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"Ascension" de PARADISE LOST, un disco elegante, emocional y crudo del grupo de Gothic Doom Metal

Los de Halifax ofrecen una obra notable

Como no hace falta presentar a PARADISE LOST, o no debería hacerla a estas alturas, supongo que es mejor empezar por el final. Por las conclusiones: “Ascension” es un trabajo estupendo, con todos los ingredientes necesarios para contentar a una legión de seguidores que no tiene nada que temer.

PARADISE LOST sigue adelante y, por lo que parece, con cuerda para rato. Capaz de seguir haciendo buenas canciones hasta el fin de los tiempos. Al menos, de sus tiempos. A estas alturas, el grupo ya ha tomado una dirección que seguramente no va a cambiar; juega sobre seguro, se recrea en su propio estilo (lo tiene de verdad: perfectamente suyo) y encuentra los rincones emocionales donde lleva tantos años citándonos para hurgar, garras con guantes de terciopelo, en nuestros corazones. ¿Es suficiente? Desde luego.

En el regreso al redil de su sonido clásico, un tramo de ya más de dos décadas después de las intentonas comerciales y las escapadas electrónicas, “Ascension” no quedará como uno de los mejores capítulos. Ahora mismo, y todavía sin demasiada perspectiva, diría que no está a la altura de “The Plague Within, “Tragic Idol” o “Faith Divides Us - Death Unites Us”. Ni siquiera diría que es superior al anterior, “Obsidian”, aunque está en ese rango. En el del nombre y la tradición. Especialmente, eso: a estas alturas. Es notable, como mínimo; brillante, casi siempre. Elegante, emocional y crudo. Es PARADISE LOST.


El lustro entre “Obsidian” y “Ascension”

Entre “Obsidian” y “Ascension” han pasado cinco años, más del tramo habitual entre disco y disco. En parte por los efectos de la pandemia, que sigue en nuestro retrovisor (y de la que, ejem, no salimos mejores). Pero también porque PARADISE LOST regrabó su emblemático “Icon” en 2023, 30 años después de la edición de un absoluto clásico del Metal Gótico en aquellos años inolvidables para el género. Una muy británica marea de melancolía otoñal que inundó el mundo, al menos el de muchos de los que vivimos el esplendor improbable del Peaceville Three, los tres gigantes que editaban sus discos en el sello Peaceville: PARADISE LOST, MY DYING BRIDE, ANATHEMA. En aquel 1993 de “Icon” también recibimos “Serenades” y “Turn Loose The Swans”. Vivíamos tiempos inolvidables, aunque seguramente ni fuéramos conscientes. Esa es la maldición de los hechos extraordinarios.

Diría que PARADISE LOST es también perfectamente consciente de ello y refrescó recuerdos de aquella época que salpican de forma obvia las composiciones que forman “Ascension”. Con regresos al pasado en el proceso de curación de su propio sonido en el que, con orgullo y un enorme talento (sin rastro de autoparodia) lleva años metido el grupo, este nuevo disco persigue sombras tan gigantescas como magnéticas: “Icon” y el avance hacia sonidos más melódicos, expansivos y groovies; el posterior y archi famoso “Draconian Times”, el intento de mordisquear la tarta del enorme éxito que amasó el Black Album de METALLICA; y también algo de los anteriores “Gothic” y “Shades of God”.

Si conoces bien esos discos, todos imprescindibles (cada uno a su manera) te vas a pasar este “Ascension” cazando guiños, detectando complicidades. Y lo harás con, en muchos momentos, el corazón en un puño y un nudo en la garganta: con emoción y una nostalgia si se quiere serena, pero de la que cala hasta los huesos.


“Ascension” juega con esa herencia legendaria y con los nudos que ya ha hecho el grupo a su propia línea de vida en los últimos años. Es quizás más dinámico que “Obsidian”. Es melódico y con más ráfagas uptempo de las que quizás esperes. Es accesible y envolvente, pero es también personal y sincero. PARADISE LOST sigue haciéndose preguntas grandiosas que dejan en el aire respuestas que se lleva el tiempo. Porque así es la vida: y la muerte. En ese juego, en los porqués que cada uno explica a su manera, ha construido siempre su narrativa, profundamente antirreligiosa en el sentido más existencial, esta gigantesca leyenda de Halifax. De las frías y ocres campiñas de West Yorkshire cuyos tonos, una vibración grandiosa que hace reflejos de plata en el alma, forman los huesos de la música de PARADISE LOST. Otra vez en “Ascension”, y así tiene que ser.

