Crónica y fotos de la primera jornada de Hellfest Open Air 2025 (jueves 19 de junio, Clisson, Francia)
Hellfest Open Air 2025 volvía a tener lugar en el pueblo de Clisson, como no podía ser de otra manera, dado el arraigo total del evento con el lugar, en el que tienen asentados sus propios terrenos bautizados como Hellpark. De paso, los supermercados de la localidad, principalmente el más próximo al festival, estuvieron tomados por hordas de personas. Pingües beneficios, por no hablar de los ingresos por alojamiento. Hacer el agosto, como dice la popular expresión, pero en este caso del 19 al 22 de junio. Difícil pues que se disuelva esta unión entre localidad y festival, que ya no se siente atacado por la población francesa más conservadora del lugar.
En cuanto al cartel, este se presentaba como el menos interesante en años, opinión compartida entre todas las personas con las que departí esos días, y eso que cada uno era de su padre y de su madre en cuanto a gustos. Por mi parte, supongo que ver a iconos como KORN o LINKIN PARK cerrando la noche en dos jornadas lo decía todo: yo estoy más bien chapado a la antigua. En general, daba la sensación de tener poco fuelle en todos los estratos, ya fueran los escenarios principales, medianos (Valley y Warzone) o los pequeños (Altar y Temple), aunque de pequeños como ya sabéis no tienen nada.
De cualquier modo, fue otro año con todo vendido. Evidentemente, cuando la gente compra las entradas a ciegas y a lo loco, agotando los abonos sin haber ni una sola confirmación, puedes confeccionar el cartel que te venga en gana. Hellfest no tiene necesidad de atraer público mediante el cartel porque lo tienen ganado de antemano: sus asistentes quieren vivir la experiencia (los fuegos, Hellcity, las estructuras...) sin importar los nombres que puedan contratarse, volviéndose la música un aspecto totalmente secundario. Que las bandas presentes no resulten atractivas son “problemas del primer mundo”, como alguien decía en la acampada.
La ola de calor que vivía el norte de Francia llegó también hasta el festival, que hacía de la asistencia a los conciertos en la primera mitad del día una experiencia bastante incómoda e incluso a veces peligrosa para la salud. Aunque el clima se volvió más benigno en la cuarta jornada, había que estar bien hidratado para no desfallecer. El público optaba por refugiarse en la sombra de Altar y Temple, así que las altas temperaturas las sufrimos especialmente aquellos que estábamos de un lado para otro trabajando, en nuestro caso para contar lo que iba sucediendo en cada actuación que considerábamos de interés.
TAR POND

Calor, Doom Metal… mi mente traducía esas señales sensitivas en ideas sobre tierras áridas y tiempos duros. Un western añejo, eso es lo que me parecía el concierto de TAR POND. La leyenda y la tragedia se unían en la descarga de los suizos, fundados en 2015 por el difunto Martin Eric Ain (CELTIC FROST y HELLHAMMER) al que Thomas Ott, vocalista del grupo, no dudó en recordar durante el show.
Ojo, que a la batería además estaba el ex CORONER (ganas ya de verles en el festival Kanekas) Marquis Marky. La lentitud y aparente sencillez en TAR POND está en las antípodas de sus compatriotas, con quienes Marquis grabó los míticos cuatro discos, pero no todo va de velocidad y técnica rebosante, afortunadamente en la música y en concreto en el Metal hay ramas para todos los gustos.
Así, como gotas de alquitrán, el grupo hizo con su música un símil de su propio nombre. Espeso, más oscuro que el negro perfecto, cayeron entre otras "Please", "Damn" o "Bomb", piezas largas y viscosas que absorbían cualquier atisbo de luz, aunque todo ello bajo un tórrido sol de justicia. Entre toda la abrumadora pesadez y negatividad de los suizos, Ott hizo gala de cierto humor negro y emotividad, al referirse a Eric Ain como “el hijo de puta que fundó esta banda y se murió. No sé dónde está, pero sé que está, y está bien”. Palabras con toda la intención de tocar nuestra fibra más sensible, aunque de un modo tan rudo como cariñoso hacia su excompañero.
Ott no solo dejó con estas palabras un hilo de esperanza para los creyentes en la otra vida, en la reencarnación o en cualquier otro modo de vida en el más allá… a los asistentes de Hellfest también tuvo a bien recordarnos al final del concierto, sonrisa y cigarro en mano, un consejo tan aplastante como de obligado cumplimiento: “Disfrutad lo que os quede de vida”.
MISTHYRMING
El suyo fue uno de los pocos capítulos de Black Metal sin pretensiones ni complicaciones en Hellfest 2025. Directo y al grano, MISTHYRMING se presentó ante una carpa del Temple para colmar, cuanto menos, mis expectativas. Mirando alrededor, creo que fueron las de la mayoría de asistentes.

