Crónica y fotos de los conciertos de THE DARKNESS y DEA MATRONA en Barcelona (sala Apolo, 21 de octubre de 2025)
Un martes es menos martes cuando el excéntrico Justin Hawkins está en tu ciudad. El carismático líder de THE DARKNESS atesora el poder de hacerte olvidar en cuestión de segundos si tu semana empezó con mal pie o si has llegado corriendo a la sala, víctima de los atascos provocados por el fin de la jornada laboral y escolar… y, para colmo, por un partido de Champions League del Barça a una hora absurdamente temprana de la tarde.
DEA MATRONA

La actuación de DEA MATRONA comenzó ante una sala aún fría y desangelada, apenas un cuarto de hora después de las siete de la tarde. Los horarios laborales y los habituales atascos de la Ciudad Condal, junto con la posible falta de afinidad estilística con THE DARKNESS, provocaron que su concierto tuviera un carácter marcadamente íntimo, incrementado por la tenue iluminación y la tímida respuesta inicial del público. Aún así, al combo de Belfast no le pareció preocupar la situación y desplegó su repertorio con solvencia pero con menos sangre que la que un servidor espera en un evento musical de estas características.

La formación, liderada por Mollie McGinn y Orláith Forsythe, quienes compartieron las tareas vocales mientras tocaban la guitarra y el bajo, respectivamente, desgranó composiciones como “Hate That I Care”, “Stuck On You” y “Magic Spell” ante un público escaso y cauteloso que respondió con aplausos ante la versión del clásico de FLEETWOOD MAC “Oh Well”.

DEA MATRONA gozó de buen sonido durante las ejecuciones de piezas como “Black Rain”, “So Damn Dangerous”, “Glory, Glory (I Am Free)” y una “Red Button” que dio por finalizada su descarga.

DEA MATRONA ofreció una cuidada descarga de Pop Rock, aunque algo tímida en cuanto a energía y conexión con el público. La formación demostró oficio sobre las tablas pero no consiguieron romper en ningún momento esa frialdad que provoca tocar ante una sala a medio gas. Pese a ello, dejaron constancia de tener una identidad sonora bien definida , y todo apunta a que, en un contexto más propicio y ante un público propio seguro que consiguen sacar más jugo a sus directos. El público de THE DARKNESS es muy heterogéneo, y siendo yo más afín a la vertiente Hard y Heavy dentro de ese grupo, quizás provocó que no logrará conectar del todo con su propuesta.
THE DARKNESS

Pasaban apenas quince minutos de las ocho de la tarde cuando los focos se fundieron provocando que el rugido de los presentes, que ya copaban la sala casi en su totalidad, diera la bienvenida a THE DARKNESS. La formación inglesa desembarcó en Barcelona para presentar “Dreams On Toast”, su más reciente entrega discográfica, y fue precisamente con “Rock And Roll Party Cowboy”, la primera canción y sencillo del álbum, con la que inauguraron su descarga.

El mal sonido inicial empañó la ejecución de clásicos como “Growing On Me” y una “Get Your Hands Off My Woman” en la que Justin se despojó de su camisa y de su guitarra para encandilar al público catalán bajo el grito de “sou collonuts!”, expresión que él mismo tradujo con humor como “tener cojones como sandías”.

A partir de ahí, los problemas técnicos se fueron solventando paulatinamente, y pudimos disfrutar de interpretaciones más nítidas de composiciones de factura más reciente como “Mortal Dread”, “Motorheart”, tema homónimo perteneciente al, por muchos, inolvidable álbum del mismo nombre, y “Walking Through Fire”, uno de los cortes más destacados de su última entrega discográfica. Durante esta última, el carismático frontman insistió en que el público lo acompañara realizando una peculiar coreografía: subir y bajar los puños y girar sobre sí mismos como si caminaran sin moverse del sitio.

Su empeño en repetir la dinámica en cada estribillo restando algo de fuerza a la canción, pero también generó uno de los momentos más divertidos de la velada, consiguiendo que gran parte del público le siguiera el juego.

“Barbarian” arrancó con Justin dedicado únicamente a las tareas vocales, y la canción ganó enteros precisamente en el momento del solo, cuando se colgó la guitarra para ejecutarlo. Hecho que no terminé de comprender, ya que en el escenario contaban con un músico situado en un rincón, encargado de tocar la guitarra cuando Justin no lo hacía, además de encargarse del teclado, se agradece enormemente que no lo lleven grabado, en algunos temas pero que en ese momento no lo hizo. Lo siento, pero no conseguí cazar su nombre cuando Justin lo presentó como uno de los mejores amigos de la banda.