“Ascension” tiene una primera parte memorable

Con la excepción del batería, Jeff Singer (en su segunda etapa a bordo), los rostros son los de siempre: el bajista Steve Edmondson, el segundo guitarrista Aaron Aedy, el principal Greg Mackintosh (una leyenda de los sonidos oscuros que está, otra vez, pletórico) y el cantante Nick Holmes, el viejo Nick con su inconfundible mezcla de voces abruptas y limpias. La producción es fenomenal, a cargo de un Mackintosh además soberbio en los riffs, los solos, las melodías… Majestuoso, entre el triunfo y la tragedia, en un disco que es el decimoséptimo (¡decimoséptimo!) de estudio de un grupo que encontró una portada perfecta en la paleta tenebrosa y victoriana de George Frederick Watts (la obra es Court of Death, pintada entre 1870 y 1902).

Portada del disco Ascension de Paradise Lost
Portada del disco Ascension de Paradise Lost

El resultado es imponente, otra demostración de que nadie hace de PARADISE LOST (un grupo de influencia gigantesca) mejor que PARADISE LOST (tampoco casi 40 años después de su nacimiento).

A “Ascension” no le pongo más pega que, tal vez, un segundo tramo menos memorable que el primero, con algunas canciones impecables pero demasiado profesionales, con un certero aunque algo derivativo piloto automático. Nada grave, ni siquiera nada especialmente malo y puede que solo una impresión personal que se hace pedazos, para que el sabor de boca final sea óptimo, en “The Precipice”, un cierre inmaculado. Después, dos bonus track que no se separan (ni cambian el paso ni pierden calidad) del resto del material. Y un poco antes “Sirens”, una de esas canciones en formato PARADISE LOST plays METALLICA que no es algo inesperado pero que no acaba siendo, para nada, uno de mis momentos favoritos del disco. Más bien todo lo contrario.


Es probable que esa segunda parte rebaje un poco mi valoración final, nunca por debajo del notable, porque se llega a ella a través de un trayecto excepcional, de primera categoría en el libro de estilo del grupo. “Salvation” tiene trazas de clásico de nuevo cuño con su magnitud Doom/Death y sus regresos a la era Peaceville. Los singles “Serpent On The Cross” (otra canción soberbia), “Tyrants Serenade” (una ensoñación romántica) y “Silence Like a Grave” reúnen todos los ingredientes, algunos a paladas, que harán salivar, y saciarse, a todos los amantes de un grupo que tiene otro hito brillante en la pareja que conforman, perfectamente situadas una junto a otra, la emotividad íntima de “Lay a Wreath Upon The World” y el regio poder metálico de “Diluvium”.

Lo cierto es que hay mucho, mucho, material de primera categoría en “Ascension”. Un disco que se escucha con el alma en vilo, entre una fragilidad casi dulce y un sonido rocoso, con una mano estirada hacia el plomo del cielo de Halifax y la otra recogida en los ecos lejanos de un precipicio. Esto es, sigue siendo, PARADISE LOST. Con la vigencia intacta, la inspiración inagotable y el talento cayéndose de los bolsillos de un grupo que a estas alturas ya es infinito. Desde luego por su pasado pero también, y eso es lo más celebrable de “Ascension” por su presente.

El grupo de Gothic-Doom Metal Paradise Lost
El grupo de Gothic-Doom Metal Paradise Lost

Canciones de "Ascension"

El disco está compuesto por diez temas y dos bonus tracks (según la edición)

  1. Serpent On The Cross
  2. Tyrants Serenade
  3. Salvation
  4. Silence Like The Grave
  5. Lay A Wreath Upon The World
  6. Diluvium
  7. Savage Days
  8. Sirens
  9. Deceivers
  10. The Precipice
  11. This Stark Town (bonus track)
  12. A Life Unknown (bonus track)

Discográfica: Nuclear Blast Records


Más información sobre PARADISE LOST en su web oficial y Facebook.

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RESUMEN

“Salvation” es, en el mejor sentido, lo que se puede esperar de un disco de PARADISE LOST en 2025. Con todas las señas de identidad de un grupo ya histórico con, parece, cuerda para rato.
Juanma Rubio
Juanma Rubiohttps://www.hellpress.com
De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.

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1 COMENTARIO
  1. Como My dying bride, Paradise Lost son eternos en la rama del Doom/Death Metal, incluso en sus épocas experimentales, técnicamente son magistrales (sus directos son excelentes). Su música construye un discurso de transfondo, tanto en lo atmosférico como letrísticamente. Este nuevo álbum, muy significativo su título como consagración a su carrera; aglutina la pura esencia de Paradise Lost. Tras escuchar el disco seis veces seguidas, apreciando los matices de cada canción, puedo decir que va a ser un reto sacar su próximo disco ya que este roza la excelencia (Nota 9/10).

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“Salvation” es, en el mejor sentido, lo que se puede esperar de un disco de PARADISE LOST en 2025. Con todas las señas de identidad de un grupo ya histórico con, parece, cuerda para rato."Ascension" de PARADISE LOST, un disco elegante, emocional y crudo del grupo de Gothic Doom Metal