Ya había tenido un contacto con ellos en el Dark Easter Metal Meeting de 2023, pero entonces sufrimos el agobio de una sala que se les quedó muy pequeña, y eso que era la mediana de las tres del Backstage de Múnich. Entonces se superó con mucho el aforo, y aquello hizo de su show una experiencia musical nada disfrutable, casi claustrofóbica. Aquí sin embargo todo fue sobre ruedas, con no muchos asistentes a su concierto, pero no por ello su entrega fue menor.

El asalto con sus sucios maquillajes y la fresca brisa, que fugazmente apareció por las carpas (parecía traída en esos momentos desde su mismísima isla) dieron paso a una estupenda actuación. Qué pasada, señores. Más allá de que entren en un género tan extremo, se nota que es gente que sabe hacer canciones. E interpretarlas con garra, porque las caras, especialmente el rostro del bajista, eran para verlas.

La cosa empezó con “Orgia” y “Með Harmi”… temas que convencieron desde el minuto uno a todos los asistentes ávidos de este género. Entre su escasa comunicación verbal con su público, dejaron caer a pecho lleno “somos de Islandia y vamos a tocar un poco de puto Heavy Metal” para presentar “Island, Steingelda Krummaskuð”. Igualmente, todos entendimos lo que querían decir al decir Heavy Metal: ahora mismo, MISTHYRMING es sin duda uno de los estandartes jóvenes del Black Metal.

Su personalidad sin salirse de una línea dentro de los cánones de la segunda ola, su energía y su poderoso autoconvencimiento y confianza, algo que casi se podía tocar con la punta de los dedos en Hellfest, hacen del grupo algo más que digno de ver.

THY CATAFALQUE
Al atardecer y sin ninguna referencia previa de su sonido, me presenté para dejarme sorprender por la superclase de THY CATAFALQUE. Su estatus de banda de culto venía dada en buena parte por su silencio en directo durante más de dos décadas. Esto no era más que el proyecto unipersonal del multiinstrumentista (aunque solo se dedicó al bajo durante su paso por el Temple) Kátai Tamás desde su creación desde 1998 hasta 2021, y fue entonces cuando decidió montar una banda a su alrededor para subirse a los escenarios a presentar su música.

¡Bendito día aquel de 2021 en el que tomó la alternativa! Desde entonces y muy poco a poco, THY CATAFALQUE se ha ido haciendo un nombre a nivel mundial, dejando los terrenos húngaros para conquistar los oídos y almas de otras zonas del globo. Hellfest, muy permeable a este tipo de propuestas poco usuales, tuvo a bien invitar a esta formación: quedamos asombrados.

Los músicos de THY CATAFALQUE, perfectamente cohesionados durante la actuación, me recordaron los más gloriosos tiempos de inspiración de THERION y otros tantos grupos que han unificado Heavy Metal clásico y otros muchos subgéneros, jugando con múltiples voces y ambientes Folk, y todo ello con sentido y con exquisito gusto.

La presencia femenina de dos vocalistas adicionales, Ivett Dudás y Martina Veronika Horváth, si bien no aparecieron hasta bien entrado el concierto (creo que en el quinto tema, “Piros Kocsi, Fekete Éj”) dotó al show mayor magia. Y no solo por sus dotes como cantantes, sino por sus danzas y expresión escénica. Mucho color, aunque fueran de negro, y, por qué no decirlo, sus bellos rostros.

