Crónica de CIRCUS MAXIMUS y DIVIDED MULTITUDE en Madrid

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Promotora: Madness Live Productions

Cuando se anunció la gira de CIRCUS MAXIMUS por España, muchos deberían pensar que ya iba siendo hora. Que yo recuerde los noruegos sólo habían venido como teloneros de SYMPHONY X hace ya bastante, y con más de 15 años de historia (aunque sólo cuatro discos a sus espaldas) ya se merecían venir como cabezas de cartel. También se anunció que sería la gira de presentación de su nuevo disco “Havoc”, que lanzarían poco antes de venir a tocar. Sin embargo, esta segunda afirmación ha acabado por ser falsa. “Havoc” no sale a la venta hasta el viernes 18 de marzo y los conciertos (y la gira en sí) serían previos.

Con estas premisas CIRCUS MAXIMUS tenía dos opciones: tirar de repertorio (que aunque tengan solo tres discos previos a “Havoc”, por minutaje da de sobra) o asumir el rol de presentación de “Havoc” aunque la gente estuviese algo perdida, confiando en que los adelantos que Frontiers ha ido desperdigando hubiesen hecho mella en el público. Lamentablemente, pues es el pero mayor que le vi al concierto, optaron por la segunda opción, tocando 85 minutos de los que casi la mitad eran temas de “Havoc”. Eso sí, demostró ser una banda de directo increíble y ya pueden ir pensando en volver.

DIVIDED MULTITUDE

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El programa se abría también desde Noruega con DIVIDED MULTITUDE, grupo veterano, más incluso que los propios CIRCUS MAXIMUS, con 20 años de historia (luego haría referencia a este hecho) y seis discos a sus espaldas. Sin embargo más allá de sus círculos locales y exceptuando sus dos últimos discos, poca repercusión ha tenido la banda fuera de sus fronteras. Su sonido era muy acorde con la noche. Metal Progresivo melódico, menos melódico que CIRCUS MAXIMUS y con más influencia de DREAM THEATER y sobre todo SYMPHONY X.

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Sin embargo y frente a CIRCUS MAXIMUS, el grupo sufrió con el sonido, con las prestaciones de su cantante Sindre Antonsen y con su propia actitud. Esto último no es tanto achacable a ellos como a los roadies que debían de tener el día tonto o hubo algo que nos perdimos, pero no dejaron de hacerles bromas a los miembros del grupo para despiste de los allí presentes que no nos enterábamos de nada. Puede que tuviese que ver con el propio cumpleaños de DIVIDED MULTITUDE como banda o simplemente que querían divertirse.

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Salieron puntuales a las 20:00, aún con la mitad de la entrada prevista presente, y lo primero que me llamó la atención fue que el roadie había puesto condones a los micrófonos de los guitarristas y del teclista. ¿Para qué? Pensamos muchos. A lo mejor era la última técnica sonora para evitar interferencias o acoples… Cuando DIVIDED MULTITUDE salió a escena y los citados miembros, entre risas de ellos y los propios roadies, intentaron quitar los condones de los micros (el cantante en un momento solista tuvo que acabar el trabajo), supimos que había sido una broma. Yo creo que se lo podían haber ahorrado, pero bueno, no se puede negar que se lo pasaban bien. En cuanto a lo estrictamente musical, empezaron con “Closure” de su último homónimo trabajo y los otros dos problemas que he mencionado fueron evidentes desde el principio: un sonido muy bajo en los solos y el teclado y su propio cantante, Sindre Antonsen, con la voz aún por calentar. El primer problema se fue solucionando con el tiempo, el segundo, la voz de Sindre, no terminó de mejorar y le costaba mucho llegar a los tonos más altos.

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Obviamente, con el poco tiempo que iba a estar en las tablas, DIVIDED MULTITUDE se centró en sus dos últimas obras y nada más acabar el tema de apertura enlazó con la más conocida de su plástico previo, “Feed On Your Misery”, trabajo más cañero y efectivo en directo. La primera presentación vino con “How Many Tears”, de su último disco, dónde los miembros del grupo pidieron colaboración del público y en donde resaltó, ya con un sonido notable, el intercambio de solos y el buen estribillo que se queda a la primera.

