Crítica de PERIPHERY – III Select Difficulty

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PERIPHERY está en racha. Una de las bandas puntales del nuevo Metal Progresivo en su vertiente Djent no para quieta ni un instante y, especialmente en los últimos dos años encadena lanzamientos y giras sin descanso. Todavía tenemos en la mente el doble lanzamiento de “Juggernaut”, un álbum conceptual dividido en dos EPs que suponía por un lado la cara y por otro la cruz de PERIPHERY. También tenemos en la mente su gira invernal que pasó por España presentando el citado trabajo. Pues ni seis meses después ya están otra vez ante los focos con un nuevo disco, continuación de la trilogía ya iniciada en el 2010 con su álbum de debut homónimo y que culmina con este “Periphery III: Select Difficulty”. Hoy por hoy creo que su disco más equilibrado.

El problema de “Juggernaut” era que tenía mucho relleno. PERIPHERY quiso intentar juntar en un disco sus temas más radiables y sencillos y en otro sus cortes más progresivos y extensos y la conjunción daba como resultado un doble disco que habría estado mejor si se hubiese fusionado en uno solo. Pues bien, eso mismo es lo que sí han conseguido con “Periphery III: Select Difficulty”, aunque la parte radiable se desperdiga a lo largo del trabajo y la experimental viene en forma de atmósferas de teclados y arreglos de cuerda, esto último algo inusual en PERIPHERY hasta ahora, al menos como elemento presente de forma protagonista. El grupo de Misha Mansoor y compañía también ha sido consciente de que alguno iba a echar de menos sus temas más típicamente Djent y no se olvida de meter un puñado de composiciones más directas y agresivas que en directo serán, seguramente, las más presentes. El resultado son casi 70 minutos de variedad estructural y elemental que, salvo algún momento de bajón, apenas da muestras de cansancio.

La producción no varía respecto a “Juggernaut” y en general a lo que viene haciendo PERIPHERY en el último lustro. Los guitarrazos Djent y las voces agresivas de Spencer Sotelo (algunas realmente agresivas), encajan bien al mezclarse con pasajes más melódicos y de ascendencia Jazz y con los múltiples cambios de ritmo y estructura que Matt Halpern hace detrás de los parches (en algunos momentos entrelazando pasajes de Swing con blast beats como si tal cosa), mientras los tres guitarristas de PERIPHERY se dedican a divagar. La sorpresa es cómo encajan los instrumentos acústicos (la sección de cuerdas) presente en “Marigold”, “Habitual Line Stepper”, “Absolomb” y “Lune”, en medio de estos ingredientes habituales. Y especialmente en los dos primeros citados, el resultado es grandioso, pues no hay fisuras en su combinación con riffs y ritmos acelerados, ni con la variedad de voces de Sotelo.

El programa propuesto por PERIPHERY apuesta sobre seguro con una apertura como “The Price Is Wrong” y su continuación “Motormouth”. Ambos cortes, junto a “Prayer Position”, son lo más Djent del disco, y quizás lo que ya menos sorprenda, más allá del ritmo sincopado de todas ellas y los interesantes intercambios de riffs de la primera de las citadas. En estos cortes el predominio son las voces agresivas, quedando la voz limpia de Sotelo relegada a un segundo papel. El primer momento novedoso viene con “Marigold” que además ha sido elegida por el grupo como carta de presentación de este disco (editada y acortada en el video). Durante siete minutos el grupo cambia de tercio, empezando por una introducción clasicista con cuarteto de cuerdas y un desarrollo mucho más progresivo y virtuoso. Sotelo mantiene su variedad vocal, pero ya se deja llevar más por sus tonalidades limpias y Halpern hace un gran trabajo de cambios de ritmo, más allá de la combinación esquizoide de síncopas y blast beats. Además el corte tiene un estribillo pegadizo que se queda a la primera.

“The Way The News Goes…” y “Remain Indoors” son temas de transición. El primero introduce más elementos Jazzy en la interpretación de las guitarras y el Segundo sonidos electrónicos y atmósferas de teclado que están a medio camino entre el futurismo y la rareza. Digo que son de transición, porque otro punto fuerte viene con “Habitual Line Stepper”. Lo que podría parecer otro corte más Djent, se convierte en sus casi 7 minutos de duración en la perfecta combinación entre agresividad y la ambientación clasicista y arreglada ofrecida en “Marigold”. Aquí no hay un estribillo de cara a la galería pero la variedad del corte es digna de mención, al igual que la forma en que encaja la sección de cuerdas ya avanzado el tema. “Flatline” también comienza con formas oscuras, aunque le falla un poco la línea vocal melódica, que suena algo forzada, compensado por la guturalidad del resto de voces. “Absolomb” también es otra rareza. Corte en donde Adam “Nolly” Getgood tiene un gran protagonismo haciendo tapping en su bajo con un sonido ultra distorsionado, y de ritmo contenido para lucimiento de las melodías de Sotelo y de los propios guitarristas, que gozan de algun momento solista muy notable, hasta que la sección de cuerdas vuelve a aparecer si bien aquí con protagonismo secundario, salvo al final, orquestal y grandilocuente.

En el final, además del citado “Prayer Position”, tenemos dos cortes también con personalidad propia: “Catch Fire” peca de ser excesivamente variado. Estribillo melódico y pegajoso, líneas vocales cargadas de Soul y hasta un Sotelo que medio rapea por decirlo de alguna manera, pero también espacio para punteos y atmósferas recreadas por teclados y la propia sección de cuerdas. Finalmente “Lune” es el tema más largo y orquestal del disco, con cierta influencia a DEVIN TOWNSEND PROJECT en las líneas de guitarra y arreglos tanto por parte de los sintetizadores como por parte de la sección de cuerdas. Quizás sea un corte muy etéreo para ser el final del trabajo, pero está bien construido en intensidad y estructura, aunque no creo que sea un corte que reproduzcan en directo.

En mi opinión “Periphery III: Select Difficulty” es el disco más completo de PERIPHERY hasta la fecha, un trabajo en el que insisten en su pasado, introducen novedades y experimentos, y siguen mirando hacia delante, y lo más importante, pese al cansancio que deben tener por giras y enlazar producciones de una manera tan cercana en el tiempo, la inspiración la mantienen en buena forma. Algún momento necesitaría haber sido pulido un poco más, otros momentos precisan de varias escuchas, pero en general el trabajo roza el sobresaliente. Algún día tendrán que parar, pero mientras tanto disfrutaremos de buenos discos como este.

Raúl Ureña Salgado

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