Hasta su entrada a las tablas, fueron Gábor Dudás y Bálint Bokodi los encargados de poner el alma a las letras, así como la mayor parte de dinamismo atrayendo las miradas con sus movimientos de un lado para otro. No sé si THY CATAFALQUE actúa mucho en directo, pero ambos sabían qué hacer más allá de centrarse en su interpretación. Mucha presencia, desde luego, algo a lo que contribuyó su aparente fortaleza física, desde luego.

Lo mejor de todo, siguiendo en el apartado de los cantantes, es que Ivett y Marina no fueron meros adornos para algunos coros: cogieron todo el protagonismo en algunas canciones como “Embersólyom”, tema que interpretaron ellas dos al micrófono sin apoyo de los chicos.

Lamentablemente, a pesar de haber escogido muy buenos músicos para que las canciones de THY CATAFALQUE brillen de la manera en que lo hicieron en Clisson, hay elementos pregrabados que le restan realismo a la ejecución de las piezas. Aún así, dentro de lo incompleto, por el momento es suficiente. Hay que conformarse.

Espero que en futuras apariciones Tamás pueda tener más presupuesto y contar con algún teclista que permita deshacerse de esa parte artificial, haciendo de su música algo más real, sublime y redondo en vivo.
IHSAHN
Ihsahn, guitarrista, cantante -y una suerte de potencial anunciante de caramelos, tabaco o café para marineros nórdicos, cultos y taciturnos- regresaba a los escenarios de Hellfest, aunque esta vez en solitario. Este verano ha dejado descansando EMPEROR, con muy pocas fechas programadas (menos de las habituales, que ya son de por sí escasas) mientras cobra más fuerza la posibilidad, tantas veces rechazada ante incesantes preguntas, de volver a grabar un disco con el histórico ente del Black Metal noruego.

Quizá por ello no sea casual el descanso, pero a cambio teníamos a IHSAHN, su proyecto de Metal Progresivo, experimental y Black Metal. Muy interesante, aunque no de tanto peso como su banda madre, pero que ha rendido buenos trabajos en sus 20 años de trayectoria. Si además en directo se presenta siempre como lo hizo en esta primera jornada de festival, sus acólitos seguro que están más que satisfechos.

Por mi parte, con el desconocimiento de su ya extensa discografía en solitario, temía que hubiera tenido una escalada de evolución imposible e insufrible en su música, pero, acostumbrado a la complejidad de los más finos trabajos de oscura orfebrería a cargo de EMPEROR, no me resultó chocante respecto a lo que había ofrecido en sus hasta ahora cuatro discos (ya veremos en el futuro a medio plazo) y especialmente con los dos trabajos más progresivos.
Es más, me pareció, a lo largo del excelso concierto, que la propuesta que lleva en solitario desde 2005 es más bien continuista que rompedora, manteniendo un equilibrio entre la fiereza y la enrevesada técnica y elaborado desarrollo de sus canciones, dejando espacio al Heavy Metal, al Black Metal…

Todo ese maravilloso entorno controlado, donde el riesgo en la composición y el contrapeso del espíritu clásico van muy bien dosificados, nos regó los oídos en una velada increíble de música con mayúsculas. “Pilgrimage To Oblivion”, “Telemark” o “Lend Me The Eyes Of Millenia” nos deleitaron los oídos, especialmente esta última, que por su estructura cíclica y repetitiva acabó por ser tremendamente envolvente, a la par que explosiva cuando atacaban con las partes más Black Metal.