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DIVIDED MULTITUDE siguió con otra de las cañeras de su disco pretérito, “247” y aquí las bromas continuaron. De repente, en mitad del tema, los roadies lanzaron un puñado de “algo” al escenario. Ese “algo” eran nubes de azúcar (logrando que al final del concierto el escenario fuera una amalgama de nubes aplastadas contra el suelo). Quizás el motivo de tanta algarabía fuese celebrar los 20 años de existencia del grupo, como el propio teclista, Eskild Kløften resaltó haciendo un cambio en el setlist de otros conciertos de la gira, incluyendo un corte de su primer trabajo, “Streets Of Bucharest” del “Inner Self” de 1999, el corte más largo y variado de la noche.

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Para acabar, los noruegos volvieron a la dupla de sus dos últimos discos, con “Demise”, donde volvía a destacar la melodía y con “What I See”, para cerrar el concierto después de tres cuartos de hora. Dejando a un lado el tema de las bromas, DIVIDED MULTITUDE pese a su veteranía necesita aún madurar en directo, no ya por el sonido, pues es algo comprensible si eres el primer grupo de la noche, sino porque en general dejó un poco fríos al personal y la limitada voz de su cantante no ayudó.

CIRCUS MAXIMUS

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Mientras preparaban el escenario para CIRCUS MAXIMUS, quitando las pantallas de las tablas (pues irían todos con auriculares) y poniendo en su lugar un par de pedestales para que los músicos se subiesen y fueran mejor vistos, la sala Caracol se fue llenando. Viendo como había empezado la noche yo pensé que la entrada iba a ser inferior a lo esperado, sin embargo al final la sala albergó unas tres cuartas partes de su aforo, lo que daba sensación de lleno pero al mismo tiempo de comodidad.

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El principal problema que yo veía en la noche era la causa de la gira: presentar un disco que aún no ha salido. De hecho el merchandising era paupérrimo, sólo camisetas, ni un solo disco. A buen seguro que copias ya tenían pero no podrían venderlas aún. En mi opinión deberían haber tenido esto en cuenta a la hora de preparar el set-list, sin embargo no fue así. Afortunadamente en la era de internet el acceso a las preescuchas es mayor y hasta cuatro adelantos del nuevo trabajo (de los cuales tocaron tres en directo) podían haber sido escuchados de forma legal con anterioridad al concierto. Esto hizo que aunque el público reaccionara algo frío a los nuevos temas, muchos diesen la impresión de conocerlos.

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Los noruegos salieron muy puntuales pasadas las nueve y diez de la noche y, después de enlazar dos intros orquestales, usando la segunda de ellas para que uno a uno los miembros del grupo salieran y saludaran al respetable, empezaron con “Namaste” de “Nine”, que sería el segundo disco más representado de la noche. El aspecto moderno de los miembros del grupo, casi enlazando con todos estos grupos de Djent actuales que tantos adeptos tienen, contrasta con una música que es más bien “clásica” en su concepción, pasando por sus inicios más cercanos a DREAM THEATER y SYMPHONY X hasta algo más Hard Rock y melódico como ocurre en “Nine” y especialmente en “Havoc”, donde la producción es mucho menos fría y más actual e incluso en algún tema como el experimenta con la electrónica y sonidos pseudo industriales. Por eso no es de extrañar que se centraran en sus dos últimas obras relegando a “The 1st Chapter” e “Isolate” a la categoría de anecdótica presencia.

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Desde el principio nos dimos cuenta de que el sonido era totalmente distinto a DIVIDED MULTITUDE, por lo que no era achacable los problemas de sus compatriotas a la sala. CIRCUS MAXIMUS salió a por todas desde el principio y el sonido era casi perfecto (el teclado un poco bajo al principio), pero sobre todo era increíble escuchar a Michael Eriksen, simplemente impecable detrás del micro. Llegaba a todo, clavaba todo e interactuaba con público y compañeros. El perfecto frontman para un grupo como este. Mientras CIRCUS MÁXIMUS tocaba “Namaste”, también salieron un par de invitados (los propios roadies) para apoyar a Eriksen en las voces agresivas del corte, algo anecdótico si no fuera por lo que ocurrió más adelante en “Havoc”. La siguiente en caer enlazada también era de “Nine”, “The One”, en la que el público no dejó de cantar en todo momento. Además del sonido, CIRCUS MAXIMUS también lograron muy buen efecto con las luces, iluminando los instrumentos cuando eran solistas y utilizando tonos suaves, sin juegos de luz nerviosos que acabaran por saturar.

