Crítica de EVERGREY – The Atlantic

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Evergrey The Atlantic

“The Atlantic” es el nuevo trabajo de EVERGREY. Tras un buen “The Storm Within”, los suecos parece que siguen en estado de gracia y se han sobrepuesto al robo que sufrieron en su estudio hace unos meses con un álbum que no ofrece ni la más mínima variación en su fórmula: melancolía, feeling y su justa dosis de complejidad instrumental. Cada disco de EVERGREY es, a día de hoy, una apuesta segura.

“The Atlantic” sigue el buen camino marcado por EVERGREY

Reconozco que es uno de mis grupos favoritos y las expectativas que pongo en cada uno de sus lanzamientos son muy altas. Cuando sacaron “Monday Morning Apocalypse” en 2006 dieron un enorme bajón de calidad, y la cosa no mejoró mucho en sus dos siguientes discos, “Torn” y “Glorious Collision”. Para 2014 ya casi nadie esperaba nada de ellos, pero sacaron “Hymns For The Broken”, una auténtica maravilla que significaba el retorno a las seis cuerdas del hijo pródigo Henrik Danhage y de Jonas Ekdahl a la batería, y con ellos la agresividad y la potencia que la banda había perdido en sus últimos esfuerzos. Ese disco y el siguiente supusieron la resurrección de EVERGREY, cogiendo su trabajo donde lo dejaron en “The Inner Circle”. “The Atlantic” es el cierre de esa trilogía, y, por suerte, una conclusión a la altura.

Su sonido no ha cambiado en comparación con sus dos discos anteriores: Metal Progresivo oscuro, melancólico y con ese sonido tan particular que los hace tan reconocibles. Quizá algo más agresivo y veloz que “The Storm Within” y un poco menos pegadizo. El elemento principal sigue siendo la increíble voz de Tom Englund, con sus giros Soul tan característicos y ese timbre rasgado que hace que siempre parezca al borde del llanto. Los teclados de Rikard Zander, sobrios y delicados, ponen un guante de seda al puño que conforman la base rítmica y las guitarras de Englund y Danhage.

Se abre el disco con “The Silent Arc”. Dieciocho segundos de calma y, de repente, la tormenta. El inicio de disco más violento de EVERGREY desde “The Great Deceiver”. Doble bombo, velocidad y violencia en riff y estrofa para desembocar en un estribillo marca de la casa, lento, triste y precioso. Es curioso que hayan elegido para empezar la canción más larga de todo el trabajo, pero a pesar de sus siete minutos de duración, lo tiene todo para ser un gran sigle y una piedra de toque en sus conciertos. Le sigue “Weightless”, una pieza algo más floja, pero con un estribillo contagioso.

“All I Have” es una pieza pesada basada en un riff sencillo y en un estribillo coreable que lleva la firma de Englund impresa. A medio camino entre una balada y un medio tiempo machacón, y con un solo de guitarra lleno de feeling. La velocidad se recupera en “A Secret Atlantis”, un tema hecho para el directo con un buen solo de teclado por parte de Zander, quizá uno de los teclistas más elegantes y sutiles de la escena Metal.

“The Tidal” sirve como introducción instrumental para “End Of Silence”, un temazo que sigue cada punto de la línea de estilo de EVERGREY, de esos que te hacen mover la cabeza durante la estrofa y gritar el estribillo con el puño en alto. Si tuviese unas guitarras más enrevesadas, podría haber entrado sin problemas en alguno de sus primeros discos. En cambio “Currents” suena más moderno, mucho más cercano al sonido de “The Storm Within”, de nuevo con un gran estribillo y un trabajo solista muy bueno. En “Departure” el protagonismo lo tiene el bajo de Johan Niemann, muy presente, y los teclados de Zander. De nuevo una canción lenta y melancólica, con un estribillo en 7/8 que recupera un poco de esa complejidad que les era característica hasta “Recreation Day”.

“The Beacon” es otro medio tiempo pegadizo en la misma onda que “Weightless”, y el cierre lo pone “This Ocean”, una pieza agresiva, con uno de los mejores riffs del disco. El estribillo de esta canción es de los que te acompañan cuando menos lo esperas.

El sonido de todo el álbum, como no podría ser de otra manera, es perferto: claro y contundente. Al igual que en sus dos trabajos, han contado con la maestría de Jacob Hansen tras los mandos.

Cierre de una etapa brillante

La trilogía se cierra con “The Atlantic”, un muy buen disco a la altura de los otros dos componentes de la serie (un poco peor que “Hyms For The Broken” y un poco mejor que “The Storm Within”, para el que escribe). EVERGREY termina una etapa brillante y tiene por delante el reto de pasar de ser uno de los grandes tapados del estilo a convertirse en una banda capaz de llenar salas solventemente. Si lo hacen, ojalá sea siendo fiel a su estilo y regalándonos discazos como éste. Además, el mes que viene los tendremos por aquí presentando “The Atlantic”, muchas ganas de verlos.


 

Discográfica: AFM Records

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