Esas dos vertientes también se hicieron notar en “The Distance Between Us”, empezando muy abajo para ir in crescendo, un tema en el que destacó su guitarrista acompañante en los coros. La decadencia de “A Taste Of The Ambrosia” fue el colofón a una magnífica actuación. Una pieza que me hacía sentirme como en un diván de consulta de psicología, provocaba la introspección hasta puntos de incomodidad, como si estuvieran hurgando en mi mente… y es que la genialidad de IHSAHN en directo llevó hasta esos límites mis emociones en su show de Hellfest 2025. Soberbio concierto, a la altura de su talento.
Till Lindemann
El vocalista germánico trata de seguir ordeñando la teta de la vaca. Con RAMMSTEIN descansando a la espera del siguiente pelotazo y con LINDEMANN abandonado por Peter Tägtgren de HYPOCRISY, Till se ha montado su proyecto en solitario repitiendo viejos clichés ya manidos, fundamentalmente provocar mediante temas controvertidos como el sexo, aborto o drogas. Básicamente, atacar a la vieja moral, envuelto en su manera de cantar tan personal y su retórica fundamentalmente en alemán.
Tras las denuncias de abuso sexual, que acabaron sin repercusiones penales para el vocalista por no haber pruebas y solamente testimonios difusos, parece no ser una mera coincidencia que en su banda le acompañen hasta tres chicas (teclista y dos guitarristas) enfundadas en poca ropa y bastante provocativa. Parecía totalmente intencionado, una manera más de llamar la atención. Para retorcer más el asunto, el batería se presentó como si fuera una suerte de muñeca hinchable.
En cuanto a lo musical, el tono de Metal Industrial sigue presente, hasta en la esperada versión de “Entre Dos Tierras” de HÉROES DEL SILENCIO, cuyo poder de penetración en la música alemana durante los años 90 sigue vigente. Entre las elegidas, hubo muchos temas de LINDEMANN (“Golden Shower”, “Skills In Pills” o “Blut”) y algunos de su nuevo álbum ya como Till Lindemann (“Zunge” o “Altes Fleisch”). No hubo espacio alguno para RAMMSTEIN, un capítulo concluido por el momento.
En cuando a lo visual, que es una parte muy relevante para el cantante a lo largo de todos sus proyectos, todo su concierto se fundamentó en el color rojo, desde los ropajes, maquillaje, las luces o el propio micrófono. Sencillo pero efectivo, le ayuda a conducir el concierto. Aún así, lejos de transmitir la grandeza ya pasada con su música, me dio la sensación de que el público presente era más una reunión de nostálgicos de RAMMSTEIN viendo a su ídolo que gente con intención real de disfrutar de su música en solitario.
Quizá tuvo que ver en esta impresión de frío total (a pesar del calor reinante que ya atenuaba a esas horas) el haber visto el concierto desde la lejanía absoluta, ya que la explanada estaba abarrotada. En cualquier caso, sin ser un gran conocedor de su carrera, diría que estamos ante el típico caso de artista en solitario devorado por una trayectoria previa de muchísimo más peso.
THE HELLACOPTERS
Nicke Andersson, libre de sus ataduras con LUCIFER tras la supuesta ruptura conyugal con su compañera en la banda y en la vida Johanna Platow (hasta hace poco Johanna Sadonis, nombre que ya ha enterrado legalmente) aprieta el acelerador en THE HELLACOPTERS y, por fin, parece que también en ENTOMBED.

Hasta ver que pasa con un posible nuevo disco con Hellid y Cederlund -que parece estar en ciernes, ya va tocando- el pequeño emperador sueco del Death Metal sueco nos dio una dosis de Rock sucio para rato, asegurándose de que nadie se quede sin pillar su papela. Pantalones de campana, botas de tacón y bonitas camisas fueron los elementos que THE HELLACOPTERS puso sobre el escenario para defender el sonido clásico en el anochecer de Clisson. Y actitud, mucha actitud.

Era mi primer contacto en vivo con el grupo, y resultó ser toda una gozada. Enchufadísimos, con ganas desde el minuto uno y vaciándose de principio a fin. Además, Carl Lindström, Boba Fett para los amigos, dando una lección de clase y cumpliendo su función a la perfección.

Aquello fue encender la mecha y a correr, pura acción por encima de la precisión, con Nicke trabándose un poco en las estrofas rápidas, y es que cantar y tocar a la vez la guitarra y hacer las dos cosas perfectamente es sumamente complicado.

Un muy buen concierto, electrizante, con varios amagos de solo de batería (aunque Robert Eriksson no llegó a utilizar su gong como es debido...) y un mensaje positivo y frenético. La fogosidad nos llegó con “By The Grace Of God” o “The Devil Stole The Beat From The Lord” y solamente desacelerado en la más blues “So Sorry I Could Die”.

