón de la segunda jornada del festival. Una banda de peso, en parte también por el volumen de Bobby Ferry, que demostró además ser un gran frontman (sí, también por el tamaño) debido a sus sencillas pero efectivas gracietas durante el concierto.

El tipo demostró ser todo un chistoso, soltando chascarrillos y nos sacó fotos con su móvil, argumentando que “así le explico a mi mujer qué es lo que ha pasado”. Tampoco le faltó cierta humildad cuando cometieron un fallo en un tema y explicó que había sido “totalmente intencionado”.

Si bien -16- resultaba un poco espeso para esas horas de la noche, los más cocidos del lugar no dudaron en seguir tirándose del escenario, esta vez incluso de espaldas. La fiesta no paró para ellos, a pesar del ritmo a medio tiempo decadente de “Misfortune Teller” o “Harvester Of Fabrication”, ni tampoco para los seguidores más tranquilos del grupo, que estaban por la música y no por el alcohol y sencillamente se movían al compás, especialmente en los arranques más movidos, como los solos de guitarra de Alex Schuster, o cuando les demandaban mover los brazos al ritmo de la música.

A pesar de las imperantes voces ásperas de Bobby, alguna ayuda a modo de descanso se dio a si mismo para los estribillos de “Proudly Damned”, empleando otro registro melódico que permitió ver una versatilidad, hasta entonces no ofrecida, enriqueciendo el concierto. Otros matices vinieron aceleraban para romper los momentos más pétreos de la banda, aquí y allá, casi contados, o cuando amagaron con “You Shook Me All Night Long” de ACDC durante una breve pausa.
Buen cierre para esta segunda jornada el de -16-, graciosos hasta el final (“somos de San Diego, perdonad por ser estadounidenses”), a pesar de requerir un extra de fuerzas a esas horas para seguir atento a lo que podía ofrecer la banda, que sí conectó con el resto del público, fieles a su Sludge, bastante más que conmigo.