Uno de los momentos más brillantes de la descarga llegó cuando tocaron clásicos como la grandísima balada “Love Is Only A Feeling” y una enorme “Givin' Up” en la que Justin puso a cantar y a bailar a toda la sala, ambas pertenecientes a “Permission To Land”, su excelente y exitoso debut.

A continuación, Dan Hawkins se encargó de los tambores y Justin le cedió el micro a Rufus Taylor para marcarse una íntima “My Only”, compuesta por el mismísimo batería y que forma parte de “Dreams On Toast (Members’ Edition)”, una versión alternativa del nuevo trabajo de estudio de los ingleses.

Justin, Dan, Frankie Poullain y Rufus forman una de las alineaciones más sólidas de THE DARKNESS, capaces de sonar como un cañón, emocionar y divertir. Sin embargo, también se atreven a perpetrar extravagancias como una versión de “The Power of Love” de Jennifer Rush, que provocó risas pero también animó a algunos a entonar el tema. Para quien no la ubique, se trata de aquella canción que alguien, cuyo nombre no recuerdo, popularizó en nuestro país con la letra que decía: “si tú eres mi hombre, y yo tu mujer…”. Suponiendo un poco bajón viendo que en otras ciudades de la gira habían versionado “Fat Bottomed Girls” de QUEEN, o que incluso podían haber homenajeado a Ace Frehley de KISS, fallecido recientemente.

Retomaron su material propio con grandes ejecuciones de temas como “Heart Explodes”, “The Longest Kiss” y “Friday Night”, demostrando que, cuando quiere, es una grandísima banda en directo, aunque también capaz de sembrar el caos.

Apenas 20 minutos antes del final del concierto, algo se torció. Desde un lateral del escenario, una persona se acercó a Justin; imagino que para avisarle de que el show debía acabar a las 10 en punto. A partir de ese momento, el vocalista empezó a desvariar un poco, mirando su muñeca y bromeando como si estuviera comprobando su reloj y preocupado por no llegar a interpretar todo el repertorio. Llegó a interrumpir temas en ejecución e incluso interpretó fragmentos de canciones no previstas, como “Black Shuck” y “Every Inch of You”, todo con la intención de ajustar el tiempo y que la descarga finalizase puntualmente justo a las 10 de la noche.

Justin emuló a Freddie Mercury al entonar el estribillo de “Barcelona” y, a continuación, “Japanese Prisoner Of Love” fue la siguiente en caer, con el vocalista mirando jocosamente su muñeca una vez más. Este tema se ha convertido en uno de los nuevos clásicos de THE DARKNESS, resistiéndose a desaparecer del repertorio desde su lanzamiento en 2017 y siempre es muy bien recibido por el público. Acto seguido, llegó el turno de su gran éxito “I Believe In A Thing Called Love”, para el que Justin pidió expresamente que no quería ver ningún móvil grabando, advirtiendo que pararía la canción si alguien lo hacía. Comenzaron a tocar, pero justo antes de llegar al estribillo, vio a alguien con un dispositivo en alto y, fiel a su palabra, detuvo la actuación. Una vez que los móviles fueron guardados, empezaron de nuevo desde el principio, desatando el bullicio en la sala Apolo.

Los miembros de THE DARKNESS se retiraron tras la ovación en la que desembocó “I Believe In A Thing Called Love” y tras un breve lapso de tiempo volvieron a escena, con un Justin enfundado en una chaqueta extra grande, para finalizar su concierto con una brillante y potente ejecución instrumental y vocal de “I Hate Myself”, que incluyó un fragmento del riff de guitarra de “Heartbreaker” de LED ZEPPELIN y se fundió con un gran aplauso de los presentes.

THE DARKNESS se despidió de Barcelona entre aplausos, dejando claro que ofreció un buen concierto y demostrando que, cuando quiere, es una gran banda. Sin embargo, también quedó la sensación de que la actuación podría haber sido mejor de no haber sido por las habituales ocurrencias de Justin, que esta vez se le fueron un poco de las manos, provocando un final algo caótico.

Estamos, muy probablemente, ante la mejor formación de la banda, a pesar de ciertos aspectos que lastraron un poco el ritmo de la actuación. Lo que resulta imperdonable es que no interpretara absolutamente nada del álbum “One Way Ticket To Hell… And Back” en un año en el que se celebra su vigésimo aniversario. Y más aún cuando, mientras escribo estas líneas, me acabo de enterar de que en Madrid sí incluyeron “One Way Ticket” en el setlist. Buen concierto, pero podría haber sido un bolazo.
Promotora: Madness Live!
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