Nos dejó contentos, con la sonrisa en la cara y con la sensación, o al menos la esperanza, de que esta energía pueda ser empleada también en DEATH BREATH o los ya mencionados ENTOMBED.

ORANGE GOBLIN
Después de haber visto un muy buen concierto del grupo en el Rock Fest de hace tres años, quería volver a sentir el poder Stoner de ORANGE GOBLIN, más aún sabiendo que se trataba de uno de sus últimos conciertos antes de su disolución.
Cómo cabía esperar, suciedad, sequedad en el tono de las guitarras y sencillez con mucha pegada, una fórmula que puede resultar aburrida por su simpleza, pero que a ellos les funciona.

Desde el tono arabesco de “Solarisphere”, “Saruman's Wish” (más Tolkien por doquier) o “(Not) Rocket Science” pusieron el escenario Valley patas arriba. Hay que decir que la primera ovación de la noche coincidió cuando Ben Ward se quitó su chaleco y mostró su imponente camiseta de los añorados BOLT THROWER.
Stoner Metal con códigos: respeto al Death Metal y respeto a los fans del Metal auténtico de todo el mundo, a los que dedicaron “The Filthy & The Few”, y por extensión también a todos los rockeros al presentar “Renegade”, que iba dedicada a Lemmy de MOTÖRHEAD. El cuarteto es, en definitiva, una suerte de fans del Heavy Metal y de la cultura popular, lo cual propugnan con su Stoner Metal, sus letras y su sonido, algo que dejaron claro en la primera noche de Hellfest.
Concierto sólido, ruidoso y denso, haciendo con Ward, Hoare, Turner y Armstrong haciendo gala de su cariño por BLACK SABBATH y otros abanderados del sonido pesado en piezas como “Made Of Rats”, la psicodelia de “Blue Snow” o el desenfreno Punk’n’Roll de “The Devil’s Whip”. Su habilidad para las historias de terror -“They Come Back (Harvest Of Skulls)”- o anécdotas de personajes de bar -“Quincy the Pigboy”- también quedó patente.
Gran actuación, cargada de autenticidad y crudeza británica. Echaremos de menos a ORANGE GOBLIN.
ALCEST
Los franceses ALCEST jugaban en casa y un numerosísimo público arropó su propuesta de introspección Post Black Metal bajo la carpa y en un ambiente más fresco y cómodo. El sol se había ocultado y la luna llena, que reinaba en el telón de la banda, en un escenario que recreaba un paisaje oriental (con garzas y espigas) parecía transportarnos al Japón feudal. Hasta el tono sepia y rosado de los colores acompañaba a la sensación.

El equilibrio entre la delicadeza y la agresión del Metal, los elementos con los que juegan constantemente, fue perfecto en esta noche. El uso de las voces por parte de ambos guitarristas, Neige y Zero (con más intervención en el apartado vocal por parte del primero) permitía también una introducción de matices importante, gracias a alternar las fases más limpias con las más rasgadas, además de sus respectivos timbres.

Una delicia auditiva y visual, con ejecución de las canciones realmente brillante. El más estático fue el bajista Indria Saray, que se pasó casi todo el concierto en el fondo del escenario, solamente saliendo a primer plano en uno de los temas hacia la mitad del show. “Les Jardins De Minuit”, “Protection” o “Kodama” me tuvieron atendiendo todo el concierto, haciendo de su aparición todo un descubrimiento musical.

Nunca hay un festival del que no salga en algún momento hechizado, y lo de ALCEST fue una de esas veces en la que el embrujo me llega. Curiosamente, es habitual que me suceda con el Post Black Metal… y es que esas atmósferas de decadente belleza a determinadas horas de la noche penetran con facilidad en el alma del oyente.

La única pega posible que pondría al show de ALCEST fue que ELECTRIC CALLBOY, desde el escenario principal, estaba colando su ruido en la carpa donde actuaban los franceses. Igualmente, un concierto para quitarse el sombrero, ideal para cerrar la primera jornada del festival.

Crónica y fotos (excepto Till Lindemann): Carlos Herrero
Más información sobre Hellfest Open Air en la web del festival.













