Mors Principium Est - Embers Of A Dying World

Dónde habrá quedado la pasión que MORS PRINCIPIUM EST mostraba en discos anteriores. No en “Embers Of A Dying World”, precisamente. La banda finlandesa no se luce en un disco que quizá sea muy atrevido tildar de mediocre, pero que sin duda carece de efusividad.

“Embers Of A Dying World” es un álbum plano, anodino… Con canciones que, sin serlo, parecen demasiado largas. Como siempre, hay excepciones, pero ya el arranque con “Genesis”, la típica intro que no dice nada por manida, no pinta muy bien. Esta pieza sirve como presentación a “Reclaim The Sun”, que es donde empieza la chicha. La melodía interesante, salpimentada con teclados, no es suficiente para convertir el tema en dinamita. Ese es, en definitiva, el problema que encontramos en el disco. ¿Dónde está la chispa, el ingenio, la mala uva? Pues quitando algunos destellos de brillantez -solos, teclados ocasionales…-, la obra no provee mucho en explosividad ni en calidad.

“Masquerade” es más retorcido, con algún elemento electrónico que no llega a despuntar, alejado de la barbaridad de tema que es su clásico “The Animal Within”. La vertiente “maquinera” más salvaje que Andy Gillion incorporaba de cuando en cuando se va, los arreglos más sutiles perviven.

“A Embers Of A Dying World le falta sal y pimienta, y no poca precisamente”.

Los dos siguientes cortes embellecen el paisaje. Por ejemplo, “Into The Dark”, con una decente melodía que rodea al estribillo, es de lo más destacable del disco. “The Drowning” también brilla por encima de la media, siendo un corte atractivo y con muchos cambios.

No obstante, la cosa decae con la “romántica” y tranquilona “Death Is the Beginning”. La canción incorpora una voz femenina, algo que, en principio, no hacía falta (sobre todo en su interludio). A pesar de ello se agradece por romper la monotonía y hacer que la voz de Ville Viljanen gane impacto. Eso sí, no deja de ser un tema de lo más convencional. De alguna forma continuista, “The Ghost” flota entre el misterio. El piano inicial nos mete en ambiente para luego combinarse con las guitarras como si de unos CHILDREN OF BODOM menos afilados se tratase. No es su objetivo, pero le falta velocidad.

Más mordiente tiene “In Torment”, aunque lo trepidante llega tarde. Sin ser brillante aporta algunas voces guturales y guitarras y ritmos más refrescantes.

Así, vamos dando carpetazo al disco con la espiritual instrumental “Agnus Dei”, la puntiaguda y pegadiza “The Colours Of The Cosmos” y “Apprentice Of Death”, cuya orquestación tétrica es buena base para una canción más virtuosa y furibunda que otras del álbum. Bien como broche final, aunque no habría estado mal si MORS PRINCIPIUM EST la hubiera intercalado entre las pistas anteriores.

En resumen, a “Embers Of A Dying World” le falta sal y pimienta, y no poca precisamente. Si los discos de MORS PRINCIPIUM EST fuesen perros, este sería un cachorrillo amaestrado. Un trabajo cumplidor, sin más, que quiere morder pero no aprieta.

Enrique Herrero


Discográfica: AFM Records

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