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Después vino “The Weight”, que al ser uno de los temas “adelantados” parecía ser conocida por el público, aunque estuvo más parado que con los dos cortes de inicio. Además a partir de este punto el sonido ya fue perfecto desde cualquier parte de la sala. Con la siguiente, “Highest Bitter”, Eriksen aprovechó para presentar el nuevo disco diciendo que saldría en un par de días. Lástima que no lo hubiesen puesto “en primicia” a la venta en el merchandising porque a buen seguro que muchos se lo habrían comprado. Al acabar el corte enlazaron directamente con “Architect Of Fortune”, cuyas melodías eran coreadas por el público lo que le sirvió a Eriksen para coger por primera vez en la noche su móvil y grabar al público madrileño en pleno fervor.

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La única referencia a “Isolate” vino con “Arrival Of Love”, que también fue bastante coreada y que puso sobre la mesa la fuerte influencia a DREAM THEATER que tiene el grupo sobre todo en sus dos primeros discos, influencia que contrastó mucho con la variedad entre virtuosismo e intimismo que tuvo “Loved Ones”, una de mis preferidas de “Havoc”, que suena muy grandilocuente en directo.

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La otra referencia al pasado lejano, en esta ocasión el “The 1st Chapter” vino con “Sin”, que viniendo de “Loved Ones” contrastó mucho al ser más cañera y directa, con una parte instrumental que sirvió para que Eriksen descansara un poco y el resto se lucieran, con especial mención para Mats Haugen, el guitarrista, que se le vio muy motivado en los solos y para Frank Nordeng Røe, el batería que CIRCUS MAXIMUS llevaba en sustitución del habitual Truls Haugen, que no tapó a los demás ni en los momentos de doble bombo.

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Obviamente el tema título del nuevo trabajo también tendría que caer, pese a que “Havoc” es bastante diferente a lo habitual en CIRCUS MAXIMUS, con esos sonidos electrónicos, la duración más ajustada y la estructura más radiofónica. Aquí fue donde vino otra “rareza” de la noche, la aparición durante el corte del guitarrista y el bajista de DIVIDED MULTITUDE pero no para cantar ni nada, sino para hacer una especie de mimo saludándose entre sí y a los propios miembros de la banda. Que me lo expliquen…

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Precisamente a Frank Nordeng lo presentaron con el siguiente corte, “Pages”, tras lo cual agradecieron efusivamente la presencia del respetable y se puso punto y final a la primera parte del concierto con “I Am” de “Nine”, obviando “Abyss” del “Isolate”, que aunque estaba prevista en el setlist, no la tocaron. Viendo lo que harían al final, bien podrían haberla tocado… Después de un tiempo fuera de escena con el público con ganas de más tras corear “I Am”, salieron y tocaron el cierre de “Havoc” con “Chivalry”, de nuevo resaltando la labor solista de Mats Haugen y haciendo que todo el público coreara la melodía.

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Para dejar al público con buen sabor de boca terminaron “aparentemente” con “Game Of Life”, canción que también coreó todo el mundo siendo utilizado este hecho por Eriksen para grabar de nuevo al público con su móvil. Digo lo de aparentemente porque aún quedaba la sorpresa final, eso sí, para mi gusto sin venir a cuento (habría sido mejor tocar “Abyss”…). Eriksen pidió que se subiera al escenario la gente de DIVIDED MULTITUDE y el resto del equipo (aunque no le hicieron caso…) y se pusieron a hacer una versión del “The Final Countdown” de EUROPE. Momento curioso pero, ¿era necesario? Si todavía me dices que son suecos...

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Dejando a un lado este final que no vino a cuento, CIRCUS MAXIMUS dio señales de ser un grupo con muchas tablas. Sonido perfecto y un cantante que más vale que lo cuiden porque es un diamante en bruto. Lo equivocado del repertorio y ese final no deben ensombrecer un recital que se hizo demasiado corto y que les coloca en la élite del Metal Progresivo. Les recibiremos con los brazos abiertos siempre que quieran.

 

Crónica: Raúl Ureña

Fotos: Laura Ruiz

Madness Live!

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